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Contracorriente

Soy Paquito Zitano Apover

VIDA Y MILAGROS.Se atreve, se ríe de sí mismo, se quiere. Así es Gian Marco Zignago Alcóver. Tiene 37 años y acaba de publicar "La madera del alma" y no le importa si lo critican porque seguirá escribiendo. No hace falta presentar a este músico peruano. Solo hay que escucharlo

Por Milagros Leiva Gálvez

Estaba leyendo tu libro y me dio curiosidad el capítulo destinado a la ira. ¿Cuán rabioso eres?
No soy muy rabioso, pero tengo momentos de ira, sobre todo en el auto. Tengo un complejo mesiánico y me peleo con las combis, pero ahora me estoy controlando más porque me he dado cuenta de que me hace daño y que obviamente no puedo ser una persona que se ande peleando por la calle.

Sabes que tienes la imagen de chico perfecto.
Lo que pasa entre la gente y yo es que nunca he adoptado una pose. Soy lo suficientemente natural como para que piensen lo que quieran. Hay quienes piensan que soy sobrado, otros conocen mis discos, otros saben de mí porque aparezco en los paneles. Piensan bien de mí, pero también tengo detractores.

Algunos te acusan de cursi.
No me molesta esa crítica, lo que me molesta es cuando inventan cosas de mi familia, allí sí no respeto nada. Si tocan a los míos me desconozco, pero que hablen de mí, no. Me bajé 17 kilos de peso y siguen hablando de que tengo una enfermedad incurable. Si no tienes correa en este medio estás fregado.

Estuviste internado.
Sí, me dio insuficiencia renal, me fue mal, luego me encontraron pólipos en la vesícula y mi alimentación cambió, mi vida cambió. Estoy sano, pero siempre habrá cizaña.

Hay gente que dice que tienes cáncer.
Claro, pero esa gente no sabe que yo enterraré a todos.

¿Te afecta tanta especulación?
Ya no, pero al principio sí. Me di cuenta de que estoy metido en este negocio y algo tienen que hablar. Yo no juego con esa enfermedad porque mi padre ha tenido cáncer y a nadie le gustaría pasar por eso.

¿Cómo haces para no cansarte de que la gente hable de ti?
Te voy a contar un cuento: Había un señor que tenía una familia y un día se le presentó Dios. El hombre le pidió ser un hombre bueno, progresar, salud para los hijos, una relación estable con su esposa. Dios le dijo que le daría dos bolsas. Cada mañana, cuando te levantes abres la bolsa 1 y la miras, pero por nada del mundo mires la bolsa 2, le dijo Dios. ¿Eso es todo?, preguntó incrédulo y Dios dijo que sí.

¿Y qué pasó?
Al día siguiente el hombre se levantó, miró la bolsa 1 y estuvo feliz; continuó trabajando, surgiendo, no se preocupaba por la bolsa 2. Pasaron los años, sus hijos tenían salud, su esposa iba bien, todo perfecto, pero un día sintió atracción por la bolsa 2, la miró y no pasó nada, y luego miró otra vez y otra vez y a partir de ese momento solo vio la bolsa 2. ¿Qué crees que había en las bolsas?

No tengo la más pálida idea.
En la bolsa 1 estaba él mismo, en la bolsa 2 estaban los demás, la opinión de los demás. Muchos viven pensando en los demás; yo pienso en mí, sin ser egoísta. Pienso en mi felicidad, en la felicidad de mi esposa, de mis hijos, pienso en hacer el bien si es que puedo hacerlo. No ando fijándome en lo que hablan, en los chismes, en los rumores. Se pierde mucho tiempo.

¿Qué ves en la bolsa 1?
A una persona que quiere seguir haciendo música, a un hombre que quiere seguir viviendo de la manera más natural posible. No quiero perder mi capacidad de asombro. No quiero que el hecho de llenar el Estadio Nacional me colme, no quiero dejar de respirar, quiero ser libre para que nada me atrape.

