APOCALIPSIS PERSONAL
Alrededor de los Frágiles trofeos de Jerónimo Pimentel
FRÁGILES TROFEOS
Jerónimo Pimentel
Álbum del Universo Bakterial
Lima, 2007
Cuatro años después de publicar el prometedor Marineros y boxeadores, Jerónimo Pimentel (Lima, 1978) nos entrega un segundo libro que sobrepasa largamente las expectativas generadas por la lectura de su opera prima. Estructurado con un gran sentido dramático, Frágiles trofeos, además de contener buenos y excelentes poemas, es un preciso relato sobre el fin de un mundo interior que se confunde con el de todos y las consecuencias que demanda asumir el hecho de esa pérdida nunca antes enfrentada. Un doliente y sereno canto polifónico como el lamento de una ciudad derruida. Urgente como la plegaria en una playa contaminada por la radioactividad.
"En esta novela solo brillan estrellas molidas" nos previene Pimentel en el último verso de Otras celebraciones, poema que abre el libro. No es una advertencia vana. Es en este texto donde el sujeto poético confiesa la añoranza por una Casa que se ha visto forzado a abandonar, y que simbolizó para él una suerte de paz decadente y equilibrio interior que lo mantenía alejado de "una catástrofe que sabe a fantasmas hambrientos". A partir de ese momento somos expulsados hacia turbulentos paisajes y terribles océanos con los que el poeta representa su conflicto consigo mismo, una suerte de cataclismo personal donde se confunden poemas de tono heroico y escenografía bélica (Bombus Ardens, Melmoth the Wanderer) con otros sumamente confesionales y cotidianos que representan otra clase de tragedias (Francisco Bendezú, Fachadas Soviéticas), tejiendo de esta manera una trama compleja que, más que apoyarse en un plano narrativo -que existe, sin duda-, apuesta su coherencia y versatilidad ante todo en el lenguaje, sorprendentemente propio y original para un segundo poemario.
Con una destreza técnica que ya había insinuado en Marineros. Pimentel utiliza con efectividad el doble recurso de ser cronista postapocalíptico y a la vez arrogarse las múltiples voces de los sobrevivientes. Articula el discurso de ambas alternativas con un fraseo denso y luminoso que convierte cada poema-testimonio en un contenido alegato donde la imagen, el símbolo y la metáfora enmarcan continuamente las ideas y las conclusiones vitales, las que desembocan en aquella esperanza que, si bien no fue útil para vivir antes del Desastre, es necesaria para resucitar luego en la devastación. De ahí la constante sensación de que cada personaje que interviene -entre ellos abejorros, hormigas, escorpiones, todos aquellos insectos que según el mito sobreviven una y otra vez a las catástrofes que acaban con los hombres- aparece y habla siempre en tiempo pasado, como contándolo todo luego de una muerte y de un tiempo y un lugar que le son indiferentes; por eso la sobria y permanente atmósfera de irrealidad y onirismo puro que Pimentel consigue a lo largo del libro.
Frágiles trofeos, a pesar de ser un poemario transparente, no es una lectura sencilla. El autor es consciente de cierta dificultad que puede encontrar el lector al enfrentarse a esta declaración lírica de principios y de una manera inteligente le abre ciertas puertas al centrar las claves a develar en los textos mayores del conjunto. El más importante de ellos, por varios motivos, es el brillante Itaca Tannhauser. Es por un lado el sustento teórico del argumento del libro, la síntesis directa de lo que se sugiere en varios poemas de arte menor que le anteceden. La crudeza bélica de la lucha interior aquí descrita alcanza una precisión que se extrañaba hacía mucho tiempo en un poeta de estos años. Por otra parte, una lectura atenta del poema esclarece la inclinación ideológica del proyecto de Pimentel: subyace en este un rechazo a cualquier principio políticamente reaccionario o conformista, claro en el sarcasmo de varios de sus versos ("Para qué la taxidermia, la posición fetal en el camastro, si la perpetuación / es otra forma de inmovilidad?") y en las líneas finales ("Los niños prenden fuego al poema, la obra inicia. / Este es un mundo perfecto") que recuerdan la ácida ironía del final de otro poema, pero de Saint John Perse: "así marcha el mundo / y no hallo sino alabanza en ello".
[José Carlos Yrigoyen]
EL PEQUEÑO Y MUGROSO PÓLACK
Bruno Pólack
Lustra editores
Lima, 2007
Bruno Polack ya había demostrado un talento inusual cuando su libro (Alegorías hiperbólicas) o las ruedas del beso de Reinaldo Arenas destacó como la propuesta más sólida de Tetramerón, ese four pack poético (Polack, Sergio Camacho, Diego Molina y Luis Cruz) publicado en el 2003. Lo de ahora, a pesar del título autoindulgente y engañoso, es un paso adelante, una apuesta en la que hay dosis equilibradas de riesgo y de control. El pequeño y mugroso Pólack es un libro breve pero intenso, áspero, difícil, planteado en un lenguaje inteligente y oscuro. Y como para complicarle las cosas más al lector, es un libro en el que el eje temático es la confusión del viaje; un viaje que es físico -a veces incluso errático- y simbólico. "Ya que ha pasado lo que tan febrilmente anhelé / anhelo ahora el tiempo de los anhelos", dice Pólack, con melancólica ironía. Recomendable. (D.O.)
