Por Diego García-Sayán. Ex cancillerde la República
A río revuelto, ganancia de pescadores reza el refrán. El río, qué duda cabe, está revuelto en el tema del terrorismo. Y en ello hay pescadores inescrupulosos que quieren ganarse alguito. Toda la información publicada conduce a la inequívoca conclusión de que los últimos atentados en Ocobamba y Tayacaja, en donde perdieron la vida valerosos policías, fueron realizados por una maléfica alianza de narcotraficantes y terroristas. En esencia, el narcotráfico valiéndose de los remanentes del terrorismo a los que ha convertido en su milicia privada.
¿Quién tiene interés en disfrazar los ataques narcoterroristas y reducirlos a "rebrote terrorista", a secas? ¿Es que se pretende encubrir a alguien tratando de confundir a la atención pública? Por el bien del país, esto debe aclararse.
Es conocido que desde hace años la zona donde se realizaron los dos ataques --norte de Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, también llamado VRAE-- es ampliamente conocida como corredor de narcotraficantes. La policía realizó varias operaciones contra ellos en los últimos meses, que han recibido estas respuestas como represalia. Sin embargo, los que quieren confundir hablan simplemente de un "rebrote senderista" que, en realidad, se cae por su peso, pues son zonas en las que los remanentes senderistas existieron y perviven.
Más allá de las especulaciones, de buena o mala fe, hay dos hechos claros y macizos. Primero, que el narcotráfico actúa con impunidad en ciertas zonas del país, haciendo uso de remanentes del terrorismo. Segundo, que el tema del terrorismo es uno que merece atención permanente y seria por parte de la sociedad y de sus instituciones para evitar, en efecto, cualquier riesgo de "rebrote".
Para lo primero, es indispensable reforzar la lucha contra el narcotráfico, sabiendo de antemano que es un fenómeno poderoso y con mil tentáculos. El país merece que las entidades a cargo del combate a esta lacra arrojen resultados. Resulta extraño, y hasta sospechoso, que para esas voces oscuras que presentan los hechos criminales recientes como "rebrote senderista", el narcotráfico no aparece como un tema central a ser atacado. Sospechoso, muy sospechoso.
En cuanto al terrorismo como tema específico, es cierto que la sociedad debe prevenir seriamente cualquier riesgo de "rebrote". ¿Qué está pasando en este terreno? Si fuera cierto que en ciertas universidades hay una preocupante dinámica de reorganización política, el papel de la sociedad en este punto es impedir que vuelvan a existir las condiciones que permitieron el nacimiento del terrorismo en nuestro país. Por ejemplo, si Sendero Luminoso viene realizando labor proselitista en algunas universidades del país, mucho podrá hacerse en el propio plano político para que esa prédica no tenga eco entre los estudiantes. Y lo mismo se debe hacer en la población que mayor riesgo tiene de volver a escuchar el canto de sirena senderista, es decir, en la más pobre. Deben profundizarse y extenderse, en este terreno, los programas sociales que el Gobierno viene impulsando, y aumentar la inversión pública en esas zonas.
No hay que olvidar algunas estrategias fundamentales en la exitosa lucha contra el terrorismo. Una es la utilización correcta y eficiente de la inteligencia. Otra es poner en marcha programas de reinserción en la sociedad de terroristas que tras cumplir su pena, no encuentran oportunidades para recomponer sus vidas y acaban por regresar al terror. Y, finalmente, sería buena una reorganización profunda del colapsado sistema penitenciario.
Y en cuanto al narcoterrorismo, no debemos olvidar que se trata de un fenómeno internacional, que trasciende lo local. Por ello, la fuerza policial y militar son fundamentales en su combate, pero también la inteligencia financiera (detectar movimientos de dinero), la cooperación entre países y una estrategia de sustitución de cultivos efectiva. Enfocar correctamente el tema nos permitirá enfrentar ambos flagelos (narcotráfico y terrorismo) con éxito.