EL VOCALISTA DE LA LEGENDARIA BANDA "DEEP PURPLE" CUENTA LAS ANÉCDOTAS DE UNA DE LAS BANDAS MÁS SÓLIDAS Y RUIDOSAS DE LA HISTORIA DEL ROCK. SU PRESENTACIÓN SERÁ ESTE MIÉRCOLES EN EL ESTADIO NACIONAL A LAS 8 P.M.
Por José Puga
"Deep Purple" nació en 1967 como una banda sin rostros definidos en el 'reel' de la historia del rock. Sin embargo, la revolución que causó, junto con sus contemporáneos Black Sabbath y Led Zeppelin, terminó por influenciar a distintas generaciones de bandas que vieron en el hard rock un refugio visceral que ayudó a explorar sus más bajas pasiones con melodías indestructibles.
Ian Gillan, el vocalista más admirado dentro de todos los cantantes que acompañaron a la agrupación británica al pasar las décadas, llegará a nuestra capital mañana junto con Steve Morse (guitarra), Roger Glover (bajo), Don Airey (teclados) e Ian Paice (batería) para tocar este miércoles 20 de febrero en el Estadio Nacional a partir de las 8 p.m.
La leyenda morada, que llegará una vez más sin el maestro de las cuerdas, Ritchie Blackmore, promete igual construir una verdadera jungla de sonidos que repasará sus años más salvajes a comienzos de los años setenta hasta su reinvención en los últimos 15 años en este concierto parte de la gira mundial "The Rapture of the Deep". A continuación, confesiones vía telefónica de Ian Gillan, un superviviente de los tiempos que cambian, pero que se reinventa como el arte.
¿Cómo se siente de regresar al Perú después de tantos años?
Me acuerdo claramente cuando llegué con mi propia banda al Perú en 1992 y con "Deep Purple" en 1997. Fue increíble. Ahora, estoy muy emocionado y mi esposa está igual de feliz. ¡Empacamos ayer! (ríe).
¿Alguna vez sintieron que sus éxitos limitaron su capacidad para experimentar debido a las exigencias del público y de las disqueras?
No me he sentido limitado en lo más mínimo. Aunque los tiempos han cambiado, los últimos discos que hemos grabado han sido muy experimentales y creo que la banda está encontrando una nueva identidad. Cuando juntas a un grupo de músicos, si la química es la apropiada desde el inicio, eso se verá reflejado en la calidad de su música. Cuando Steve (Morse) llegó a la banda, fue definitivamente un momento para experimentar, porque no queríamos a alguien igual a Ritchie (Blackmore), porque cada músico es irreemplazable. Era muy importante conseguir a un gran guitarrista, pero a la vez distinto. Sino iba a ser como acto circense y poco espontáneo.
No era la primera vez que enfrentaban un cambio de integrantes...
Bueno, en el caso de "Deep Purple", se trató de juntar a músicos muy talentosos, pero no funcionó. Para cuando Roger (Glover) y yo nos unimos a la banda en 1969, ya se habían hecho varios cambios y habían grabado tres álbumes anteriormente. Después, de manera espontánea, surgió cierta compatibilidad entre todos. Fuimos muy afortunados. Hemos pasado por buenos y malos momentos como una familia lo haría. La gente se enferma, se muere, se divorcia o lo que sea, pero la ética del grupo siempre permaneció intacta a pesar de los conflictos.
¿Fue difícil enfrentar el hecho de que Ritchie dejara la banda?
Sí. Hace 14 años, estuvimos realmente en muy mal estado. El poco público que teníamos estaba cansado. No era bueno estar a la deriva y teníamos que arreglar esos problemas. A medida que pasaba el tiempo, el público comenzó a llegar nuevamente y ahora hemos tocado en más de 48 países el año pasado, con un público más joven, como fue en los años setenta. A pesar de eso, creo que estos años han sido los más felices de mi vida.
¿Inclusive más que durante los setenta luego del éxito de "Machine Head" y "Made in Japan"?
Bueno, solo fueron tres años, pero igual fue un gran momento de descubrimiento. Aunque no fueron tan locos como dijo la prensa. Todo se torna más glamoroso en los medios de comunicación. Aunque, cuando tienes a un grupo de chicos jóvenes con más dinero del que pensaban y tienes a cada rato una chica distinta al lado tuyo que dice ser tu enamorada, comienzan las discusiones y el espíritu del grupo se cae a pedazos. Todo terminó siendo una pesadilla. El problema es que no eres lo suficientemente maduro para poder lidiar con todo eso. No fue en absoluto por la presión de trabajo y no tiene que ver solo en el caso de una banda: se aplica a la vida en general. A pesar de todo el alcohol, el dinero y las mujeres, un día te levantas y sientes que te falta algo y comienzas a añorar lo que tenías cuando no tenías dinero y solo tocabas en pequeños bares. La arrogancia, la falta de experiencia y el egoísmo terminaron malogrando el espíritu de nuestra música.
