Más de veinte mil personas salieron ayer a las calles de la Ciudad Imperial para exigir la derogación de las cuestionadas leyes 29164 y 29167, las que plantean dar en concesión para la inversión hotelera zonas aledañas a áreas consideradas patrimonio cultural de la nación.
Según los protestantes, ambas normas atentan contra el patrimonio arquitectónico de la región cusqueña. Si bien la movilización se desarrolló de manera pacífica, la mayoría de los establecimientos comerciales estuvieron cerrados, con lo que la ciudad permaneció paralizada durante el resto del día.
Durante más de siete horas, miles de pobladores procedentes de distintas comunidades cusqueñas, además de autoridades regionales y municipales, representantes de los diversos gremios y universitarios, desfilaron por las principales calles de la ciudad para exigir al Gobierno Central que no considere al Cusco como una "mercadería" y lo aprecie como la región que alberga a Machu Picchu, una de las siete nuevas maravillas del mundo moderno.
Durante la movilización, gran parte de los asistentes abucheó a las autoridades políticas presentes en la marcha, entre funcionarios regionales, alcaldes y congresistas, pues, según dijeron, ninguno ha sabido defender el patrimonio cusqueño.
El congresista Oswaldo Luizar (Unión por el Perú) debió esconderse en un restaurante cerca de la Iglesia de la Merced para evitar ser golpeado; mientras que al presidente regional, Hugo Gonzales Sayán, le lanzaron botellas de plástico en la cabeza. La alcaldesa del Cusco, Marina Sequeiros, tampoco se salvó de las pifias e insultos de la población.
QUÉ SE VIENE
Conflicto por el agua
Hoy, en la provincia de Espinar, los cusqueños verán el tema del conflicto por el agua con Arequipa, así como la consolidación del proyecto Majes Siguas II en la región vecina, pues, según los cusqueños, les afectaría tener que compartir recursos hídricos.
Paro regional
La convulsión social en la Ciudad Imperial continuará el 7 de febrero. Según las autoridades cusqueñas, ese día se tiene previsto realizar un paro regional contra el gobierno del presidente Alan García, al que acusan de centralista.