Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
JORGE ESQUIROZ Y EL ARTE DE FOTOGRAFIAR EL PERÚ

Pasión por el lente

El fotógrafo no es, según Jorge Esquiroz, aquel que toma 300 fotos para luego decidir cuál es la buena, sino el que resuelve de la mejor manera y delante de la cámara, una situación fotográfica dada. Por eso puede abstraerse durante horas antes de disparar, e ignorando a quienes le recuerdan los dones del fotoshop, defender su derecho a la toma perfecta.

Por Mariella Checa

Él asegura que sus dos hijas y sus dos nietas son lo mejor que le ha pasado en la vida, pero lo cierto es que el orgullo se le nota también cuando nos presenta a sus "hijos hombres", los siete libros de gran formato que ha ilustrado, con impactantes fotografías, durante los últimos siete años. Unas reproducen la majestuosidad y belleza de la naturaleza, otras, la creatividad y el buen gusto de arquitectos y decoradores. En ambos casos parece que el papel tuviera volumen y textura, y que el fotógrafo, un verdadero científico y artista de la luz, más que reproducir las imágenes, las hubiera trozado y puesto, tal cual, frente a nosotros. "Es cierto que todo está hecho en la naturaleza, pero el fotógrafo decide de qué forma va a plasmar lo que ve, cómo lo va a registrar. No solo el encuadre de la toma, sino qué valores cromáticos va a tener esa foto, qué distancia focal va a usar, cómo va a ser la interrelación de los planos. En cierta forma el fotógrafo es un hacedor de imágenes", aclara, cuando argumentamos que recoger porciones de la naturaleza es poco creativo.

Y luego comenta lo complicado que puede ser iluminar ambientes de tal manera que en la reproducción, la luz dominante sea la ambiental, tal y como la concibió el decorador. Nos convence y no nos queda más que admirar su trabajo. Más aún cuando nos cuenta que, cuando de registrar la naturaleza se trata, sus instrumentos de trabajo son una brújula, un fotómetro analógico, que marca los niveles con unas agujitas, dos cámaras de formato grande y medio, y los conocimientos de aritmética que le quedan de los tiempos de colegio. "Si quiero determinada textura, tengo que saber cómo va a ser el recorrido del sol, que es mi única fuente de luz, y dependiendo de la época del año, tengo que tener claro si me conviene fotografiar el espacio que estoy encuadrando en la mañana o en la tarde. Por eso, lo primero que hago cuando llego a un sitio, es medirlo", nos explica.

En la civilización y frente a los edificios, el reto es, en cambio, jugar con las luces de los flashes y los focos hasta lograr que la película las capte y simultáneamente se hagan imperceptibles al ojo de quien las ve.

APUNTES PARA UN RETRATO
Autodidacta, discípulo de sus errores, seguidor de Hansel Adams, amante de las pastas, el rock 'n roll, el fútbol y la buena conversación, Jorge Esquiroz se muere de risa al proclamarse "el último dinosaurio analógico", se ilusiona evocando su sueño aún pendiente de fotografiar felinos en el parque nacional de Serengueti, en Tanzania, y se pone súper serio para expresar su conformidad con la prohibición decretada por su esposa de llevar cámaras fotográficas a cualquier excursión de vacaciones: "Es justo", dice. Ella lo ha acompañado en muchos viajes, pero también ha soportado sus largas ausencias, así que se merece su tiempo, lo mismo que sus hijas y sus nietas. De eso está convencido.

Desde que empezó a tomar fotografías, hace 42 años, con una Pentax de 35 mm. que le regalaron sus padres, su trabajo ha cambiado en muchos aspectos, pero no en su concepción: del blanco y negro pasó al color, y de las imágenes que dejaban al descubierto escenas que la sociedad más bien quería ocultar, ha pasado a las de aquellos ambientes que habitan los hombres y a las de esos espacios que, por su belleza y majestuosidad, inevitablemente remiten a Dios. "Yo trato de rescatar el valor sacro de la naturaleza, no como una religión, sino como una actitud de respeto, creo que es fundamental para la vida de todos nosotros. Mostrar la fuerza de sus expresiones, esas tormentas enormes, esas invasiones extremas, o ese momento calmo, quieto, donde el silencio se respira, eso es muy importante. Yo me siento muy orgulloso cuando logro plasmar eso, de haber estado detrás de la cámara en ese momento y haber tenido la sensibilidad para captarlo y el manejo técnico para no perderlo", comenta.

El dominio de la técnica lo ha adquirido con la práctica y los años de intensa relación con sus equipos, y la sensibilidad fue rescatada y educada por su tierra natal, un lugar que él califica de bucólico, donde, además, no había otra cosa que hacer más que observar. Quizás por eso alguno de sus antepasados se dedicó a registrar momentos familiares, faenas agrícolas y toda la variedad de escenas típicas de la vida en el campo argentino, material que él pudo disfrutar en su infancia, revisando una y otra vez las hojas de aquellos viejos álbumes que nadie sabe adónde fueron a parar después.

También de sus años mozos data la atención que siempre brinda, aún en el más pequeño y humilde de los pueblos, a la iglesia, a la plaza, a aquella casa "medio rumbosa" que nunca falta en ninguna localidad, y a detalles como candados y aldabas que, cubiertos de herrumbre, hablan del paso del tiempo y callan cientos de historias que a él le encanta imaginar.

GEOGRAFÍA PERSONAL
Ya que volver a su tiempo ideal, el de los grandes descubrimientos, es un sueño imposible, Jorge Esquiroz por ahora se consuela recorriendo el Perú. Dice tener el privilegio de poder hacerlo de la mano de gente entendida, como Luis Millones, Adriana von Hagen o Rafo León, quienes al compartir con él todo lo que han visto, oído, vivido o leído, le descubren siempre mundos nuevos, que a él le resultan fantásticos. "Mi trabajo con ellos, me ha permitido, además de hacer grandes amigos, conocer una diversidad geográfica, una biodiversidad extraordinaria y una variedad cultural impresionante, en este país inagotable donde todavía queda muchísimo por descubrir", comenta. Y como quien busca sustentar lo dicho, nos revela los muchos proyectos que tiene en cartera.

El más inmediato lo llevará por uno de los seis circuitos de trekking de mayor grado de dificultad en el mundo, aquí mismo, en nuestro país. El recorrido lo hará, como siempre, acompañado de esos asistentes que, en realidad, son sus discípulos, pues con ellos comparte todo lo que sabe. Es la mejor manera que encuentra, dice, de retribuirle a la vida un poco de todo lo que ella le ha dado.

"Bibliofotografía" de Jorge Esquiroz
-Casa Peruana (BBVA, 2000)
-Machu Picchu, Santuario Histórico (AFP Integra, 2001)
-Chachapoyas, El Reino Perdido (AFP Integra, 2002)
-Casa Ecuatoriana (Empresa de Desarrollo del Centro HIstórico, Municipio de Quito, Fundación Caspicara, 2003)
-Quito (Empresa de Desarrollo del Centro Histórico, Municipio de Quito, Fundación Caspicara, 2005) -Pueblos Mágicos del Valle Sagrado (AFP Integra, 2006)
-Conchucos, Oro de los Andes (Asociación Ancash, 2007)

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook