POR AMOR A LAS PALABRAS
Un saludable debut narrativo
BONITAS PALABRAS
Francisco Izquierdo Quea
Mundo Ajeno
Lima, 2007
S/. 19
Manejando con soltura sus dotes narrativas -cosa poco usual en un primer libro-,Francisco Izquierdo Quea nos entrega nueve cuentos de buena factura en Bonitas palabras. Sorprende, desde el primer cuento, la limpieza de la narración. Cada descripción y cada diálogo son parte de las vigas maestras de sus relatos, no meros adornos que podrían volverse fortuitos o innecesarios. Esa limpieza quizá se la deba a lecturas muy bien asimiladas de Vargas Llosa, cuyos textos carecen, por lo general, de palabras superfluas y andamiajes retóricos. Su temática tampoco se detiene en temas de moda que podrían ser llamativos en sí mismos, lo que aminora el riesgo y disimula las fallas de un escritor novel. Izquierdo Quea ha elegido, en cambio, viñetas de la vida cotidiana (un estudiante de Letras venido a vendedor de zapatos, un aficionado al fútbol que súbitamente se exalta antes de un partido, una mujer díscola y cambiante, etc.) donde resolver el enigma exige mano diestra. Esta falta total de amaneramiento hace que la lectura del libro sea grata y se logre de un tirón. Los finales de los relatos son precisos y no se adivinan en los últimos párrafos, como pasa a veces en otros autores bisoños, malogrando el efecto. Podríamos señalar que la mayor parte de estos apuntan a reconstruir una atmósfera y mostrar el espíritu interior de sus personajes, liberando la opresión que los ata a la trama. Los protagonistas tampoco desembocan en imprevistas catarsis u otros efectismos; es más, algunos, luego de vivir hechos sorprendentes, vuelven a su rutina, para que esa involución sea precisamente el efecto que seduzca al lector. No podemos dejar de mencionar la incursión en un tema casi fantástico del último relato, precisamente el que da título al libro. Allí el autor recrea con precisión e ironía admirables un tramo del funesto encuentro entre José Santos Chocano y Edwin Elmore, este último asesinado por el poeta en el hall de El Comercio en 1925. Lo curioso es que Izquierdo Quea no se limita a redescubrir los hechos (lo que, en rigor, habría sido un reportaje, no un cuento) sino que usa un recurso delicioso: hace intervenir a una levita como uno de los personajes. Que el lector descubra cómo. La lectura de Bonitas palabras, por lo expuesto, es altamente recomendable.
[Enrique Sánchez Hernani]
SANTOS Y OTRAS HIERBAS
Reeditan novela de Fresán
VIDAS DE SANTOS
Rodrigo Fresán
Debolsillo
Barcelona, 2007
S/. 31
La religión ha sido un tema recurrente en el imaginario literario y allí están, para demostrarlo, exploraciones como las de Eco, Yourcennar y Aguinis y otras menos inspiradas como las de Dan Brown. Sin embargo es un tema que difícilmente se pueda agotar. Otro mundo, con sus propios códigos y su propio tiempo interno es justamente lo que muestra Fresán en la reedición de Vidas de Santos -con dos adiciones, al modo de un bonus track- que aspira a ser la versión definitiva. Publicado originalmente en 1993, Vidas de Santos es una pieza de relojería de esas que tanto le gustan al autor, aparecida -como recalca el autor en el prólogo- en un momento saturado de códigos renacentistas, misterios con sotanas de diferente graduación, crímenes alquímicos, muertes religiosas, sábanas santas, académicos seriales, biblias infieles, escuadrones de cardenales asesinos, misterios dantescos y pergaminos conspirativos se diferencia al optar por un desarrollo torrencial, lleno de personajes esperpénticos unidos por el pesimismo, el desasosiego, la falta de fe y el espanto. Esta, pues, no es una novela más de tema religioso. Fresán ha mostrado siempre intereses muy diversos -la cultura pop, el cine, la música, mundos ricos en personajes divergentes y excluidos- y eso es notorio en este libro, que se mueve a través de la mirada de personajes extraviados, santificados por su propia extrañeza, como si fueran performers que dejan de lado una canción destinada a ser un éxito. Santos extraños, divinos por la consagración a su causa: el freak, el asesino serial, el incrédulo, el eclesiástico, el coleccionista de canciones sacras, unidos por una ciudad, un hotel y una narración torrentosa. La parodia y la ironía en clave más negra están presentes en todo el volumen, desde las reflexiones sobre la religión del Freako, hasta las investigaciones del cazador de santos, el olor -y el macabro contenido- del departamento de Coriolis y las costumbres de Canciones Tristes. Ironía que se define en una frase de su particular Summa Teológica: "Dios no existe, pero es un gran personaje", que contagia a todo el volumen de una energía iconoclasta y desprejuiciada. Si leyeron la primera edición, seguro será interesante conocer los cambios introducidos por Fresán; si no la leyeron o no conocen al autor, esta novela es una estupenda manera de empezar
[Carlos Wertheman]