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La princesa y el pirata

Por Jorge Eslava

Puebla Fondo de Cultura Económica
México, 2001
S/. 38
No sé por qué bendito maleficio mis colegas empiezan a estar de moda. Pronto veremos en los supermercados banderas negras, parches para el ojo y patas de palo. "Llévese un garfio de regalo", dirán las ofertas. Hace poco estrenaron la tercera parte de Piratas en el Caribe y en los escaparates de las librerías se exhiben libros de filibusteros como el célebre Peter Pan, ahora en edición de Alfaguara

Recordemos que navegar en las aguas de la piratería tiene sus riesgos, porque el oficio exige cierto malevaje. No es para débiles de musculatura ni mansos de temperamento. Así lo han entendido este par de lobos de mar, porque La princesa y el pirata es un volumen de gran formato y tapa dura, y que ofrece una historia sorprendente: la protagonista goza de una alta dosis de desfachatez y malicia, conducta infrecuente en doncellas de cuentos infantiles.

Empinada en lo alto de su torre, de cara al mundo exterior, ella pasea un peine displicente por su frondoso cabello oscuro, mientras canturrea una tonta canción. Todo el que pasa escucha su cautivante voz y enseguida contempla su hermosa silueta, recortada en el marco ojival de la ventana. Príncipes apuestos caen rendidos a sus pies.

La historia refiere sólo a distinguidos caballeros de las literatura clásica -cortejantes de Blancanieves, Cenicienta, Bella Durmiente... -, pero bien sabemos que la nómina de rechazados es bastante larga. Hasta que atraviesa la niebla un barco pirata. En el castillo de proa, oteando por el catalejo, "un hombre alto y ancho, muy robusto y algo viejo, de barba descuidada. Un parche negro cubría uno de sus ojos.". ¡Ése soy yo!

La princesa Filomena, capturada por aquella visión, deja de cantar. ¡Esa eres tú! Y esa misma noche atraco el barco en la orilla y me encamino a paso firme a tu torre de marfil. Conversamos, te alcanzo una garrafa, bebemos del pico y no puedes resistirte a mi cara de malo, mi pecho peludo y mis manos ásperas. Esa medianoche te subo a cubierta: "-Será una larga travesía -comentó el capitán pirata. "-Eso espero -respondió la princesa Filomena. "El capitán pirata ordenó desplegar las velas. La luna rielaba una estela que parecía un camino luminoso." Ah. esta historia extraordinaria me hace contar cosas personales. Además las pinturas que acompañan cada página son de una belleza provocadora y delirante, con una acertada combinación de fulgores y tonos sombríos que se ajustan a la vida peligrosa.

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