Es impresionante e indignante la falta de compromiso con el Perú de buena parte de los congresistas. Como muestra de su holgazanería allí está el entrampamiento de 1.325 proyectos de ley por ausencias injustificadas, que debe propiciar un cambio radical y poner fin a la desidia.
Ayer mismo, la sesión plenaria tuvo que retrasarse porque 56 de los 108 legisladores hábiles estaban ausentes sin justificación, lo que dejó sin quórum el inicio de la discusión legislativa.
Por eso, ha hecho bien el presidente del Congreso, Luis Gonzales Posada, al marcar un punto de quiebre para denunciar la irresponsabilidad parlamentaria y mejorar la productividad.
Por principio, la ausencia sin causa justificada debe merecer un descuento monetario pero también una dura sanción social. Es decir, que los faltones aparezcan en una gran vitrina pública (Internet y medios de comunicación) para que sus electores no se vuelvan a equivocar otra vez.
Luego, hay una falla sistémica que resolver, pues abundan las comisiones ordinarias y subcomisiones, así como las invitaciones a ministros y funcionarios, lo cual genera incumplimientos y falta de profundidad para analizar los temas.
Para las próximas elecciones, los partidos están obligados a seleccionar mejor a sus cuadros para poder llevar al Congreso a profesionales con arraigada base ética. Por ahora siguen en deuda con la ciudadanía al aceptar en sus listas a tanto improvisado, oportunista... ¡ y, encima, flojo!