Digesa detectó nivel excesivo de plomo en pintura de un lorito a cuerda. Hay productos con mala calidad de pigmentos y diseño inseguro
Por Fabiola Torres López
El Día de las Brujas o Halloween no pasa desapercibido en el país y los niños son los más entusiastas con esta celebración. El mercado de juguetes no es indiferente y ofrece una variedad de productos alusivos a esta fecha.
Sin embargo, nuestra preocupación se concentra esta vez en Mesa Redonda, la zona comercial más grande del Centro de Lima, donde se vende diversidad de juguetes a precios bajos, aunque no todos superen una evaluación de calidad y seguridad.
La Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) analiza actualmente una veintena de juguetes como parte de la vigilancia sanitaria de oficio que realiza con la fiscalía y la Policía Fiscal en distintos establecimientos comerciales, principalmente en Mesa Redonda.
Aún no se conocen los resultados de todas las muestras, pero de un grupo de seis juguetes analizados en lo que va de este mes, el equipo de laboratorio de la Digesa, dirigido por la doctora Soledad Osorio, encontró excesivo plomo en uno de ellos y pigmentación de mala calidad en otros tres productos.
La pintura celeste que cubría el cuerpo de un pequeño lorito a cuerda contenía una concentración de 100 miligramos por kilo (mg/kg) de plomo cuando, conforme a la norma técnica EN-71-3 de migración de metales, el límite permisible de presencia de plomo es 90 mg/kg.
"Esto significa que la cantidad de plomo que podría migrar al organismo de un niño durante el juego sea por vía oral (los más pequeños chupan sus juguetes), a través de la piel o por inhalación, puede causar efectos adversos para su salud", explica Osorio.
Hay que indicar que este juguete, junto con otros dos productos, fue escogido al azar y llevado al laboratorio por el programa "Prensa libre", de América Televisión, con el consentimiento de comerciantes de la galería Mina de Oro II de Mesa Redonda, quienes aseguraron ante cámaras que todos sus productos estaban libres de tóxicos.
El laboratorio también midió la presencia de plomo, cromo y cadmio en una calabaza de plástico sin marca que se vende como pan caliente en Mesa Redonda y lo primero que advirtió, antes de la prueba química, fue el fácil desprendimiento, al menor contacto, de la pintura negra que cubría los ojos y boca de este ícono del Día de las Brujas.
Una característica similar se detectó en una gatita de plástico de una colección de juguetes para el entretenimiento de bebes (marca Squeaky Babies), cuya pigmentación rosada se despintaba e impregnaba en otras superficies.
Los análisis no arrojaron concentraciones excesivas de metales en ambos juguetes, pero el desprendimiento de la pintura los descarta como productos seguros para los niños.
La Digesa analizó dos máscaras de jebe flexible, de colores encendidos y que no contenían etiquetas. Estas pasaron las pruebas químicas de laboratorio, pero no eran seguras por su diseño: carecían de aberturas grandes para que los niños puedan ver y respirar fácilmente.
El resto de juguetes analizados no tuvo ninguna observación.
La Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios y la Comisión de Protección al Consumidor del Indecopi recomiendan al público comprar juguetes procedentes de industrias formales que puedan demostrar que cuentan con estándares de calidad garantizados. El mercado informal no garantiza que los pigmentos, solventes y materiales en general de los juguetes estén libres de tóxicos. Si el juguete no tiene etiqueta, este es un primer indicador de que no es seguro.
A SU SERVICIO
Tenga cuidado con el diseño y material de los disfraces
4Si compra máscaras, escoja las que calcen cómodamente y que tengan aberturas grandes para que los niños puedan respirar sin problemas.
4La Sociedad Peruana de Dermatología recomienda no maquillar el rostro de los niños con pinturas aunque se indique que son hipoalérgicas. "Esta no es una garantía de que no generarán alguna reacción en la piel del niño", indica la doctora Eva Tejada.
4El material de los disfraces debe ser resistente al fuego. Sus accesorios, como por ejemplo espadas, deben ser de materiales suaves y flexibles.
Falta crear un mercado de análisis
Por estos días, el laboratorio de la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) está recargado de solicitudes de análisis de juguetes enviadas por particulares. La razón por la que tiene una alta demanda son sus tarifas: mientras que en el laboratorio del Estado el precio de análisis por metal (plomo, cromo y cadmio) en un juguete tiene un costo de 48 soles, en un laboratorio privado cuesta como mínimo 110 dólares.
La desproporción de estos precios tiene que ver con la ausencia de un mercado de laboratorios en el país, ya que solo dos o tres privados están en condiciones de realizar análisis de juguetes. Entre ellos, SGS del Perú e Inasa.
La acreditación y estandari-zación de procedimientos de los laboratorios interesados en ingresar al mercado de análisis de juguetes será uno de los temas que abordará el Comité Técnico de Normalización para Juguetes y útiles de Escritorio.
La primera medida del comité será adoptar las normas internacionales (europea EN 71-3 y estadounidense ASTM F963-07) que miden la toxicidad de juguetes y elementos de escritorio como normas nacionales para difundir su aplicación. Además, elaborará metodologías para analizar otras sustancias químicas reguladas en la fabricación de juguetes y útiles de escritorio, como los ftalatos (plastificadores), tolueno y creosota.
En el comité técnico participan la Digesa, los laboratorios, representantes de los fabricantes y de los consumidores.