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POESÍA DE INSPIRACIÓN AFROPERUANA

Latidos del tambor

Por Marcel Velázquez Castro

Unícroma
Mónica Carrillo Ediciones Santo
Oficio
Lima, 2007

Este libro recupera el registro de la poesía política en estos tiempos de mercado, espectáculo y consumo frenético de hamburguesas literarias. Unícroma está formado por poemas y canciones que interpelan directamente la matriz sociocultural de nuestra comunidad: la experiencia de la alteridad. Sus versos y ritmos se anudan con una antigua y dolorosa historia colectiva, pero también contribuyen de forma creativa a la formación de una memoria plural y al reconocimiento de la diversidad. El libro batalla por la descolonización del imaginario y por la configuración de una nueva subjetividad entre los afrodescendientes.

El poemario se divide en dos secciones: Carimba y Reggae de Regaeton. En la primera, se agrupan los poemas más elaborados literariamente y que se inscriben en una estética coloquial que mediante juegos de palabras, el distanciamiento y la ironía construye un implacable testimonio de las luchas de los esclavizados y las víctimas del racismo contemporáneo, pero también de los dilemas morales de una activista en un mundo global, el cual se alimenta cínicamente del supermercado de identidades. Humor y dolor, desencanto y esperanza, revelación y ocultamiento, esta poesía se desplaza incesantemente, pero nunca deja de retar al lenguaje fosilizado del sentido común.

En la segunda sección, fluyen las canciones con sus ritmos cadenciosos y sus estribillos demoledores. Carrillo ha publicado hace muy poco un CD que incluye varios textos de ambas secciones. En sus canciones, ora poemas recitados en trance vudú, ora restos de oraciones africanas que no podemos decodificar, pero sí comprender, vibra su música que rinde homenaje a los ritmos africanos y sus derivados americanos: el reggae, el reggaeton y el rap. Carrillo es poeta en el sentido clásico del término, es decir, cantora y música.

Travesía dura y difícil, pero también valiente y alegre, el texto es el viaje iniciático en pos de la construcción del sujeto afrodescendiente. Desde la niña agredida por la mirada racista "ojos laceraron mi sonrisa", pero que todavía "romántica y triste/ escucha en sus latidos/ balbucear un tambor" (14), hasta las distintas figuras que toman la voz con una intensidad sobrecogedora: la cimarrona que huye en pos del palenque liberador, la mujer que ama y goza de su sexo liberador, la violenta adolescente Mónica la Chaira, la activista social que replica el discurso tradicional de las feministas, entre las más notables.

La sabiduría del ghetto, el habla del callejón, la sensibilidad de la favela: la voz lírica no tiene fronteras, existe un panafricanismo que recuerda textos de Nicomedes Santa Cruz. Existe un doble movimiento en el poemario, se expande espacial y temporalmente, pero, simultáneamente, se contrae en lo más íntimo y personal: solo desde adentro se puede representar el mundo. Los pliegues de la identidad individual coinciden con escenificaciones espaciales y culturales múltiples, estableciendo un diálogo que enriquece la expresión poética.

El poemario incluye neologismos, voces africanas, palabras en inglés, y representaciones del habla popular, como el popular pa'. En la mayoría de textos hay un equilibrio entre la clave política y la expresión lírica; en muy pocos, la argumentación compite con el discurso poético, riesgos de la estética elegida.

Poesía áspera y dura, ritmos desafiantes, versos sin contemplaciones que dibujan una feroz indagación en la identidad y sus simulacros e imposiciones. Se rechaza la mirada y los discursos enemigo o condescendientes, ya que la autoconstrucción del sujeto solo puede provenir de sí mismo, a partir de una interiorización de la trágica experiencia cultural de la esclavitud, pero también de la lucha y resistencia constantes de los esclavizados de ayer y de hoy. Por medio de la voz de Mónica Carrillo y su actitud desafiante cantan sus ancestros. nuestros ancestros.

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