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Uribe cesa mediación de Chávez a favor de rehenes de las FARC

El canje humanitario queda a la deriva

Por Susan Abad. Corresponsal

BOGOTÁ. Ayer, Colombia despertó conmocionada luego de que el presidente Álvaro Uribe anunciara que daba por terminadas las gestiones que venía desarrollando el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para liberar a los secuestrados por las FARC.

Lo abrupto de la decisión de Uribe fue lo que sorprendió al país dado que desde hace días se esperaba una reacción del presidente colombiano luego de las inapropiadas acciones y declaraciones que venían haciendo tanto Chávez como la senadora Piedad Córdoba, también facilitadora en el proceso que busca la liberación de unos 45 secuestrados que mantienen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La gota que rebosó el vaso fue, según un escueto comunicado del Gobierno, la llamada telefónica que Chávez le hizo al comandante del ejército, general Mario Montoya, el miércoles para pedirle información sobre los secuestrados. Hace dos semanas, en una reunión que los mandatarios sostuvieron en Chile, Chávez había sugerido hablar directamente con los mandos militares de Colombia, a lo que Uribe se negó tajantemente.

LA VOZ DE LOS AFECTADOS
Las reacciones no se hicieron esperar. "Presidente Uribe, le pedimos que por un minuto, solo por un minuto, se ponga en las vestiduras de los secuestrados y de nosotros los familiares y reconsidere su decisión", suplicó Marleny Orjuela, presidenta de la asociación que agrupa a los familiares de los militares secuestrados. Por su parte, la madre de la política Clara Rojas y abuela de Enmanuel, el niño nacido en cautiverio, dijo que el anuncio de Uribe "aleja mucho más las esperanzas de volver a ver a nuestros seres queridos".

La noticia repercutió con fuerza en Francia, país interesado en la liberación de los secuestrados ya que en el grupo que las FARC desean cambiar por unos 500 guerrilleros presos se encuentra la ciudadana colombo-francesa Ingrid Betancourt.

A través de un portavoz, el presidente Nicolas Sarkozy reafirmó su apoyo a Chávez y pidió a Uribe mantener el diálogo. Añadió que, en los próximos días, enviará una carta a Uribe en la que le comentará que sigue "pensando que Chávez es la mejor opción para lograr la liberación de los rehenes".

Mientras tanto, en Bogotá, el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, descartó una nueva participación de Chávez en el proceso y dijo que el Gobierno retomará "con discreción y perseverancia" los contactos que el mandatario venezolano hizo con la guerrilla. "Redireccionaremos en lo que sea necesario y adelantaremos de manera discreta las tareas que sean pertinentes, pero nos queda muy claro que esta alta exposición pública genera unos riesgos enormes", dijo Restrepo.

El comisionado fue explícito al comentar que en el proceso que llevaron a cabo Chávez y Córdoba hubo "fallas de método" y que "no se tuvo el orden y la precaución necesarias para manejar estos temas con la discreción debida".

Por su parte, Uribe justificó su decisión y dijo que si bien se deben hacer todos los esfuerzos para liberar a los rehenes, no se debe poner en riesgo la "seguridad democrática".

En tanto, Chávez aceptó la decisión "soberana" de Colombia, pero la calificó de lamentable. En un comunicado difundido por la cancillería venezolana subraya que recibió "con sorpresa" el anuncio de Bogotá y manifestó su "frustración" porque, en su opinión "se aborta un proceso que se venía llevando con pulso firme y en medio de grandes dificultades, habiéndose obtenido en apenas tres meses importantes avances".

ENFOQUE
Faltó voluntad de las partes
Pese a que la mediación de Hugo Chávez en la búsqueda de un canje humanitario fue la posibilidad más cercana para que los rehenes de las FARC sean liberados, el proyecto nació para fracasar.

Álvaro Uribe, tan metódico y rectilíneo en sus decisiones, sorprendió en agosto pidiéndole a Chávez su mediación. Imposible pensar que no midió que el lenguaraz mandatario haría de las suyas, sería infidente y se saltaría la autoridad presidencial colombiana.

Uribe cedió a la petición de intervención de Chávez para no quedar como reacio y no poner trabas a un tema tan sensible para los colombianos, pero cuidó que sus ministros hablaran por él y lanzaran puyas y criticaran las gestiones de Chávez. Es decir, Uribe no tuvo la voluntad política de negociar.

Chávez, por su parte, no dio puntada sin hilo y buscó el protagonismo para usarlo como cortina de humo que impida ver su siniestro proyecto de atornillarse indefinidamente en el poder por medio de una reforma constitucional.

Y las FARC, sin ninguna visión política, volvieron a crear esperanzas, enviaron a sus voceros a Caracas, prometieron pruebas de vida de los rehenes para el encuentro Chávez-Sarkozy y también incumplieron.

Lamentablemente, mientras tres de las cuatro partes implicadas tiraban cada cual para su lado, la suerte de la cuarta y la más importante: los secuestrados, sigue quedando en el limbo.

CLAVES
Las cifras de un acuerdo que se aleja
4 Son 42 colombianos (entre políticos y militares) y 3 ciudadanos estadounidenses los que las FARC pretenden canjear por unos 600 guerrilleros presos.
4 Trece rehenes han muerto esperando ser liberados, entre ellos 11 diputados departamentales del valle del Cauca que fueron asesinados por la guerrilla en un supuesto intento de rescate.
4 Para iniciar las conversaciones que deriven en un acuerdo humanitario, las FARC piden el despeje de dos municipios al sur del país, petición a la que Uribe se niega rotundamente.
4 Uribe solicita que una vez realizado el canje los guerrilleros liberados no se reintegren a las filas de las FARC.
4 Ambas partes coinciden en que luego del canje de prisioneros por secuestrados se inicien las conversaciones para un acuerdo de paz.

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