Opositores dicen que triunfo del No fue más holgado de lo que informó el CNE. Mandatario habría negociado la reducción de las cifras de su derrota
Por Susan Abad. Enviada especial
CARACAS. Mientras Venezuela especulaba por qué el Consejo Nacional Electoral (CNE) demoró más de nueve horas para revelar los resultados del referéndum constitucional pese a que cuenta con la mejor tecnología, El Comercio fue informado de que los altos mandos militares obligaron al presidente Hugo Chávez a reconocer que por primera vez, desde que asumió el poder en 1999, había sido derrotado.
Una fuente militar, que pidió no ser identificada, dijo que Chávez "conocía los resultados desde temprano, porque Tibisay Lucena (presidenta del CNE) es empleada de él y lo tuvo informado".
"Chávez no quería reconocer que había perdido, pero también sabía que la oposición había colocado testigos en todas las mesas y tenía copias de las actas de todo el país, por lo que alterar las cifras originaría violentas protestas".
La fuente añadió que, fiel a su estilo impositivo, Chávez "llamó a los altos mandos militares para ordenarles que sacaran las tropas a las calles a reprimir los posibles desmanes que se originarían con el fraude, pero los militares le negaron su respaldo y eso lo obligó a aceptar que había perdido".
"Chávez tenía la intención de desconocer el resultado" aseguró a El Comercio el ex candidato presidencial por el partido Causa R Andrés Velásquez.
El dirigente izquierdista, que nunca ha apoyado a Chávez, añadió: "Los militares acudieron al Palacio de Miraflores y sencillamente le dijeron al mandatario que esos eran los resultados y que tenía que aceptarlos. La demora fue por la búsqueda de la justificación política de la derrota por parte del presidente para su gente".
Aseguró que Chávez y los militares negociaron la reducción de la ventaja. "De acuerdo con los números que manejamos son casi cinco los puntos de ventaja los que se obtuvieron" y no el 1,5% que permitió a Chávez afirmar que la victoria fue pírrica", sostuvo.
Una versión similar fue manejada por la oposición fuera del país. En Miami, la coordinadora de la organización opositora Venezuela Somos Todos, Yolanda Medina, aseguró que el No obtuvo el 59% de los votos. Es decir, unos ocho puntos porcentuales más que los declarados por las autoridades electorales. La opositora, que no reveló su fuente, dijo que Chávez solo aceptaba la derrota si se "bajaba el margen" porcentual, y que reconoció la victoria del No porque los mandos militares se lo pidieron. "Se trataba de evitar una guerra civil", afirmó.
Ante estas revelaciones, El Comercio conversó con el que fuera ministro de Defensa del régimen hasta julio y que devino en fuerte opositor a las reformas constitucionales impulsadas por Chávez, el ex general Raúl Baduel. El militar había dejado entrever la controversia en sus declaraciones del domingo en una frase que fue pasada por alto por la prensa al felicitar a las Fuerzas Armadas por "no tener vocación de mancillar nuestro honor".
Baduel, quien es respetado por muchos militares en actividad, no quiso confirmar la fisura entre los altos mandos y Chávez, pero confirmó el enfrentamiento del domingo al afirmar que no dudaba de la convicción que hay en las Fuerzas Armadas, de las que dijo: "Están plenamente convencidas de cuál es el mandato que el pueblo venezolano les dio, que se resume en el servicio a los supremos intereses y cometidos de nuestra nación y en ningún caso en parcialidad política". Añadió: "Creo que nuevamente nuestra institución ha dado una muestra de cumplimiento de esa misión".
Otra señal de la presión que ejercieron los militares sobre Chávez serían las declaraciones del ministro de Defensa, general Gustavo Rangel Briceño. Con un inusitado fervor, el militar aseguró que las Fuerzas Armadas respaldarán el resultado del referéndum sea cual fuere el resultado. "Que se atengan a las consecuencias (quienes promuevan el desacato)", advirtió.
MALA SEÑAL
Mientras tanto, la presunción de que Chávez admitió que ganó el No, pero manipuló las cifras para disimular su derrota fue reafirmada luego de que el CNE publicó en su página web cifras incompletas de la votación, lo que impidió que estas fueran comparadas con las actas que tiene la oposición.
Las reacciones a la derrota de Chávez no se hicieron esperar. Ismael García, diputado líder del partido Podemos, cuyos seis miembros se negaron a votar el proyecto reformista en el Parlamento, dijo que la disidencia "atravesó toda la sociedad, desde la cúpula hasta las bases chavistas".
Por su parte, Freddy Guevara, líder del movimiento de estudiantes que se convirtió en el fenómeno impulsor del triunfo del No, declaró que lo que sigue es "construir un país en que quepamos todos" y llamó a sus compatriotas a cumplir sus respectivos papeles: "Los empresarios a invertir en el país, generar empleos y productos venezolanos; los políticos a crear partidos fuertes que respeten de verdad los derechos de todos, y el gobierno que gobierne como una democracia".
Entre tanto, la población volvió a sus actividades y, a diferencia de otras veces en que Chávez salió exitoso, los empleados de los ministerios y oficinas públicas no tuvieron el día libre.
El domingo Chávez obtuvo 4,3 millones de votos, que significan una fuerte disminución de apoyo de los venezolanos si lo comparamos con los 7,2 millones de sufragios que obtuvo su reelección hace un año.
La oposición no solo triunfó en el referéndum, sino que vio incrementado su caudal electoral en 300 mil votos al subir en un año a 4,5 millones de sufragios; es decir, el 1,4% oficial que le permitió derrotar a Chávez.
Un fracaso electoral con varias lecturas
El triunfo del No en el referéndum constitucional venezolano motivó reacciones encontradas en la comunidad internacional. Algunos mandatarios de la región, como el presidente paraguayo, Nicanor Duarte, alabaron la actitud de Hugo Chávez de reconocer su derrota.
Otros, en cambio, resaltaron la madurez del pueblo venezolano para rechazar la controvertida reforma que permitiría a Chávez quedarse indefinidamente en el poder. En este grupo se situó el presidente Alan García, quien dijo que Venezuela ha ratificado "su voluntad por una democracia en alternancia política".
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca dijo que el resultado "es un buen presagio para la libertad" en la región. En tanto, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, comentó sobre la consulta venezolana que "la voluntad de la mayoría debe ser respetada".