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EDITORIAL

Una negligencia criminal que no debe quedar impune

Todo el peso de la ley debe caer sobre el principal responsable de la muerte de ocho obreros en La Victoria y del dolor de sobrevivientes, viudas y huérfanos. Gerardo Mamani, el dueño del terreno y falsificador de licencias de construcción que hasta ayer no daba la cara, tiene que ser denunciado penalmente por su irresponsabilidad criminal y recibir un castigo ejemplar.

Sin embargo, la reacción no puede limitarse a esto. Las autoridades de la Municipalidad de La Victoria y de los sectores Vivienda y Trabajo tienen que asumir la parte de responsabilidad que les corresponde, por no fiscalizar, controlar ni sancionar adecuadamente los incumplimientos y excesos de los propietarios y constructoras. Y si las investigaciones determinan que hay funcionarios involucrados, pues también deben ser denunciados judicialmente.

No se trata de llorar sobre la leche derramada, sino de examinar qué falló para sacar lecciones y evitar que se repitan accidentes como estos, que en lo que va del año han causado la muerte de cerca de 30 obreros.

El 'boom' de la construcción, sumamente positivo, no debe ser denigrado por estos accidentes punibles. Y, más que flexibilizar las leyes para dar licencias de construcción, lo que se necesita es que las autoridades, sobre todo municipales, hagan cumplir la norma actual escrupulosamente --con apoyo de ingenieros y organismos técnicos-- y castiguen a los transgresores.

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