IRRESPONSABILIDAD CAUSÓ LA DESGRACIA
Ministra de Trabajo aseguró que caerá todo el peso de la ley a los responsables. El obrero Richard Nina Paucará fue rescatado con vida ayer por la noche
Por Alberto Villar Campos / José Santillán Arruz / Diego Grimaldo
Únicamente en la ficción esta historia no acabaría en tragedia. No caería un muro de más de siete metros de alto ni habría al menos ocho personas debajo de él, muy cerca de morir. En el cruce de los jirones Italia y Antonio Bazo, en La Victoria, tampoco habría familiares llorando, bomberos exhaustos, obreros de construcción civil peleándose a gritos con la policía para entrar a socorrer a sus colegas, y los perros que huelen el concreto serían solo una imagen utópica de algo que ayer, lamentablemente, sí ocurrió.
Habían pasado unos minutos después de las 9 a.m. cuando un ruido insostenible se apoderó de la zona. Visiblemente conmocionado, uno de los obreros que salió ileso de la tragedia y quien se identificó como Frank Terry, dijo que fueron 16 los trabajadores que estuvieron al interior de la obra cuando la gran muralla cedió. "Todos trabajamos para la empresa JAA Contratistas Generales --relató--. Logramos salir cinco vivos y ayudar a otros dos, que sacamos entre todos". Los heridos, trasladados de emergencia al hospital Dos de Mayo, fueron identificados como Édgar José Galindo Uriel y Percy Tenorio Bellido. Ambos presentaron contusiones múltiples en las piernas. Terry señaló, además, que, tras el derrumbe, el ingeniero de la obra (cuyo nombre no quiso dar) huyó del lugar.
TODO EL PESO DE LA LEY
A las 11 a.m., al menos una decena de obreros ingresaron al lugar de la tragedia para ayudar a los bomberos en la remoción de escombros. "¿El dueño me va a devolver a mi hermano vivo? ¡Todo por querer un sótano más abajo!", gritó exaltada la hermana de una de las víctimas.
Tras inspeccionar la zona, Felipe García Bedoya, ingeniero del Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción (Sencico), indicó que en el lugar se planeaba construir una galería de diez pisos y dos sótanos, el último de los cuales habría sido mal reforzado. "El muro fue edificado con bloques desiguales, lo que causó el colapso", agregó. Alfredo Torres, ingeniero del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, indicó que en la zona no se hicieron los estudios de suelo obligatorios.
La titular de dicha cartera, Susana Pinilla, manifestó que la obra no contaba con permiso ni licencia de construcción. Incluso explicó que el titular de la constructora, tenía antecedentes de incumplimiento de normas y que su anterior empresa fue eliminada de los registros oficiales, pero que abrió otra firma, bajo otro nombre (JJA Contratistas Generales). Pinilla añadió que, de acuerdo con los trabajadores de la obra, ninguno de ellos contaba con seguro de riesgo de trabajo ni los implementos básicos de seguridad. "La Municipalidad de La Victoria les había notificado (a los ingenieros de la obra) que debían paralizar los trabajos y a pesar de todo continuaron", sostuvo Pinilla, tras asegurar que a la empresa constructora le caerá "todo el peso de la ley". De comprobarse que la empresa cometió faltas en materia de seguridad y salud en el trabajo, esta podría recibir una multa superior a los S/.100.000, sin perjuicio de posibles sanciones penales.
UN MILAGRO DENTRO DE TODO
A las 3:15 p.m., una grúa y una retroexcavadora arribaron a la zona para facilitar la remoción de los escombros. Sin embargo, no sería sino hasta las 5:25 p.m. cuando hallarían el cuerpo de uno de los obreros, identificado por su madre y su esposa como Luis Carlos Poma Díaz (22).
Junto con la noche, con las más de 200 personas que ayudaron desde la mañana (policía, bomberos, personal de salud y del Indeci y obreros de construcción civil), una luz iluminó el amargo túnel de la tragedia. A las 7:55 p.m., los signos de vida de Richard Alfredo Nina Paucará se hicieron sentir entre el cemento y, a las 9:25 p.m., los bomberos, pudieron sacar al primer hombre con vida. Se supo que el herido, de 27 años, fue trasladado inconsciente al hospital Dos de Mayo. A consecuencia del derrumbe perdió el brazo derecho. Alrededor de las 10:30 p.m. se encontraron los restos de otro obrero muerto, Juan Carlos Roda. Al cierre de esta edición, los trabajos continuaban y, según informaron las autoridades, seguirían durante la madrugada.
Madre recibió mensaje de víctima
Minutos antes de las 3 p.m. de ayer, Timotea Vargas, madre de Julio César Paricahua Vargas (26), uno de los obreros atrapados entre los escombros, recibió la llamada de un familiar suyo quien, atónito, le relató que acababa de recibir una llamada que Julio César hizo desde su celular. "Por favor, ayúdenme", fue lo que, según su madre, le dijo su hijo al familiar, seguido de un "quiero agua". Aquella información encendió la esperanza de doña Timotea, quien, llorosa y emocionada, rogó a los policías que la dejaran entrar para rescatar a su hijo. El singular hecho fue registrado por los medios de comunicación.
DEL CONSULTOR
LUIS MORANTE A. Ingeniero Civil
Grave irresponsabilidad
Estamos ante la irresponsabilidad de un empresario que realiza obras sin el concurso de ingenieros civiles y con una licencia de construcción fraudulenta, lo que merece una investigación interna de la municipalidad distrital.
Estamos también ante una excavación de 12 a 15 metros de profundidad, con calzaduras de concreto ciclópeo en los límites perimetrales del terreno. Sin embargo, ante la ausencia de un ingeniero residente responsable de la construcción, no se apreció el empuje adicional horizontal del terreno por una filtración de agua (o desagüe) de la casa vecina ya que los otros tres lados colindan con la vía pública. Eso ha originado la tragedia.
Se suma que la obra no está registrada en el Ministerio de Trabajo, carece de planillas y, por lo tanto, de seguros. Ni siquiera seguro contra accidentes que impliquen a terceros. Esto genera graves problemas penales, aparte de la calificación moral que dará la sociedad al empresario de la obra.
No escapa de responsabilidad la Municipalidad de La Victoria, cuya dirección de control urbano debe verificar qué obras se están realizando en el distrito, controlar las licencias de construcción y contrastar la información con los archivos municipales. No es mucho pedir si se trata de una municipalidad organizada.
El Ejecutivo debe solicitar al Legislativo derogar la reciente Ley 29090 o Ley de Regulación de Habilitaciones Urbanas y de Edificaciones, la cual traerá graves daños a la industria de la construcción, a los obreros y a los propietarios de las edificaciones que se erijan sin el control municipal y sin haber pasado por las comisiones técnicas de los colegios de ingenieros y de arquitectos.