O rdenar Mesa Redonda se ha convertido en una cuestión de vida o muerte. Por eso, a Defensa Civil no debería temblarle la mano a la hora de inspeccionar y clausurar aquellas tiendas y galerías que son una verdadera amenaza para el público y para los propios comerciantes.
Hasta el momento ha cerrado varios locales que se opusieron tercamente a la inspección. Defensa Civil tiene que continuar por ese camino si los comerciantes no se autorregulan y si no siguen el ejemplo de Polvos Azules, cuyos vendedores han tenido la iniciativa de ordenarse antes de cualquier evaluación o sanción.
Ninguna autoridad debería dormir tranquila al saber que prácticamente la mayoría de los locales de Mesa Redonda se halla en situación de alto y mediano riesgo. Al final, las deficiencias son las mismas: no tienen extintores o están malogrados, no hay agua, las conexiones eléctricas son deficientes, no hay áreas de seguridad o han sido invadidas con mercadería, y por supuesto carecen de salidas de emergencia. Una bomba de tiempo que podría estallar en cualquier momento, ante la negligencia de sus ocupantes que no valoran los daños que pueden producir y ni su propia vida.