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MORALES BERMÚDEZ EN EL CANDELERO

El Cóndor no pasa

Por Fernando Vivas. Periodista

Otra vez, la historia nos pide revisar la película del pasado reciente: un ex presidente está sentado en el banquillo y, ahora, un ex dictador es citado por la justicia italiana para aclarar su participación en el secuestro de montoneros en junio de 1980 como parte del plan Cóndor impulsado por la dictadura argentina. De yapa, Alan García lo defiende y al hacerlo, nos hace recordar que él también ha sido requerido por la justicia y podría volver a serlo.

Adquirí uso de razón política marchando en las calles contra Francisco Morales Bermúdez, así que lo amable que diga sobre él tómenlo con justeza y lo duro, con pinzas:

El presidente de facto se ha portado mejor que el presidente constitucional en el banquillo. Al insistir en su deseo de ponerse a derecho marca distancia con el 'Chino' y su gavilla de generales corruptos que negaron todo al ser pillados. Por cierto, FMB ya se había pronunciado contra ellos en el caliente 1999, lo que le valió la simpatía del frente cívico opositor poblado de ex antagonistas suyos. Recuerdo que el canal oficialista CCN vetó una entrevista que pensaba hacerle Jaime de Althaus, lo que motivó la renuncia del periodista.

Hasta ahí vamos bien y mejoramos al leer el capítulo que Ricardo Uceda dedica al caso de los montoneros en su "Muerte en el Pentagonito". Allí, FMB dice: "Muy pocas veces monté en cólera durante mi gobierno. Una de esas veces fue cuando fui informado por el primer ministro de que los detenidos argentinos habían sido deportados a Bolivia" (pág. 367). Si FMB fue sincero con Uceda, Pedro Richter Prada, el aludido ministro, tiene mucho que explicar a la jueza Luisianna Figliola.

Pero una cosa es destacar la reacción de FMB ante un caso en el que solo conocemos pruebas de su responsabilidad política (dice haber estado de acuerdo en detener a los montoneros pero que hubiera preferido enviarlos al neutral México y que no supo de torturas) y otra cosa es presentarlo como un inimputable demócrata, como se lee en declaraciones de García, del cardenal Juan Luis Cipriani y del ministro Rafael Rey.

Morales Bermúdez devolvió la democracia pero demoró cinco años en hacerlo, un quinquenio que otros conquistan en las urnas. Y su convocatoria a elecciones estuvo precedida de paros y protestas contundentes.

Respecto de la defensa cardenalicia, creo encontrar una explicación en el libro "Regreso a la democracia" (Ed. Realidades, 1996), extensa entrevista a FMB hecha por el periodista y vocero del Opus Dei Federico Prieto Celi. Allí se subraya la decisión del general, por decreto ley 23211 del 24 de julio de 1980, días antes de acabar su mandato, de liberar a la jerarquía eclesial de la intromisión del Estado en el nombramiento de los obispos. También subraya Prieto Celi la oposición de FMB a planes de control de la natalidad (pág. 184-85).

Un militar decente que no se corre a la justicia es un buen ejemplo, un militar autoritario defendido por la jerarquía eclesial, es un anacronismo. Si la jueza permite que declare en el Perú, sin grado, fuerza o extradición de por medio, considerando sus 88 años, tendríamos un digno espectáculo.

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