Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal
BRUSELAS. Cuando a mediados de diciembre la prensa rosa francesa publicó las fotos en las que un sonriente Nicolas Sarkozy aparecía acompañado por Carla Bruni en Eurodisney, el rumor de que ambos personajes habían entablado una relación amorosa hacia finales de noviembre quedó confirmado. "El presidente francés, separado de su esposa, Cecilia Ciganer, hacía solo unas semanas, tiene novia nueva", vociferaron en coro los medios de comunicación. En Francia y el resto de Europa se propagó entonces la exclamación: "¡Sarko está con la Bruni!" Más allá del Viejo Continente las fotos de la pareja confrontaron al público con la recién estrenada pareja de Sarkozy, pero fue más bien una pregunta la que se abrió paso frente a las imágenes de esa bella mujer con mirada de acero: "¿Quién diablos es la novia del presidente?
Carla Bruni Tedeschi, nacida en Turín el 23 de diciembre de 1968, es una italiana de 39 años, ex modelo, cantante y compositora, y madre de un niño de 6 años. En breve, si el Elíseo simplemente confirma un rumor difundido esta semana y según el cual una boda habría tenido lugar en el más estricto privado, esta mujer se convertirá en la primera dama de la república francesa.
Y una vez más, en consonancia con la tradición inaugurada por Sarkozy, los franceses tendrán una 'first lady' fuera de serie. En tesitura similar a Cecilia Ciganer, también ex modelo y engreída del 'jet set' parisino, Carla Bruni se ubica en las antípodas de lo que representa una Laura Bush o una Bernadette Chirac. Si Cecilia Ciganer incomodó a los sectores tradicionales franceses al declarar que era "una mujer de blue jeans", "políticamente incorrecta" y a quien repugnaba el rol encorsetado y vacío de una primera dama, Bruni promete provocar verdaderos terremotos en el 'establishment' galo.
Apenas se hubo confirmado la relación amorosa entre el presidente francés y la cantante, las revistas del corazón e incluso la prensa seria comenzaron a fisgonear en el presente y pasado de la italiana y encontraron unas perlitas que dieron en la yema del gusto a quienes buscaban desacreditarla incluso antes de que contraiga matrimonio con el presidente: "Yo soy fiel... conmigo misma. Me aburro como una ostra con la monogamia. Soy monógama de vez en cuando, pero prefiero la poligamia y la poliandria. Soy una especie de kamikaze que solo busca una cosa: ¡vivir, vivir, vivir!", declaró Bruni a un suplemento del diario "Le Figaro" en un tiempo en que su vida de cantante y ex modelo la mantenía a resguardo del ojo inquisidor de las mayorías.
La prensa también se ha dedicado a propalar con lujo de detalles las relaciones sentimentales de Bruni. El presidente francés, ha señalado más de un redactor, no viene más que a completar una lista en la que ya se acumulan multimillonarios, intelectuales, actores y estrellas de rock de la talla de Mick Jagger y Eric Clapton. Ante "el erotismo del poder", especulan los tabloides, habría sucumbido la bella ex modelo al conocer de cerca al soltero Nicolas Sarkozy. La trayectoria amorosa de Bruni ha llevado a la prensa a apodarla "la mangeuse d'hommes", es decir la devoradora de hombres.
SUS MÉRITOS
Menos prolijos resultaron los medios de comunicación a la hora de reseñar la carrera de la nueva pareja de Sarkozy. Carla Bruni fue ante todo una muy exitosa 'top model' que conquistó las pasarelas más exigentes de París, Milán y Nueva York a lo largo de una década. Entre 1987 y 1997, Bruni desfiló vistiendo prendas de los más renombrados creadores al lado de modelos de la talla de Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Cindy Crawford y Linda Evangelista. Al acercarse a la treintena, cuando el mundillo exigente de la moda juzgó que la modelo comenzaba a perder la frescura de la primera juventud, Carla Bruni prefirió retirarse.
En el 2000 sorprendió a los franceses al saberse que había sido la autora de seis de los temas del disco "Si j'etais elle", del cantante Julián Clerc, aparecido ese año. Y sorprendió aun más en el 2002 cuando lanzó su primer disco compacto "Quelqu'un m'a dit", un álbum que consta de 12 baladas folk que Bruni misma canta con voz dulce y ligeramente quebrada al compás de su propia guitarra y que le valió el premio Revelación Sorpresa en el 2003 y el Victoire de la Musique el año siguiente. El disco vendió dos millones de ejemplares y dos de sus temas permanecieron por semanas en varios ránkings franceses y europeos.
La ex modelo pudo demostrar que no era una improvisada en el mundo de la música. Hija de un rico industrial italiano aficionado a la ópera y de una virtuosa pianista (emigrados a Francia en los años 70 para huir de los secuestros que perpetraban las Brigadas Rojas de Italia), Bruni se introdujo desde muy pequeña en el mundo del arte y la música y aprendió sucesivamente a tocar piano y guitarra.
Pese al éxito de "Quelqu'un m'a dit", Bruni parece haber perdido la inspiración entre el 2003 y el 2006. A comienzos del 2007 finalmente aparece "No Promises", un conjunto de canciones en las que se sirve de letras de poetas anglófonos como William Butler Yeats y Emily Dickinson. El álbum es catalogado como un fracaso, las ventas apenas alcanzan los 80 mil ejemplares. Las malas lenguas dicen que Bruni necesita replantearse su futuro...
BODA RELÁMPAGO
El martes 15, la prensa internacional dio por consumada la unión entre Sarkozy y Bruni después de que el diario "L'Est Républicain" afirmara en su página web que el presidente francés y la ex modelo habrían contraído matrimonio el jueves 10 en el Palacio del Elíseo. Aunque el rumor no ha sido confirmado, se toma la boda por un hecho y se ha comenzado a especular sobre las razones que habrían llevado a celebrarla con tanta prisa. Las opiniones están divididas: mientras que para unos el enlace relámpago resolvería los problemas de protocolo que las autoridades de la India habrían enfrentado al recibir en febrero al presidente francés soltero acompañado por su pareja, otros están convencidos de que el apuro obedece a la visita de la cigüeña: Bruni estaría embarazada.
EN PUNTOS
El costo político de la soltería
A Las aventuras amorosas comienzan a costarle caro al presidente Nicolas Sarkozy en términos políticos.
B Un porcentaje creciente de franceses ve con malos ojos que el hombre que les había ofrecido en la campaña presidencial trabajar, trabajar y trabajar por la república dedique tantas energías a resolver su situación marital y provoque tanto despliegue mediático para ventilarla.
C Según un sondeo de opinión publicado recientemente por la revista "L'Express", la popularidad del mandatario francés ha sufrido una importante caída en las últimas semanas.
D Un 48% de los franceses encuestados desaprueba la gestión de Sarkozy, frente a un 45% que la aprueba. Esta es la primera vez que 'Supersarko' cosecha más repudio que aplausos desde que llegó al poder en mayo del año pasado.