Enfrentamientos entre turba y policía dejaron al menos 79 personas heridas.Un poblador está grave, tras caerle bomba lacrimógena en la cabeza
Por Corresponsales
La muerte de dos campesinos que participaban el martes en el paro agrario en Ayacucho encendió una pradera que ayer se consumió en medio de la violencia de la turba y el poco tino de la policía que buscó sofocar la violencia con más violencia.
Según se pudo confirmar, los pobladores de Quinua que fallecieron en el enfrentamiento del martes, cayeron abatidos por disparos policiales durante la trifulca. A pesar de ello, los uniformados no escarmentaron y ayer usaron sus armas para tratar de repeler la violencia de algunos grupos. La protesta comenzó a las 10 a.m. y en ella participaron unos ocho mil ayacuchanos que reclamaban que se investigara la muerte de los manifestantes.
La marcha se desarrollaba con tranquilidad, pero a las 11 a.m., un incendio en un puesto comercial dio pie a airados reclamos seguidos por un desbande generalizado que hizo que la policía usara nuevamente sus escopetas de perdigones y sus bombas lacrimógenas. Como consecuencia de toda esta trifulca, por lo menos 79 personas resultaron heridas. Édgar Huayta Sacsara, un poblador llegado desde el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE), resultó gravemente herido en la cabeza al caerle una bomba lacrimógena y ahora se teme por su vida. A pesar de todo, la violencia se esparció y comenzó el ataque a algunas tiendas y el saqueo de otras.
En la movilización participaron diversos grupos, pero destacaron algunos elementos que el día anterior encabezaron las protestas, entre ellos Claudio Tapia, reconocido dirigente del humalismo.
Hasta el cierre de esta edición las autoridades ayacuchanas seguían reunidas buscando mecanismos para revertir los actos de violencia. La población, en tanto, teme que la violencia se repita hoy si alguno de los heridos graves pierde la vida. Mientras tanto, los campesinos del VRAE han anunciado que paralizarán en protesta contra la violencia.
PAPELITO MANDA
En Áncash, Feliciano Macedo, presidente de la Junta de Usuarios de los Distritos de Riego del Callejón de Huaylas, explicó que no habían recibido ninguna notificación oficial de su dirigencia en Lima y que, hasta no recibirla, continuarían protestando.
"Todo lo que sabemos de la suspensión nos ha llegado por la prensa, pero no tenemos una directiva oficial", declaró Macedo, quien encabezaba a un grupo de más de 200 manifestantes que alistaban una marcha en Huaraz, luego de colocar piedras en la vía e interrumpir el tránsito.
En determinado momento, cuando la situación parecía ponerse más tensa, se hizo presente la policía para evitar desmanes y detener a los revoltosos.
En Caraz, según sus autoridades municipales, los manifestantes no eran agricultores, sino delincuentes infiltrados que saquearon tiendas y atacaron algunas viviendas de esa ciudad. En total, ayer la policía detuvo a 35 personas.
EN PUNTOS
Las consecuencias del desborde
A El Congreso acordó citar al ministro del Interior, con fecha abierta, para que informe sobre los sucesos en Ayacucho.
B La congresista ayacuchana Elizabeth León afirmaba ayer que había fallecido una de las personas heridas en la trifulca del martes, pero eso fue desmentido por las autoridades de salud.
C Entre los heridos de ayer en Ayacucho se cuenta a dos policías. En total, estos tres días de paro agrario han dejado 33 uniformados heridos.
"Son agitadores y pseudodirigentes"
El presidente de la República, Alan García, responsabilizó ayer a los "pseudodirigentes y agitadores extremistas" de los decesos ocurridos durante el bloqueo de carreteras ocasionado por el paro agrario.
Cuestionó que estos personajes, en lugar de encabezar las protestas, empujaran a la población a participar como "carne de cañón".
Agregó que después de la tensión vivida en el país por la huelga "de algún sector agrario", la calma estaba volviendo a diversos sectores con el despeje de las carreteras, incluso en las zonas donde los resultados eran lamentables, como Ayacucho.
Recalcó que nadie tenía derecho a bloquear carreteras, tomar aeropuertos o amenazar al resto del Perú.