MEMORIAL
Rafael Cadenas
Fondo Editorial UNMSM
Lima, 2007
El venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930) es autor de una vasta obra lírica y ensayística que -salvo excepciones como la del desarmante poema "Derrota"- ha girado obsesivamente en torno al lenguaje y sus límites, en un juego de espejos entre el ser y su voz como máscara o voluntad de encarnación. Hoy el Fondo editorial de San Marcos publica Memorial, uno de sus libros centrales, editado originalmente en 1977. Se trata de un extenso volumen de poemas breves, que se despliegan en un terreno por momentos próximo al aforismo, por momentos al epigrama: "Las mudas de piel me tornan inexistente. / Solo soy una voz, una voz que también cambia. / Nuez de los adentros, irreconocible para mí mismo". Poesía despojada y reflexiva, con una férrea vocación por el develamiento, la desnudez, la transparencia. Solo una duda: ¿por qué una edición bilingüe -español / inglés- para nuestro mercado si se trata de un libro escrito originalmente en castellano? (D.O.)
POESÍA EN EL ANTICICLÓN
El anticiclón del Pacífico Sur
Rafael Espinosa
Ediciones Ritual de lo habitual
Lima, 2007
64 pp.
El trabajo poético de Rafael Espinosa es acaso, entre los poetas recientes, uno de los que más atención requiere por parte del lector. Su despliegue verbal y su cuidado in extremis de la palabra elegida lo convierte no solo en un estilista del lenguaje sino que también en un orfebre que, acorde a los tiempos, levanta una cuidadosa arquitectura poética, donde la reflexión se une al imperativo del decir. De espíritu conceptual y elegida densidad, su reciente libro, El anticiclón del Pacífico Sur (que en la portada está escrito al revés, en alusión al fenómeno natural que da título al poemario) nada en las aguas de una contemplación crítica de la realidad que se desdobla entre espejos.
Por eso es que la realidad poética presente en sus textos aparece descoyuntada y dividida como en un calidoscopio: "En el sendero de las captaciones / encontré música de cables y regaderas / y en el de la aquiescencia, reflujo. / Nadie usa más camisas de flores / pese a que el viento viene de complacerse / en el mundo vegetal.". Otra manera de leer este libro es considerando la posibilidad de que se trate de un cuadro cubista: para recomponer el objeto hay que lanzar miradas en distintas direcciones, pues su autor enfatiza en ciertos aspectos de sus temas, dejando al lector la búsqueda de la totalidad corporal.
Toda esta postura estética lleva a Espinosa a ver y sentir el mundo exterior e interior de otra manera: "La clara equivalencia entre / pájaro y vuele entumece / sujeta por aterciopelados puntos / de engarce, se delinea / como móvil, entra como baba.". Su descomposición de la luz, asimismo, provoca imágenes certeras que hay que seguir a lo largo de la lectura: "Día perfecto. Hablando / en otro idioma, pero / no en serio. Pateando las chapas. / El sol de Osaka sobre / las lágrimas, pero de broma. / Yo no estoy cerca, tú / estás al medio, vestido en otro / cuerpo.". El poeta repite quizá, desde su manejo del lenguaje, aquellas ceremonias extáticas que llevaron a los chamanes de otros tiempos a elegir los alucinógenos como su punto de contacto con la divinidad, pues no les bastaba con recoger la plana realidad tal como se le ofrecía a todos los mortales.
Entre las páginas 31 y 34 hay un texto extenso dividido en seis instancias que es un ambicioso registro de una especie de dramatización, donde el yo se desdobla en lo que dice, lo que observa, lo que describe y lo que siente, donde acuden otras voces desde fuera generando un paisaje urdido con millares de hilos de colores. Casi un Apocalipsis, porque el poema da una visión final de ¿una persona? llamada Palestine.
Llama la atención también ese grupo de textos donde el autor, en su elección de la palabra exacta y mínima, casi desnuda, opta por suprimir algunas letras: "Xiste antes d nacer como / en la futurista spación spacial. / Mi cara d la promesa, / l fluido magnético surcando / a campo traviesa dond / stuvieron la agricultura y el ombre.".
Un esfuerzo considerable por decir con los mínimos recursos es el que realiza Espinosa en este libro, que seguro nos habrá de llevar a situar la poesía como lo que fue en su origen: la ceremonia del descubrimiento, de la dación del primer nombre a las cosas y los acontecimientos, un acto inaugural.
[Enrique Sánchez Hernani]