La celebración del ritmo
La disquera más representativa de la world music acaba de lanzar una preciosa joya de ritmos afrocubanos asociados con el jazz. Un irresistible compilado que despliega las sabrosas recetas que encumbraron a músicos muy destacados, como Poncho Sánchez, Eddie Palmieri y los ya desaparecidos Machito, Tito Puente o Ray Barretto. La placa es un excelente punto de partida para huronear en una de las ramas más frescas y exuberantes del jazz, en la que se funden los latidos tribales de la percusión latina, la sensualidad caribeña y el virtuosismo instrumental: un abanico de colores tributarios de géneros como el son, el chachachá, el danzón o el mambo. El álbum, además de los nombres consagrados, presenta otros tal vez menos identificados, pero que poseen la vena en una sintonía casi umbilical con la de los grandes maestros. Podemos mencionar a Tomas Einarsson y Hilton Ruiz. "Latin Jazz", en síntesis, es una mágica celebración de vibraciones y pulsos, un desborde de sensaciones al servicio de la fusión en su punto de mayor efervescencia. Imprescindible. [RAFO VALDIZÁN]
Se acabó la diversión
El 'revival' del pop ochentero en castellano no solo involucra a los seguidores de Gustavo Cerati. Los Hombres G también siguen en circulación, aunque, a diferencia de los Soda Stereo, ellos al menos todavía conservan la vocación de componer canciones nuevas. Este disco de pop inofensivo seguramente desconcertará a quienes solían mover la cadera al ritmo de "Devuélveme a mi chica". "Me siento bien" parece sintetizar el momento actual de la banda: sin mayores pretensiones, luchan por mantenerse vigentes. No hay nada memorable aquí. [RCA]
Divorcio sin disfraz
En medio de un agrio proceso de separación, el colombiano Juanes edita este disco en el que la honestidad se convierte en la única salida para no acabar odiando a quien alguna vez se quiso. Milagrosamente, las canciones no suenan forzadas ni exageradas, sino honestas y veraces. "La vida es un ratico" (producido por Gustavo Santaolalla) nos invita a creer que el colombiano es incapaz de cantar una sola línea en la que no crea fervientemente. Una lección de valentía que más de un cantante local podría tomar en cuenta. [FMW]