EL PRESIDENTE TIENE QUE SER CONSCIENTE DE QUE SU RESPONSABILIDAD TAMBIÉN CONSISTE EN ASUMIR UN LIDERAZGO QUE PERMITA ACABAR CON AQUELLOS PARADIGMAS QUE NOS IMPIDEN SALIR DEL SUBDESARROLLO. PORQUE PARA ESO TAMBIÉN HA SIDO ELEGIDO Y PORQUE ÉL MISMO SE HA ENCARGADO DE ALIMENTAR AQUELLO DE LO QUE HOY SE QUEJA
Por David Rivera del Águila. Economísta- Editor
Durante los días transcurridos desde la publicación del artículo escrito (hace un par de domingos) por el presidente Alan García, "El perro del hortelano", se ha comentado desde diferentes ángulos su idea principal: la necesidad de poner en valor los recursos con los que cuenta el país y cómo la oposición de ciertos sectores es la que impide que eso sea posible. Pero no queríamos dejar de darles nuestra opinión sobre dos puntos que consideramos vitales.
Primero, no se puede estar en de-sacuerdo con el concepto y la necesidad de poner en valor nuestros recursos naturales. Pero el análisis hecho por el Presidente tiene varias debilidades de fondo que son para preocuparse y que debería revisarlas. Porque no son --solo-- las ideologías trasnochadas ni la ley del perro del hortelano (si no lo hago yo, que no lo haga nadie) las que en estos momentos nos impiden explotar nuestros recursos.
Independientemente de las posiciones políticas radicales y de las ONG antiinversión (que las hay), existe en las comunidades de nuestro país un rechazo propio, auténtico y entendible, a la posibilidad de explotar los recursos, porque cuando así ha sido no solo no se han beneficiado y han tenido que resignarse a mirar desde su pobreza cómo otros se enriquecían con ello, sino que incluso se han visto afectados.
En este aspecto, el presidente tiene un problema serio de espacio y tiempo, porque por lo menos en el Perú esa situación se sigue dando en algunas zonas, o se daba en casi todas hasta hace solo unos pocos años, y "aquicito no más". En este mismo sentido, el presidente García afirma que acá todavía discutimos si la técnica minera destruye el medio ambiente, lo cual (para él) es un tema del siglo pasado. Pues bien, en el Perú esto sigue siendo un tema hoy y lo fue en casi todas las comunidades vinculadas a la explotación de un recurso natural hasta hace unos pocos años, y otra vez, "aquicito no más".
Y la lectura y la forma de enfocar el problema no es un tema menor: es de vital importancia, porque una visión como la del presidente García lo lleva a afirmar --además-- que son "la demagogia y el engaño (los que) dicen que esas tierras no pueden tocarse porque son sagradas". Cuidado, porque es esa la visión con la que algunas empresas mineras importantes construyeron y operaron sus proyectos y terminaron enfrentando los problemas sociales que ya conocemos. Y es esa visión la que lleva al Gobierno a creer que con una ley que declara de interés nacional 20 proyectos mineros se soluciona el problema, cuando lo único que hace es agravarlo.
Sí, es cierto, hay paradigmas en nuestro país que necesitamos cambiar para poder no solo poner en valor nuestros recursos, sino, y más importante aun, para acabar con la pobreza y salir del subdesarrollo (solo lo primero no lo garantiza). En este sentido, así fuese cierto que el origen del problema son las ideologías trasnochadas o la ley del perro del hortelano que utilizan quienes se aprovechan de la supuesta ingenuidad de la gente, o así fuese cierto que los problemas de fondo son los que les planteamos acá, el presidente García tiene que ser consciente de que su responsabilidad no consiste solo en construir carreteras, colegios, postas de salud, etc., sino sobre todo en asumir un tipo de liderazgo que permita acabar con aquellos paradigmas y límites mentales que nos impiden salir del subdesarrollo. Y no solo porque para eso también ha sido elegido, sino porque --además-- hasta hace no mucho él mismo se ha encargado de alimentar aquello de lo que hoy se queja.
Y en este sentido, hay un segundo tema de vital importancia que ya lo hemos planteado en otra oportunidad: la explotación adecuada de nuestros recursos naturales no es lo que va a asegurar el desarrollo sostenible del país; sí es un punto de partida valioso, nos daría una base importante, ingresos, empleo, etc., pero también podría ser una trampa, la misma en la que han caído muchas naciones con abundantes materias primas. Porque lo sustancial está en cómo hacemos para generar valor agregado y en innovar en todo aquello que produzcamos, algo que el presidente toca de refilón en su artículo, pero que debería ser un tema central en su análisis y perspectiva de cómo salir del subdesarrollo.
A pesar de las críticas, ha sido de mucha importancia que el presidente García ponga en blanco y negro y exponga su visión del país, porque además de mostrar una evolución frente a los años 80 e incluso frente a la campaña presidencial (que, esperemos, sea lo que ha entusiasmado a los empresarios hasta el extremo de perder de vista algunos temas críticos), debería permitir que las críticas realizadas le sean de utilidad para terminar de definir su visión y para articular un planteamiento y soluciones más acordes con nuestra realidad y con la dinámica de la economía mundial.