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Créditos de consumo que crecen demasiado

EN LOS ÚLTIMOS 12 MESES, LOS CRÉDITOS DE CONSUMO HAN CRECIDO EN 54%, CUANDO TRADICIONALMENTE SE EXPANDÍAN A TASAS DE ENTRE 20% Y 23%, ¿POR QUÉ?. ¿SE TRATA DE UN POLÍTICA POCO EXHAUSTIVA DE OTORGAMIENTO DE CRÉDITOS O SE ESTÁ DEMOCRATIZANDO EL CRÉDITO EN EL PAÍS?

Por Luis Corvera Gálvez

Sobre cada ventanilla del local del Interbank del Jirón de la Unión, en el Cercado de Lima, hay pegada una hoja bond rosada con el siguiente mensaje: "Si tienes una tarjeta de crédito de otro banco, CMR o Ripley, ya tienes una tarjeta del Interbank", en letras muy grandes, para que quien sea atendido por el cajero no deje de leerla. Y si bien no lucen estos carteles el resto de entidades financieras, en el fondo casi todas, sin importar su tamaño, tienen la misma regla: si un banco ya calificó a un cliente, eso es suficiente para ofrecer un préstamo personal o brindar una tarjeta de crédito.

¿Es válida esa estrategia? De acuerdo con Javier Balbi, gerente de Desarrollo Comercial del BBVA Continental, "claro que lo es". Y es que, explica, el historial crediticio es un buen sustituto de una evaluación propia. Sin tener en cuenta, además, que representa un ahorro de costos para la entidad que trata de captar al cliente de otro banco: ya no invierte en encontrarlo ni en evaluarlo.

Y no se trata de una estrategia muy novedosa, pues fue usada de forma muy agresiva desde mediados de la década pasada, cuando Falabella y Ripley llegaron al país con sus financieras y tarjetas de crédito como herramientas para potenciar las ventas de sus tiendas. Si bien esto les permitió, en aquel momento, captar clientes de forma muy rápida, los bancos tradicionales criticaron tal estrategia por considerarla muy arriesgada. Se podía estar sobreendeudando al cliente al darle, de forma indiscriminada, líneas de crédito. Tal era el argumento de los grandes banqueros, quienes hoy imitan la fórmula.

¿CUÁL ES EL PROBLEMA?
Ente 1995 y 1997, el crecimiento de la banca local fue acelerado, sobre todo en créditos de consumo. Es más, gran parte de los bancos que se abrieron por aquella época, en la que llegaron a coexistir 25 entidades, eran especializados en este segmento. Para el 2001, sin embargo, la crisis de liquidez de la economía demostró la debilidad de los bancos y sus estrategias de crecimiento. Para el 2005, casi la mitad de bancos ya no existían. Y es que, argumenta Juan José Marthans, ex jefe de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), es fácil entregar créditos en épocas de bonanza, pero la economía tiene ciclos y uno debe estar preparado para no sufrir en los períodos de bajo crecimiento. Y la única forma de evitarlo, explica Marthans, es siendo prudentes a la hora de prestar.

En ese sentido, su preocupación se sustenta en el hecho de que entre el 2002 y 2006, años de recuperación de la economía local, los créditos de consumo crecieron a tasas de entre 20% y 23% al año, pero a setiembre de este año, el incremento en términos anualizados de los créditos de consumo llegó a 54%. Más del doble de la tasa habitual.

¿Por qué ocurrió esto? ¿Acaso se está prestando a los clientes más allá de su capacidad de pago? Y, es importante mencionarlo, los que más crecen no son los bancos o financieras especializados en créditos de consumo, como Financiera Cordillera, Interbank o Banco Falabella. La cartera de créditos de consumo del Banco de Crédito del Perú (BCP), que es el más sólido del sistema local, se incrementó en 57% en dicho lapso.

Para muchos, como Pedro Pablo Kuczynski, ex ministro de Economía, tal crecimiento se sustentaría en la facilidad que tienen hoy los bancos para obtener créditos de corto plazo y que están tomando sin tener en cuenta que estos desaparecen en épocas malas. Solo en el último año, los adeudos del exterior (como se denomina a los créditos de corto plazo que toman los bancos) se elevaron en casi US$1.200 millones.

NO PASA NADA
Para Balbi, sin embargo, el temor de sobreendeudamiento del ex superintendente no tiene asidero. "Tenemos una política responsable en cuanto al crecimiento de la base de nuestra clientela", explica. Es más, añade el ejecutivo, "como un banco con actitud responsable, no permitimos que nuestros clientes mantengan deudas que comprometan más del 30% a 35% de sus ingresos, según el tipo de crédito que hayan tomado".

Pero no solo eso. Balbi es claro en que no solo los bancos son responsables. "Los clientes se han dado cuenta de que no es saludable para ellos tener cinco o seis tarjetas de crédito; es clara la tendencia hacia la concentración en dos o tres tarjetas", explica. Y no tienden a una sola tarjeta, precisa, pues suelen poseer una genérica y otra específica, para algún tipo de operación puntual, como aquellas que están asociadas a grifos, boticas o tiendas de electrónica.

Y es, a juicio de Balbi, esa concentración la que motiva a los bancos a quitarles sus clientes a los demás. "No es que le ofrezca una nueva tarjeta al cliente, sino que le propones comprarle su deuda con otras instituciones y tener una tarjeta que pueda administrar adecuadamente", sostiene Balbi.

En ese sentido, el 54% de crecimiento de los créditos de consumo no molesta a Balbi. Se trata de algo natural, pues los clientes actuales disponen de mayores ingresos, por la mejora de la economía y, por tanto, se les otorga mayores líneas de financiamiento. Pero sobre todo, añade, las mayores colocaciones se sustentan en la expansión de oficinas y uso de cajeros corresponsales en el último año. En Ayacucho, por ejemplo, donde solo había una agencia del Banco de Crédito y del Banco de Trabajo en setiembre del 2006, se instaló el BBVA Continental y los créditos en la zona se incrementaron en 88%.

Y en ese contexto, argumenta Balbi, "el crecimiento es natural; yo me preocuparía si se diera en San Isidro o Miraflores, pues eso sí significaría que hay un sobreendeudamiento. Pero si he tenido que abrir tres oficinas en Los Olivos y dos en Independencia el último año para atender a nuevos clientes, no veo el problema".

Marthans, sin embargo, se muestra preocupado por la inexplicable decisión de la SBS de postergar por un año (hasta julio del 2008) las provisiones sobre los saldos de los créditos de consumo, algo que hubiese obligado a los bancos a ser más cautos. En todo caso, habrá que esperar y ver qué pasa con la morosidad.

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