"Un día sin una sonrisa es un día perdido", escribió Charles Chaplin (1889-1977) en uno de los cartelitos de sus películas.
A 30 años de su muerte, el rey del mensaje sin palabras, el hombre que con un sombrero de copa, bigotitos, su inseparable bastón y un par de zapatos apuntando siempre a lados opuestos sigue siendo la estrella del cine mudo más popular.
Películas como "El pibe", "Tiempos modernos", "Luces de la ciudad" o "Candilejas" siguen haciendo reír y llorar a chicos que ahora son grandes, a grandes que disfrutan como chicos y a chicos que algún día serán grandes. Es que este genio de la pantalla grande supo llegar directo al corazón.
Cuentan que la infancia de Chaplin fue muy dura. En el profundo conocimiento de las miserias humanas quizás estuvo la esencia para convertirse en el maestro absoluto de la comedia.
Más información:
Chaplin inmortal