NORMATIVA OBLIGA SU USO EN LOS PRÓXIMOS DOS AÑOS
Inversionistas y expertos plantean intervención directa del Gobierno. Existe el riesgo de que se deban importar insumos para su producción
Por Marienella Ortiz Ramírez
Entre los años 2009 y 2010 será obligatorio que cada galón de diésel o de gasolina, de cualquier octanaje, registre un componente de biodiésel (2%) o etanol (7,8%), respectivamente, para el uso vehicular en el país.
La propuesta es loable porque con ella se busca la reducción de nuestra dependencia del petróleo, así como de las emisiones contaminantes. Sin embargo, para algunos expertos y futuros inversionistas a quienes hemos consultado, el Gobierno aún no define un programa de promoción de este mercado.
El temor es que en los siguientes dos años el país comience a importar el etanol, el biodiésel o sus insumos agrícolas necesarios para cubrir nuestra demanda interna, pese a las grandes potencialidades que hoy existen.
"El gran reto es que durante el 2008 las empresas, como Petro-Perú o Repsol, ya tengan la seguridad de contar con los volúmenes necesarios de biodiésel y etanol para poder comercializarlos a nivel vehicular", comentó el presidente del directorio de Petro-Perú, César Gutiérrez.
El primero en la lista es el biodiésel ya que, según el reglamento de comercialización de los biocombustibles, será obligatorio su uso en un 2% a partir de enero del 2009.
Gutiérrez comentó que se requerirá para ese entonces una producción de 700 barriles de biodiésel para Petro-Perú, mientras que el mercado, en su totalidad, requerirá de al menos el doble de barriles.
"Capacidad de planta de producción sí existe. Allí está la planta terminada de la empresa Herco, con 3.000 barriles de capacidad. Sin embargo, esa misma empresa y otras no tendrían asegurados los principales suministros, que son los aceites derivados de vegetales (canola, palma aceitera, entre otros, que permitirían cubrir la demanda de producción), y ese es un tema aún por trabajar en el mercado local", explica el titular de Petro-Perú.
En el caso del etanol, la producción de caña de azúcar estaría planificada en un volumen suficiente para las necesidades de etanol. Sin embargo, la Asociación Peruana de Productores de Azúcar y Biocombustibles (Appab) afirma que de los US$2.160 millones de inversiones pendientes en el rubro, solo US$480 millones estarían caminando sin ayuda de ningún incentivo. El resto necesitaría de un mejor escenario tributario.
Para el Appab y el Instituto Altoandino de Biocombustibles (IAB) la solución para desarrollar el biodiésel y el etanol es la extensión de los beneficios de la Ley de Promoción Agraria, que implica el pago del 15% del Impuesto a la Renta (IR) de tercera categoría, la depreciación del 20% de las inversiones en obras de infraestructura hidráulica y obras de riego, y la recuperación anticipada del pago del Impuesto General a las Ventas (IGV) para la adquisición de bienes de capital e insumos, entre otros.
Actualmente, las empresas azucareras no pueden ingresar al negocio del etanol, al menos por la puerta grande, porque dejarían de gozar de los mencionados beneficios si superan en 20% sus ventas de otros productos que no sean del rubro agrícola. Además, tienen una tasa de Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) que varía en función al octanaje de las gasolinas, a diferencia del biodiésel que está exonerado del mencionado impuesto.
BENEFICIOS AL FISCO
El presidente del Appab, Pablo Bustamante, resaltó que si llegara a desarrollarse el total de las inversiones pendientes, entonces la recaudación fiscal sería positiva, US$42 millones anuales provenientes de ventas en el mercado interno y externo. Esto sin contar los beneficios de reducción de contaminación ambiental.
Además, indicó Bustamante, los cultivos de caña de azúcar no quitarán terrenos a otros cultivos, pues incluso pueden usar terrenos salinizados de la costa.
Asimismo, el director de IAB, Jorge Chepote, manifestó que los insumos agrícolas para la elaboración del biodiésel se cultivarán en la sierra y selva del país, donde se registran los mayores niveles de pobreza.
"Para ser competitivos en este negocio es necesario tener este tipo de beneficio tributario. Los cultivos que se requieren para el biodiésel son la canola en la sierra o la palma aceitera, higuerilla, jartropha o piñon blanco en la selva, en zonas deforestadas", refiere.
"Como está la situación actual, la mayoría de las empresas productoras de biodiésel importarán la palma aceitera sin beneficiar a la agricultura peruana", agregó Chepote.
Por el momento, el ministro de Agricultura, Ismael Benavides, ha dado su visto bueno a esta alternativa de incluir la actividad del biocombustible dentro de la Ley de Promoción Agraria, empero el despacho del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) todavía mantiene un mutismo total al respecto.
El negocio del azúcar no crecerá"Existe una sobreproducción de azúcar y un aumento de stock en el mercado internacional. A diferencia de otros productos agrícolas, el precio del azúcar viene cayendo desde el año pasado", apuntó.
De acuerdo a la lectura internacional del mercado del azúcar de la mayor productora brasileña, Cosan, los excedentes de dicho producto por parte de la India impulsaron a la baja el precio, tendencia que perduraría hasta el 2009.
Otro tema que afectaría al sector azucarero peruano es que a nivel de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) se estableció el arancel 0, pero en la práctica todos los países, con excepción del Perú, aplican regímenes de protección de la producción interna.