Juan Carlos Onetti (1909-1994), uno de los representantes más brillantes del boom latinoamericano, teje en Juntacadáveres y El astillero dos notables novelas en las que aparecen y reaparecen los fantasmas que pueblan toda su obra narrativa. Ambas transcurren en Santa María, ciudad imaginaria en la que construye una alegoría de las zonas más oscuras de las sociedades latinoamericanas. Allí resurge Larsen, el emblemático personaje de Onetti, en un mundo lleno de seres derrotados y extraviados.
Tanto El porvenir de mi pasado como Buzón de tiempo nos ofrecen muestras de la producción cuentística reciente del poeta Mario Benedetti (1920-). En ambos casos, nos reencontramos con los motivos centrales de su obra narrativa, desde el recuerdo nostálgico de los amores perdidos, los rumores del pasado, la inminencia de la muerte o la súbita toma de conciencia de algún personaje. Estos ingredientes están aderezados, como ya es costumbre en él, con una fina ironía y dispuestos en relatos de gran transparencia y estilo directísimo.