COMENTARIO INTERNACIONAL
Por Andrés Oppenheimer. Periodista
Los asesores de asuntos latinoamericanos más influyentes del probable candidato republicano John McCain tienen algo en común: casi todos son cubanoestadounidenses del estado de Florida.
Los colaboradores más cercanos a McCain advierten que aún es demasiado temprano para decir quiénes son los asesores de asuntos latinoamericanos del candidato, y agregan que todavía no se ha creado un equipo oficial de asesores.
Pero cuando se les pregunta quiénes han estado asesorando a McCain durante los últimos meses en temas regionales, mencionan al senador cubanoestadounidense de la Florida Mel Martínez y a los congresistas del mismo origen Lincoln Díaz-Balart, Mario Díaz-Balart e Ileana Ross Lehtinen.
De hecho, cuando McCain participó en el foro de candidatos republicanos del 9 de diciembre, hizo gran parte de su preparación para el debate en una cena de trabajo la noche anterior con los tres congresistas cubanoestadounidenses.
Asimismo, los tres congresistas y el senador Martínez también han asesorado a McCain en otras ocasiones en las que el aspirante republicano ha hecho discursos sobre asuntos latinoamericanos.
"Para mí es un privilegio asesorarlo, porque es un extraordinario patriota", me dijo Lincoln Díaz-Balart. "Hablamos con él con frecuencia, no solo sobre Cuba sino sobre todo el hemisferio".
McCain tiene un gran afecto por los tres congresistas de Florida, porque lo apoyaron cuando su candidatura parecía condenada al fracaso, dicen sus asesores. A su vez, Martínez forjó una estrecha relación con McCain en el Senado, donde fue un defensor clave de la ley de reforma inmigratoria propuesta por McCain.
El anuncio de Martínez de que apoyaba a McCain poco antes de las primarias en Florida contribuyó también a la aplastante victoria que logró McCain entre los hispanos. Gran parte del aparato político cubanoestadounidense de Florida había respaldado a Mitt Romney.
¿Sería bueno para América Latina una presidencia de McCain? Sus asesores resaltan que McCain nació en Panamá, que viene de Arizona, un estado fronterizo cuya economía está estrechamente ligada a la de México, y que ha viajado docenas de veces a Latinoamérica, mucho más que los aspirantes a la candidatura demócrata.
Además, entre los aspirantes republicanos McCain ha sido el más partidario de ofrecer una vía a la legalización a millones de trabajadores indocumentados en EE.UU., aunque en las últimas semanas haya dado un poco marcha atrás en el tema. McCain es también un firme partidario del libre comercio con Colombia y otros países latinoamericanos, mientras que Clinton y Obama tienen reservas respecto de algunos países.
Y a juzgar por lo que McCain me dijo en una entrevista el año pasado, también podría despertar algunas simpatías en Brasil, Argentina y otros exportadores agrícolas latinoamericanos. McCain me dijo que está en contra de los subsidios agrícolas estadounidenses, especialmente los destinados a los productores de azúcar en detrimento de los consumidores estadounidenses y de los exportadores latinoamericanos.
Mi opinión: McCain sería, entre los aspirantes republicanos, el mejor --o el menos malo-- para Latinoamérica y los hispanos de EE.UU. A diferencia de otros, como Mike Huckabee, no está reclamando la deportación masiva de los trabajadores indocumentados.
Y el firme apoyo de McCain al libre comercio también sería muy bien recibido en varias naciones latinoamericanas ansiosas de aumentar sus exportaciones al mercado más grande del mundo.
Sin embargo, no creo que McCain logre cautivar a los hispanos de EE.UU., ni a Latinoamérica: las posturas antiinmigrantes de la mayoría de los políticos republicanos han convertido al partido de McCain en políticamente radioactivo para los hispanos.
Y a diferencia de Obama y de Clinton, a McCain le resultaría muy difícil vender la idea de que puede restaurar la maltrecha imagen de EE.UU. en el mundo. A pesar de su carisma personal, su apoyo al fiasco de la guerra de Iraq y sus ideas moldeadas durante la Guerra Fría le harían difícil presentarse como el candidato del cambio, y una brisa de aire fresco en Washington DC.
Probablemente este sea el mayor problema de McCain. A menos que se produzca un nuevo susto terrorista --que pondría las credenciales de héroe militar de McCain en el centro de la escena política-- es difícil imaginar que McCain podría superar estos escollos.