IQUITOS. De los ofrecimientos durante la campaña de hacer esfuerzos por forjar una bancada amazónica para defender los intereses de esta región, sin importar la tienda política, ya no queda ni el eco. La representación de Loreto, compuesta por tres congresistas, coordina muy poco entre sí.
Quizá por ello no consigue aún ninguna ley que promueva la riqueza de la biodiversidad de la región y, por el contrario, las normas sobre beneficios tributarios y de aliento a la inversión están por cambiar de nuevo, generando incertidumbre en la población.
El congresista del Partido Nacionalista Peruano (PNP), Víctor Isla Rojas, casi no viene a Iquitos. Prefiere el perfil bajo y para lograrlo no contesta ni el celular. Cuando viaja a Yurimaguas, su tierra natal, dedica más tiempo a reuniones particulares e intenta ganarse espacio asintiendo a las ideas separatistas de Loreto.
Las únicas veces que se lo vio especialmente activo por Iquitos fue organizando viajes a Venezuela, llevando a pacientes para que se operen de la vista en ese país. Quiso parecer misterioso revelando a medias que descubrió un serio foco de contaminación petrolera en el río Pastaza, pero que primero lo reportaría a la Comisión de Ambiente del Congreso. Si utilizó gastos operativos, llegar hasta esa cuenca debió costar por lo menos diez mil soles en combustible.
El congresista oficialista Augusto Vargas Fernández es el que menos simpatías ha cosechado. Incluso fue declarado persona no grata por el Frente de Defensa de Loreto (FDL) por proponer que el 12% del canon petrolero sea administrado por Agrobanco. El Gobierno Regional de Loreto emitió una ordenanza que declara intangible ese recurso, que por ley de origen ya lo era.
Pese a su filiación partidaria, Vargas no ha conseguido apoyo del presidente García para procurar que sus promesas de campaña tomen cuerpo, como incrementar el porcentaje del canon petrolero y desgravar los vuelos de carga y pasajeros desde y hacia Iquitos. Las iniciativas legislativas en esos rubros no encuentran respaldo en las demás bancadas, pero los proyectos aún son revisados en el Congreso.
Vargas asegura que sus emolumentos parlamentarios no son suficientes para mantener su familia en Lima, pagar casa de alquiler, venir a Iquitos dos veces al mes y comprarse un carrito a plazos, porque ya no puede movilizarse en combis. Cuando visita Iquitos, se desplaza en motocicleta o se deja ver a pie entre sus paisanos. Pero, según confesión de parte, estas visitas le demandan tres mil soles cada una y se duplicarán este fin de mes que tiene programado ir al Datem del Marañón, provincia donde nadie gira facturas.
Quien tiene mejores índices de aceptación es Mario Peña Angulo (Acción Popular). Es el único que ha instalado una oficina de coordinación en Iquitos, que le demanda a su bolsillo 700 soles mensuales, sin contar el pago del personal, uno de los cuales corre a cuenta del Congreso.
Lo mejor que puede exhibir de su gestión parlamentaria es la aprobación en comisiones de una zona franca turística para Loreto e incluir a Iquitos en la reciente Ley de Ceticos. Se mueve por toda la región por lo menos tres veces al mes, pero todavía no llega al Datem del Marañón. Asegura que ese trabajo le demanda hasta seis mil soles cada salida, que son deducidos de sus gastos operativos, pero que debe gastarlos de su peculio para que posteriormente se lo reintegren, previo informe.
Según el presidente regional, Yván Vásquez Valera, el presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Loreto, Edwin Zevallos, y la presidenta del FPL, Eva Matute, el mejor apoyo parlamentario que tienen lo reciben de Peña y que Isla se limita a firmar todo a favor, pero no coordina ni gestiona. De Vargas, con quien en otras épocas luchaban juntos en las calles, opinaron coincidentemente "ese chatito sí es terrible".