Me imagino que con tantos conflictos, era más complicado dejarse llevar por sus ideas y sus emociones al momento de interpretar y crear nuevas canciones
Exacto. Todos estábamos tocando lo de siempre, pero mal. No había cohesión ni fluidez y había una atmósfera de miedo y silencio. Por eso, el público comenzó a retirarse y tomó mucho tiempo reparar esto, pero finalmente ahora todo está en su lugar.
¿Qué tal fue la experiencia de cantar con Black Sabbath de 1983 a 1984?
Fue increíble. Hicimos el disco "Born Again" y después estuvimos de gira por más de un año. Fue la fiesta más larga en la que he estado. Los chicos fueron fantásticos porque no había ningún tipo de fricción entre ellos. 'Geezer' (Buttler), Tony (Iommi) y Bill (Ward) son realmente amigos míos hasta el día de hoy. Igual creo que sus fans exigían que Ozzy Osbourne volviera. Yo no era el cantante de Black Sabbath. No tenía banda y ellos necesitaban a un cantante.
¿Cómo se lo propusieron?
Fue así: nos emborrachamos una noche con Tony y 'Geezer' y me levanté a la mañana siguiente y mi representante me dijo: "Si vas a tomar decisiones personales con respecto a tu carrera, llámame antes". Le respondí que no sabía de qué me hablaba, y me dijo que había quedado con Black Sabbath para ser su vocalista la noche anterior (ríe)... Disfruté mucho ese año.
Sin embargo, dejó Black Sabbath y volvió a "Deep Purple" sabiendo que se enfrentaría nuevamente a una serie de conflictos...
Cuando me uní a la banda nuevamente en 1984, lo pensamos mucho. Ensayamos secretamente y acordamos que si nos dejábamos llevar por nuestras emociones, no continuaríamos. Cuando ensayamos, hubo sonrisas en todo momento. La atmósfera era fantástica. Fue después de un año que Ritchie comenzó a tratar de ser el jefe de la banda. Fue muy malcriado con Jon Lord y con todos en general. Algunas personas dicen que un buen material está hecho del conflicto, yo creo que a veces sí, pero no de manera permanente.
El resto de integrantes de la banda te contactó para el aniversario 25 de "Deep Purple" en 1992. ¿Por qué repetir el mismo error?
Primero que nada, me botaron de la banda en 1989 porque Ritchie no me quería ahí. Lo eligieron a él antes que a mí y grabaron un álbum ("Slaves and Masters") cuando la disquera les exigió tajantemente que me contactaran nuevamente para el segundo álbum. Roger Glover, quien es casi como un hermano para mí, vino y me dijo que lo intentara una vez más. Mi familia y mis amigos me aconsejaron que no me dejara envolver por Ritchie y que simplemente hiciera mi trabajo y que lo disfrutara. A él no le gustó mucho eso, entonces no me hablaba, hasta que al final reventó y dejó al grupo a la mitad del tour. Tengo que ser honesto: ese día, dejó de llover y salió el sol.
¿Qué temas tocarán en el show de este miércoles?
En este concierto tendremos cuatro elementos: las canciones más conocidas de los setenta y ochenta, como también canciones que nunca sonaron en la radio, pero que nuestros seguidores conocen muy bien. Además, incluiremos mucho de nuestro nuevo material y, finalmente, mucha improvisación que nos llevará por lugares que ni siquiera nosotros podemos predecir. Después de finalizar esta gira en octubre, nos meteremos en un estudio a grabar el siguiente álbum.
¿Tienen algo planeado para este siguiente proyecto?
Nunca planeamos nada para ningún disco. Nos tomamos una semana libre, luego nos vamos al estudio, preparamos un té, hablamos de la familia, de la esposa y del perro. Después comenzamos con la improvisación hasta que en tres días ya tenemos algo. Un álbum es como una fotografía instantánea tomada en un momento que depende del humor y de la fuerza que le pongas. No me gusta la idea de tomarse dos años en hacer un disco.
¿Algún mensaje final?
Tuvimos como dos meses libres después de viajar por todo el mundo. Ahora estamos con mucha fuerza. ¡Cuando lleguemos, agárrense porque vamos a explotar de energía! (ríe). Se los puedo asegurar.
MÁS INFORMACIÓN
LUGAR: Estadio Nacional
HORA: 8 p.m. entradas: Teleticket de Wong y Metro