El rostro más siniestro y directo de la discriminación racial pudo ser visto esta semana en todos los medios de comunicación: el español Sergi Xavier Martín se ensañó con una adolescente ecuatoriana en el metro de Barcelona; la insultó, la golpeó con los puños y terminó su feroz faena con una patada en el rostro de la estupefacta joven, ante la mirada de otro pasajero que nunca atinó a defenderla.
Todo fue grabado por las cámaras de seguridad y la imagen dio la vuelta al mundo. Resultado: el agresor solo recibió una sanción judicial y la agredida ya no quiere salir de su casa.
La discriminación racial no necesariamente se basa en agresiones físicas u orales como esta.
También hay una discriminación silenciosa, solapada y sutil, especialmente en espacios multiculturales como el Perú, y que por su condición ambigua se desplaza libremente por todos los ámbitos de la vida en sociedad y, lo que es peor, disfrazándose de falsa tolerancia.
Más información:
Una patada con efecto mundial