LETRA VIVA
Por Ricardo González Vigil
Luego de una floja biografía novelada que le dedicó Armando Bazán en 1958 ("César Vallejo: dolor y poesía"), Vallejo se ha convertido en protagonista de tres novelas de interés: el celebrado chileno Roberto Bolaño recreó su muerte en "Monsieur Pain", y este año dos peruanos de relieve (con varios premios en su haber), Eduardo González Viaña (una obra que circula en Internet: "César Vallejo en los infiernos") y Luis Freire Sarria, han abordado su prisión (real, documentada) en Trujillo, el primero de ellos, y su inusitada resurrección y segunda muerte (alarde de imaginación e ingenio), el segundo.
Sin duda, el tema de la resurrección es el más difícil, por lo que demanda tornar creíble lo insólito, cuanto más que se insiste que no es un milagro, sino una consecuencia del aburrimiento de un poeta que había cantado al hombre resucitado, venciendo a la muerte (también un Melquíades en "Cien años de soledad" regresa a la vida porque no soporta los "domingos tediosos de la muerte"). En la ruta de Kafka, los demás personajes actúan con un realismo que resulta irónico o absurdo ante un protagonista inexplicablemente resucitado; siguen móviles politiqueros de figuración cultural (al extremo de que en Santiago de Chuco dicen que nació en una casa que no es la suya, juzgándola acorde con su "celebridad universal", p. 140) y fetichismo del genio (al punto de querer clonarlo, en lugar de buscar que cada persona desarrolle su propio potencial). Aunque también obedecen a sentimientos que Vallejo sabe valorar: la pasión erótica que fluye entre él y Elke, o el odio que despierta en el hijo que engendró en Otilia Villanueva (y en la nieta que este le ha dado). Más difícil todavía porque Vallejo no es un desconocido Gregorio Samsa.
Como vallejista estimo que Vallejo da para más que la novela de Freire Sarria, para un libro de envergadura, totalizante de nuestra época; empero, considero que Freire Sarria ha tejido una obra valiosa, acorde con la personalidad de Vallejo, sagazmente nutrida de escritos suyos: el sabroso diálogo con Paco Yunque o la admirable forma como sostiene que la casa en que nació no "lo olvidó nunca" (p. 144, se inspira en el poema en prosa "No vive ya nadie en la casa"). El acierto mayor: humorista contumaz, Freire Sarria ha rescatado el espíritu burlón e irreverente de Vallejo (ampliamente testimoniado), verbigracia cuando ante una provocativa española reacciona así: "España, acerca hacia mí este cáliz -la piropeó Vallejo, midiéndole las curvas" (p. 130).
Título
César Vallejo se aburrió de seguir muerto en París
Autor
Luis Freire
Editorial
San Marcos
Argumento
Aburrido de estar muerto, Vallejo resucita el 2004 (66 años después de su entierro en París). Lo internan como un demente que se cree un poeta famoso resucitado; pero el escritor Luis Freire Sarria y su compañera Elke le consiguen documentos falsificados en el jirón limeño Azángaro, con los cuales puede retornar al Perú. Además de chocarle cómo ha cambiado Lima, Trujillo y Santiago de Chuco, peor la situación política mundial (poderío del capitalismo), no soporta el acoso que padece: candidaturas políticas, propuesta de clonación, dirección de entidades culturales, etc. A pesar del amor compartido con Elke, se vuelve a morir el 15 de abril (fecha de su 'primera' muerte) del 2005.