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Policía cae en desgracia por impostor

Un indocumentado 'clonó' la identidad de un primo para convertirse en un efectivo policial en Estados Unidos. Pese a su buen desempeño, debe dejar el país antes de que lo deporten

Por Juan Carlos Chávez. Corresponsal

MIAMI. El mexicano Óscar Ayala Cornejo lo tenía casi todo. Una novia simpática y querendona, una familia unida y solidaria, y un historial impecable como oficial del Departamento de Policía de la ciudad de Milwaukee, en el estado de Wisconsin, donde venía sirviendo con dedicación y empeño desde diciembre del 2004. Óscar quería seguir los pasos de su hermano mayor, Álex, un efectivo policial con más de diez años de servicio público.

La única diferencia entre ambos era que Álex había nacido en Estados Unidos y Óscar, en Guadalajara, México. Aunque la familia Ayala llevaba más de una década viviendo en Milwaukee y todo parecía andar medianamente bien, Óscar nunca supo que era ilegal y que no tenía papeles hasta que cumplió 17 años, cuando le dijo a su padre que pensaba ser policía apenas terminase el colegio.

Los padres resolvieron tomar cartas en el asunto y darle una mano al joven para evitar un drama de telenovela. Fue entonces que el papá del joven habló con una prima suya en Illinois, cuyo hijo había muerto de cáncer estomacal cuando era un niño de 7 años, y le pidió que accediera a que Óscar tomara la identidad del fallecido. La mujer aceptó.

Esta semana, un juez federal evitó sentenciar a Óscar con todo el peso de la ley y determinó que, en vez de meterlo preso a la cárcel tres años y ponerle una multa de un cuarto de millón de dólares, el acusado debe salir de Estados Unidos deportado en los próximos 12 meses por haber transgredido la ley de extranjería y cometer un delito que pone en riesgo al sistema de vigilancia nacional. Porque para las autoridades y funcionarios del Gobierno esta es la figura legal del caso.

"Cuando nuestro sistema de seguridad carece de integridad, es un asunto grave tanto como un crimen violento", expresó el portavoz de la Oficina de Inmigración y Aduanas, Tim Counts. "No podemos, bajo ninguna circunstancia, abordar el caso de Ayala tan a la ligera por haber sido policía", añadió.

Ayala, ahora de 25 años, hizo una buena labor durante el tiempo que sirvió como uniformado a tiempo completo: ayudó a evitar varios crímenes y asaltos en media docena de distritos de Milwaukee, encontró a la madre de un pequeño de 2 años que iba deambulando por las calles en una noche de invierno, y hasta fue visto como un héroe cuando le quitó un cuchillo a un borracho suicida que amenazaba con teñir de sangre sus reclamos en Navidad.

La defensa dijo que Ayala actuó obligado por las circunstancias y el deseo de servir a su gente y a su comunidad, que era blanco de asaltos continuos y violaciones a la propiedad privada.

Las autoridades que llevaron el caso también querían llamar a juicio al padre del ex policía Ayala, pero el hombre falleció 10 meses después de que su hijo llegó a graduarse de policía.

DOS EN UNO
El cambio de identidad no fue tan sencillo. Ayala tuvo que variar ligeramente su aspecto físico, dejar los lentes de montura que había usado por mucho tiempo, y cortarse el pelo más pegado que de costumbre. En el entorno familiar lo seguían llamando Óscar, pero fuera de casa era José Morales, el primo muerto de cáncer estomacal en Illinois.

Ayala dijo que su intención no fue causar daño a nadie y que la idea fue de su padre, ya que de otra forma se hubiese visto obligado a esperar 10 años para enviar sus papeles y conseguir al menos una tarjeta verde de residencia.

"El proceso hubiese sido muy complejo", comentó Ayala hace cuatro días cuando fue entrevistado por un noticiero local. "Quería cambiar mi vecindario y el entorno de muchas otras personas para que estuvieran protegidas. Estaba muy apasionado al respecto", agregó.

Ayala vivió casi toda la niñez en una calle donde se vendía droga al menudeo, se escuchaban disparos casi todas las noches y los vecinos sufrían con frecuencia el robo de sus propiedades.

Su familia se mudó definitivamente a Estados Unidos en 1992. Pero anteriormente los padres de Ayala habían hecho varias incursiones a territorio estadounidense, ahorrando dinero que les rendía mejor de regreso a México.

Ayala fue arrestado hace unos meses, pero su caso no fue hecho público hasta que se fijó una audiencia judicial y la fiscalía entabló una demanda contra el ex policía.

Russel Dykema, la agente especial de inmigración que siguió todos los pasos de Ayala hasta dar con su verdadera identidad, declaró que fueron varias semanas de investigaciones, entrevistas y chequeos de documentos, tanto en la base de datos del servicio de extranjería como en la escuela policial donde estaba trabajando como uniformado.

Álex Ayala Cornejo, el hermano de Óscar, un policía veterano de Milwaukee, también fue despedido por su departamento acusado de ser cómplice de su hermano. Sin embargo, el hombre decidió apelar la determinación de sus jefes y queda aún pendiente una sesión judicial en el verano del 2008. Por ahora, no tendrá derecho a su sueldo.

"Las cartas que jugamos no fueron las mejores", precisó Óscar Ayala a la prensa local. "Pensé que iba a jubilarme y vivir feliz después, pagar mis impuestos y todo eso. No me lo había imaginado hasta ese momento".

Ahora el joven está planeando pasar la Navidad en casa de su madre y quizá en marzo viaje a Guadalajara con su novia, antes de que los agentes de migración toquen la puerta de su departamento en las afueras de Milwaukee para deportarlo a empujones.

"Es duro salir por la puerta falsa, pero estoy seguro de ganar la prueba", dijo recientemente Ayala. "Tengo unos familiares que han aceptado darme un techo en Guadalajara. Allí empezaré una nueva vida y me haré un técnico en informática", añadió.

MÁS DATOS
4
El robo de identidades se ha convertido en una verdadera pesadilla para las autoridades migratorias y de aduanas de Estados Unidos.
4Cada año, se estima que al menos 700.000 personas en todo el país sufren la clonación del número de seguro social privado y la tarjeta de residencia.
4Otra modalidad del fraude de identidad es el uso errático e indebido de los nombres completos para acceder a créditos de toda naturaleza.

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