UNA TRADICIÓN QUE NO SE PIERDE
En Roma el Papa invoca a recordar a los que sufren y necesitan ayuda. Belén vivió una Nochebuena tranquila y en Bagdad los fieles superaron el miedo
La Navidad siempre es motivo para celebrar en familia. En el caso de Pisco, una de las localidades más afectadas por el terremoto del pasado 15 de agosto, la consigna fue más determinante: continuar una tradición a pesar del dolor y las pérdidas. Como siempre, los más animados con este esfuerzo espiritual fueron los niños.
En Lima también se celebró con emoción el advenimiento del Niño Jesús. En la parroquia de Nuestra Señora de la Alegría, de San Borja, este misterio católico se representó con un nacimiento en vivo en el que participaron unas veinte personas.
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Espíritu navideño en reconstrucción