El país está en un punto de quiebre. Vive una situación expectante no saboreada en décadas. Nos impulsan, entre otros, el 'boom' de crecimiento a un rango del 8%, el futuro que promete el TLC, las puertas que nos abre el APEC, el despegue de las regiones y ¡por fin! una nueva confianza en nosotros mismos, ese gran motor que todo lo puede.
Pero, a pesar de ese furor generalizado por crear y producir que vive el país y de todo lo que hay que hacer en materia de leyes para enmarcarlo e impulsarlo, ¡el Congreso parará durante dos meses y medio! Del 15 de diciembre hasta marzo. Increíble. ¿En qué país viven los congresistas? ¿Están tan distanciados del Perú que no se dan cuenta del punto de quiebre que se está viviendo? ¡Qué pobre mensaje les dan a aquellos peruanos que sí se esfuerzan! Y que no vengan con que la ley permite este receso, porque hay circunstancias como esta en las que el país está por encima de la necesidad de que visiten sus lares.
Adiós entonces hasta marzo a leyes que tienen que ver con la adecuación del TLC, olvidémonos de aquellas otras urgentes para cambiar la mentalidad del perro del hortelano y agilizar al Estado especialmente en provincias, o de los fundamentales cambios constitucionales para afianzar el sistema democrático. ¿Puede el país esperar dos meses y medio para alcanzar todo esto? Claro que no. Tampoco olvidemos que seguirán cobrando sus sueldos. ¿O es que van a dejar de hacerlo?
Se supone que el Congreso, como poder del Estado, está para impulsar su crecimiento. En el Perú, definitivamente, lo frena. Que no se quejen sus integrantes, entonces, de que menos del 20% de peruanos apruebe su gestión. Ojalá sientan la camiseta y recapaciten. Ojalá.
ALEJANDRO MIRÓ QUESADA
DIRECTOR