Los serbios no permiten pasos fronterizos en la "provincia rebelde". Se intensifica la batalla diplomática para evitar nuevos reconocimientos
PRISTINA / BELGRADO [El Comercio/Agencias]. El nuevo Estado de Kósovo ya ve peligrar su existencia cuando solo han pasado tres días de su fundación. "Son los primeros pasos hacia una división", comentaron a media voz diplomáticos occidentales en Pristina sobre las acciones violentas protagonizadas por los serbios en el norte del país.
El ministro serbio para Kósovo, Slóbodan Samardzic, respaldó la destrucción de dos pasos fronterizos, cosa que consideró "legítima" porque no debe haber fronteras entre la "república madre" Serbia y el norte de Kósovo. "No lo permitiremos, tenemos que evitarlo con antelación", dijo.
Más de mil serbios destruyeron el martes dos puestos fronterizos entre Serbia y el norte de Kósovo, lo que causó una intervención de las fuerzas internacionales de la OTAN, la KFOR, en lo que constituye el incidente más grave desde la declaración de independencia de Kósovo el domingo.
El dirigente serbio Marko Jaksic advirtió a la población que está prohibido cualquier contacto con la administración de la ONU en Kósovo, la Unmik, y con la nueva misión de la Unión Europea (Eulex). "Quien colabore con ellos es un traidor. Son fuerzas de ocupación", gritó a los serbios.
En el norte de Kósovo viven unos 50.000 serbios en unos 2.400 kilómetros cuadrados, lo que supone el 22% de la superficie total kosovar. Esa región es la que Serbia pretende anexionar, pero eso puede ser solo el comienzo, pues Serbia aspira a tener al menos el 58,79% del territorio total de Kósovo.
La KFOR mantiene aún su posición, pero para todos está claro que los soldados no podrán actuar de forma permanente contra los serbios.
Ya en una ocasión la KFOR tuvo que rendirse ante el asalto de civiles. En marzo del 2004 una multitud albanesa incendió cientos de casas serbias e incluso iglesias históricas y la KFOR tuvo que ver impotente, en parte porque carecía de equipo para actuar, cómo morían 19 personas.
La KFOR se vería obligada a intervenir militarmente en el norte para restablecer la seguridad. Sobre todo, se teme por los 50.000 serbios de Kósovo que viven de forma dispersa en otros territorios, fuera del norte kosovar, y que podrían ser víctimas de los albaneses.
LÍOS DIPLOMÁTICOS
En el plano diplomático, más países, como Alemania, se sumaron al reconocimiento de la independencia de Kósovo mientras Serbia seguía su ofensiva para anularla.
El aliado más cercano a Serbia, Rusia, se sumó a las críticas al bloque europeo a través de su canciller, Sergei Lavrov. La independencia es "una violación grosera del derecho internacional", dijo a la prensa en Moscú.
"La Unión Europea envía unilateralmente a Kósovo una misión para mantener la ley. Existe una amarga ironía incluso en su nombre: una misión para mantener la ley que viola la ley suprema, la ley internacional", dijo Lavrov.
El canciller ruso se refería a los 2.000 funcionarios que Bruselas despachará al nuevo país para acompañar los primeros pasos de la joven república.
EN PUNTOS
El difícil control en las fronteras
A Kósovo, que no cuenta con salida al mar, tiene diez cruces oficiales con sus cuatro vecinos: cinco con Serbia, dos con Macedonia, dos con Albania y uno con Montenegro.
B Estos están controlados conjuntamente por la policía y oficiales de aduana de la Misión de Naciones Unidas en Kósovo (Unmik, por sus siglas en inglés) y por el Servicio de Policía de Kósovo. Los efectivos de paz de la OTAN pueden proveer respaldo.
C La Resolución 1244 de la ONU, de 1999, establece en el Anexo II que "una cantidad pequeña acordada, cientos, no miles" de efectivos del Estado serbio tendrán permitido regresar a Kósovo para funciones específicas.
D Serbia dice que respeta la Resolución 1244, pero no reconoce la independencia de Kósovo o la nueva misión de la Unión Europea creada para reemplazar a la Unmik en los próximos cuatro meses.