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¿Puede el Apra poner en capilla a los ministros?

Por: Juan Paredes Castro |

Algo anda mal en la relación de fondo y forma entre el Gobierno y el Apra, entre el presidente Alan García y el secretario general del partido, Mauricio Mulder, y entre el primer ministro Jorge del Castillo y todos los nombrados.

Resulta que cada cierto tiempo no es la oposición la que presiona por cambios en el Gabinete sino los propios dirigentes apristas con puestos en el Congreso, quienes parecen recordar a García y a Del Castillo la existencia de algún acuerdo político, mediante el cual estos se habrían comprometido a algo así como una renovación o rotación periódica de ministros.

Inclusive en algún momento las redacciones de los diarios han conocido de cerca versiones de juramentaciones inminentes en Palacio de Gobierno, proveídas desde fuentes naturalmente apristas, y que a la postre resultaron falsas.

Si la lógica de algunas personalidades influyentes del Apra, como Mulder, Luis Gonzales Posada y César Zumaeta, concuerda con la vieja tradición política de que los puestos en el Gobierno se reparten a plazo fijo, para dar lugar a la entrada de nuevos usuarios del poder, de nada valdría entonces la orientación que García ha dado a su Gabinete en base al cumplimiento de determinadas metas y objetivos.

De este modo estaríamos asistiendo a una gruesa distorsión del sentido renovador que buscaría García en su equipo de trabajo, comprometido a brindar resultados y no a convertirse en prisionero de la paranoia de tener que ser renovado según la cartilla de tiempo del partido.

Esto no quiere decir que García y Del Castillo no sean conscientes de cómo funciona el Gobierno y cuál es la perfomance de cada miembro del Gabinete. Las necesarias observaciones y sugerencias que al respecto podría hacer el Apra, con el derecho de ser partido de gobierno, serían sin duda bienvenidas, siempre que no formaran parte de una presión mediática que termina afectando los mandatos constitucionales del presidente y del primer ministro respecto del nombramiento y manejo del Consejo de Ministros.

No se descarta, claro está, el derecho del Apra de cuestionar a algún ministro, proponer su interpelación y hasta votar su censura. Pero esto es algo muy distinto de promover un coro monofónico alrededor de la idea de que "ha llegado el momento de hacer cambios ministeriales en los sectores tales y cuales". ¿Quién sabe si ha llegado el momento o no y en qué sectores?

Volvamos al tema de fondo: ¿es que hay algún acuerdo del Apra con el presidente García para someter a plazo determinado el nombramiento de sus ministros?

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