Por Juan Carlos Cuadros Guedes
Conducir un vehículo de cuatro o más ruedas implica riesgos y aunque los principales fabricantes en el mundo se han esmerado en aumentar las medidas de seguridad, no debemos olvidar que la mayor responsabilidad la tenemos --literalmente hablando-- en nuestras manos.
El pasado domingo 25, tres jóvenes perdieron la vida en un violento accidente ocurrido frente a la puerta principal de la Universidad Agraria, en La Molina. Las tres víctimas viajaban, junto con otros dos amigos, en un automóvil Volkswagen Gol. Los ocupantes del otro vehículo, un Peugeot de moderna fabricación, salvaron milagrosamente de morir gracias al uso de los cinturones de seguridad y a las bolsas de aire o airbags del carro, que se inflaron instantáneamente y amortiguaron el golpe.
En la actualidad, no todos los automóviles y camionetas de estreno que se ofrecen en el mercado peruano tienen este último elemento de seguridad. Su instalación depende mucho de los fabricantes y del precio de venta del vehículo en tienda.
La idea de instalar una bolsa plegada en el volante y la guantera del vehículo que se infle en el momento del accidente comenzó a desarrollarse en los años 60. El sistema se accionaba entonces con una botella de aire comprimido.
El principal problema era su lentitud. Hoy, todo el mecanismo es electrónico, funciona automáticamente y de manera rápida. Los airbags --o bolsas de aire-- son más seguros y efectivos, pero de poco sirven si uno no lleva bien puesto el cinturón de seguridad.
ENFOQUE
JUAN CARLOS CUADROS GUEDES. Periodísta
La seguridad tiene un precio
Los accidentes de tránsito ocurren mayormente por las noches o durante el crepúsculo matutino, cuando el sueño vence y el exceso de alcohol también hace lo suyo. Muchas veces, cuando acaban las fiestas, los que manejan se sienten dueños de las pistas y --tentados por la euforia de unos tragos de más-- se creen pilotos de rally o de carrera e irresponsablemente intentan demostrar al mundo que son capaces de todo.
Muchos se confían y creen que, por tener un vehículo nuevo, este es fácil de maniobrar. Se sienten seguros y pisan el acelerador a fondo. Pero se equivocan. Los autos nuevos son mucho más livianos, y, a velocidades extremas, es más fácil perder el control.
En el Perú, como en cualquier otra parte del mundo, la seguridad tiene un precio, razón por la cual es importante que verifique bien los sistemas de protección que tiene el automóvil o camioneta por el cual se ha decidido --sea cualquiera el modelo, marca, color, tamaño, tracción y potencia de motor--, antes de comprarlo.
Los vehículos estándar, por lo general, salvo excepciones, solo vienen equipados con cinturones o correas de seguridad. Los airbags para el piloto y copiloto, en algunos casos, tienen un costo adicional, así como los sensores de freno, dirección y estabilidad, alarma, entre otros.
Y si se decide por uno de segunda mano, recuerde que lo barato sale caro.