¿Y cómo va la paternidad? Tienes tres hijos preciosos.
Soy feliz con ellos y muy consciente de que en la infancia somos esponjas. Los niños son grandes observadores, siempre están mirando qué pasa, oliendo, sintiendo, los niños meditan mucho. Cuando crecemos nos olvidamos de todo eso. A mí me marcó mucho la niñez, me crie en un teatro, lleno de arte, el escenario era mi casa. En el libro hay un texto que descifra mi niñez, Paco, se titula y Paco soy yo. Cuando era niño y me preguntaban cómo te llamas, yo contestaba: Soy Paquito Zitano Apover. Así me llamaba.

Me encanta cuando recuerdas que le ponías nombre a las golondrinas, que inventabas chistes.
Lo mejor es que un niño puede estar consigo mismo, habla solo, también comparte, pero pasea feliz solo, se inventa personajes, conversa con su sombra.

¿En algún momento no aguantaste a tu sombra?
Sí. Hubo una etapa de mi vida en la que personalmente no daba ni para atrás ni para adelante, fue un momento de atascamiento complicado, muy personal y me costó salir. Fue entre los 17 y los 21 años. Fue un estado crítico, perdí la dirección.

¿Había alcohol? ¿Drogas?
Todo eso.

No se puede imaginar eso en ti.
Me encantaría decir que todo lo que ven es una historia de éxito porque creí siempre en mí, aun atascado. No encuentro una sola razón para que un ser humano no pueda cumplir sus sueños, no existen razones para no hacer lo que se quiere hacer. Yo recuerdo estar en el Madison Square Garden de Nueva York, abriendo un show de Juan Luis Guerra y estar pensando que logré mis sueños. Me sentía feliz. Ahora pienso en mi Instituto de Música, lo quise, lo quiero, lo haré. No estoy en esta carrera solo para cantar. Lo sentí clarísimo en el Estadio Nacional, cuando hicimos el concierto para los damnificados del terremoto. Ese día dije qué increíble es ser un conducto de Dios, que la gente crea en ti para hacer cosas buenas.

Te han elegido el hombre más querido del Perú.
Lo agradezco, pero el próximo año será otro, no hay que envanecerse.

¿Qué te sacó del hoyo oscuro?
Mi niñez. Hay una parte en mis conciertos, cuando canto "Retrato", pongo un video de cuando era niñito, cuando tenía pañales y vivía con mis padres. Cuando se acaba la canción aparezco yo de 6 años, saludando a la cámara, como saludando al público, y ese es siempre el momento perfecto para voltear y saludarme un ratito y encontrarme cara a cara con el niño que fui, poderoso, lleno de energía, de sueños ese niño nunca murió y por eso salí soy lo que soy por ese niño.

¿Es verdad que cerraste la fábrica?
Sí, me hice la vasectomía.

No fue complicado...
¿Tentaciones?

¿En que sentido tentaciones?
Hay gente que me ha dicho que tengo licencia para matar. Ja, ja, ja.

Típico pensamiento de hombre, ja, ja, ja, yo me refería a que si Pero veamos, ¿has sido infiel?
Pero claro, muchas veces.

Oye, Claudia leerá esto.
No pues, a Claudia no, jamás en mis 13 años de matrimonio, pero antes sí, cuando estaba en mi época de tentaciones.

¿Y por qué no con Claudia?
Porque me comprometí, porque uno tiene que asumirlo. Sé que a ella le pueden gustar chicos, pero de allí a tener cosas... es otra cosa.

Tú tendrás unas tentaciones
Bueno sí, después del show podría hacer lo que me diera la gana, se me acercan, me dicen de todo...

¿Qué es lo más 'heavy metal' que te han dicho?
Una señora de 80 años me dijo una vez: "¡Cómo no tengo 70 años menos para 'tirarte'!". Ja, ja, ja. De frente sexo. En Barranco recibía notas, teléfonos. Entran al camerino para tomarse una foto conmigo y me meten la mano.

¿Te meten la mano?
Te lo juro, no se ve en la foto, pero en lugar de abrazarme meten la mano descaradamente

¿Y tú?
Solo sonrío para la foto, ja, ja, ja.

