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EL MÉTODO DE LAS DEDUCCIONES

Tendencias y modas 2008

Por Fernando Vivas. Periodista

La Oficina Nacional Anticorrupción (ONA) ha dicho, en su presentación en sociedad, que no atacará los casos específicos sino que analizará las tendencias de la corrupción. O sea, no se meterá con lo que nos indigna en particular sino que se abocará a lo que nos afecta en general con la esperanza de producir recetas para que el Estado nos ahorre esas iniquidades que nos marcan choro.

En realidad, esta resignación filosófica del equipo de Carolina Lizárraga a la generalidad, reprimiendo sus ganas de morder carne, resulta en buena parte de la campaña de la contraloría de Genaro Matute para evitar que el nuevo ente la descoloque y de la apatía del propio Gobierno hacia los organismos fiscalizadores que funda para guardar las apariencias. El perro del huerto estatal que se muerde la cola.

Por supuesto, le deseo éxito a la ONA en el reto de consagrarse a lo macro desarmada para procesar lo micro, aunque con prerrogativa para plantear casos emblemáticos. Ojalá se las ingenie para matar a varios pájaros con tiros al aire.

Pero me entusiasma esta i-nusual promoción oficial del método deductivo, esta búsqueda de conclusiones implícitas en las premisas a analizar y no, como en el razonamiento inductivo, la persecución de una nueva verdad a partir de un caso. Podríamos, cual ONA, ejercitar este método ante tendencias que nos pasan por las narices. Ejemplos:

La fiscal Luz Loayza acusa a la fiscal de la Nación Adelaida Bolívar. La junta de fiscales supremos, en boca de Gladys Echaíz, acusa a Loayza. Conclusión: el ministerio público acusa su propia crisis. Habrá que aislar el componente matriarcal, del peso de las presiones externas, sobre todo del narcotráfico.

La región Cusco se arma contra la ley de inversión turística en bienes culturales, otras regiones hacen causa común contra la ley de contratación de maestros del tercio superior. Ergo, las regiones no se estarían enfrentando al gobierno central por atendibles discrepancias sobre tales leyes, sino para fortalecer a sus autoridades políticas, para darles armas para negociar. Habrá que trabajar en la prevención de esas broncas (a menos que en algunos casos, el Gobierno busque pelearlas) o establecer políticas generales y dejar que cada región marche a su ritmo.

La ministra del Mimdes, Susana Pinilla, hace campaña contra las mafias que explotan a niños mendigos. La Municipalidad de Lima es alentada por el Gobierno a ordenar la ciudad para las cumbres. Ergo, la campaña del Mimdes tendría el mismo objetivo. Pues que sean sinceros al expresar sus razones, que no son ilegítimas mientras vayan acompañadas por un plan de atención de largo plazo para los niños y sus familias.

La economía obliga rutinariamente al razonamiento deductivo, a sacar rápidas conclusiones de las señales del mercado, pero en política hay mucho engaño, discurso oficial y escándalo que nos distrae para que no hagamos simples deducciones.

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