Con Claudia te va bien...
Hay un consejo que doy: así tengas treinta hijos, mira a tu pareja, los ojos siempre dicen cosas. Cuando yo conocí a Claudia no dejamos de mirarnos a los ojos y, sea para bien o para mal, eso no ha dejado de prevalecer en nuestra relación. Hay parejas que no se miran, es increíble.

¿Le cantabas?
Cuando la pedí lo hice cantando. "Sentí pintarse en mi alma un color que antes no vi, dame una copa vacía para llenarla de ti, quiero contarte mil cosas, pero te quiero pedir que seas mi esposa y dar la vida por ti". Estábamos solos, en mi departamento. Se quedó helada. Los dos sabíamos que nos íbamos a quedar juntos. A los tres meses de conocerla le pedí que se casara conmigo.

Te veo tan lleno de luz y no asimilo a Gian Marco oscuro.
Claro, es raro y puede hasta parecer un invento, ¿no?

¿Qué te molestaba?
Yo. Al punto de no querer estar aquí. Pero la música siempre me salvaba, mis sueños. Me ahogaba y siempre Dios me rescataba.

Si algún chico que está leyendo esta entrevista y está atascado en cosas, te pide un consejo
Nadie en este mundo va a hacer tu vida por ti, nadie. Lo que pase en tu vida será tu responsabilidad, tú lo haces nacer, tú lo haces morir, nadie hace tu vida por ti. Hay frases que repito: "Nunca nadie está satisfecho con lo que tiene hasta que está en paz con lo que es". Buscar estar en paz con uno mismo es bien complejo, pero no tanto como aparenta. El resultado de la ecuación es el siguiente: mira lo que soy.

Por eso te pregunto estas cosas.
Yo he tenido la oportunidad de conversar con muchos jóvenes adictos en proceso de rehabilitación, he tenido la oportunidad de compartir mi testimonio de vida en círculos muy cerrados. Hay gente que ha quedado sorprendida de verme. Me ha dicho: ¿Tú? Y yo solo he contestado: Sí, yo, ahora mírame; no pretendo ser tu ejemplo, pero salí. A mí me ayudaron mucho, no hice tratamiento ni esas cosas, pero me ayudó la amistad y Dios que siempre está presente. Ahora soy un instrumento de él para lo que necesite.

Me encanta saber que tienes tus rabias, tus cosas, pero que estás en el lado de la fuerza.
Estoy en una etapa de mi vida en la que estoy devolviendo tanto cariño recibido. No soy ingrato. Por eso regresé hace dos años a vivir en el Perú. Algunos me vapulearon y dijeron que había fracasado, pero qué importa. Yo regresé para agradecer. Estoy en el mejor momento de mi vida. Tengo paz, tengo amor.

¿Y tu hija Nicole ya te hizo suegro?
Todavía no. ¡Tiene 12 años! Pero al primer imbécil que llegue a la casa, no tiene otro nombre, ojo...

¿Qué va a pasar?
Será mi lorna. Así que si me está leyendo, ya sabe. Ja, ja, ja, es broma, pero sí quiero que Nicole tenga la fuerza suficiente para hacerse respetar en el mundo, en todo el sentido de la palabra. Le digo que el día que le toque dar un beso intente no sentirse mal en el después. Eso es clave: no sentirse mal en el después. Quiero que siempre se sienta feliz, plena.

No volverás a la actuación, tampoco a la televisión, a la música siempre, estás empezando con la literatura...
Y si los críticos dicen que no les gusta, se fregaron porque voy a seguir.

Lo bueno es que te atreves.
Siempre me he atrevido, como decía Emerson: "Haz siempre lo que temes hacer".

¿Cuántas frases tiene tu cerebro?
Menos que Facundo Cabral, tenlo por seguro, ja, ja, ja.

¿Y cuál es tu frase preferida?
Yo te amo. Se lo digo a mi madre, a mi esposa, a mis hijos, me gusta esa frase: Yo te amo. El día que entendamos que pueden haber cosas buenas, malas, dulces, saladas, pero que podemos llenarnos más de amor todo funcionará mejor. Somos pocos los que tenemos la llave de creer en el amor y hay un manojo bien grande afuera. Yo moriré diciendo que amo. Hay que quererse un rato, siempre va mejor.

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