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Informe ELECCIONES EN RUSIA

Un nuevo aliento para la era Putin

Rusia elige hoy al sucesor de Vladimir Putin. Si las encuestas se confirman en las urnas, Dimitri Medvedev debe ganar la presidencia por un amplio margen y sin problemas

Por Erik Struyf Palacios. Enviado especial

MOSCÚ. Ciento ocho millones de rusos saldrán a votar hoy por su nuevo presidente. No hay suspenso en estas elecciones. Desde diciembre se sabe que Dimitri Medvedev, el hombre de confianza del presidente saliente, Vladimir Putin, designado como candidato oficialista por este, saldrá elegido por amplísima mayoría. Se sabe también que el nuevo mandatario nombrará enseguida a su mentor como jefe de su gobierno, de modo que desde el cargo de primer ministro, Putin seguirá manejando las riendas del Kremlin.

¿Por qué los rusos votarán por Medvedev? Los analistas coinciden en que la mayoría de la población habría sido capaz de votar hasta por el chofer de Putin si este hubiera decidido designarlo como su sucesor. Cabe preguntarse entonces por qué el ex coronel de la KGB, después de ocho años en el poder, cuestionado e incluso detestado fuera de las fronteras de la Federación Rusa, es prácticamente idolatrado por su pueblo.

Thomas Gomart del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) considera que la popularidad de Putin se debe ante todo a "la bonanza económica que atraviesa Rusia y que la mayoría de la población asocia directamente con la gestión de su presidente".

Según el experto "Rusia ha crecido un 56% durante el gobierno de Putin y si bien su política se ha beneficiado de condiciones excepcionales en el mercado del petróleo y el gas natural, no se puede negar que él ha demostrado capacidad de organización y orientación de los recursos y los ingresos".

En efecto, las cifras respaldan la euforia económica. Mientras que entre 1989 y 1998 el PBI ruso se redujo en 44 %, entre 1999 y el 2007 se registró un crecimiento acumulado que bordea el 60%. La abundancia de petrodólares ha sido tal que hoy Rusia cuenta ya con unas reservas de divisas que bordean los 500.000 millones de dólares (la tercera del mundo) y ha sido capaz de cancelar su deuda externa al Club de París antes de tiempo. El país ya no solo canaliza un importante flujo de inversiones extranjeras, sino que sus compañías, sobre todo del sector energético, se abren paso en otros mercados mediante la compra de activos en ámbitos clave.

BRILLO ENGAÑOSO
Boris Nemtsov y Vladimir Milov, ex viceprimer ministro y ex viceministro de Energía, respectivamente, publicaron recientemente un informe que pone en tela de juicio los supuestos éxitos económicos del gobierno saliente: "Putin estaba obligado a utilizar las colosales posibilidades abiertas por los precios mundiales del petróleo para modernizar el país, para realizar las reformas económicas urgentes, para crear un ejército moderno y un sistema de salud y de pensiones, pero no lo hizo. El ejército, el sistema de pensiones, la sanidad, la enseñanza media y las carreteras se degradaron con Putin", estiman los autores del informe.

En Rusia, el 14% de la población, es decir unos 22 millones de personas, todavía vive por debajo del umbral de la pobreza. A pesar de que la clase media parece crecer y fortalecerse, las altas tasas de inflación (11,9% en el 2007) a menudo disparan los precios de los productos básicos por las nubes, obligando a la gran mayoría de los rusos a vivir estrecheces. Como en otros países emergentes existe también en Rusia un agudo problema de desigualdad entre las diferentes capas de la población y brechas enormes entre la calidad de vida en las ciudades con respecto al campo, en donde no hay infraestructuras decentes ni servicios adecuados como educación y salud.

Para Sergei Borissov, presidente de la asociación de defensa de las pequeñas y medianas empresas (pymes) Opora Rossii, el problema en Rusia comienza en la cabeza de la gente. "En este país nos imaginamos frecuentemente que las empresas gigantes son la locomotora de la economía, pero olvidamos que hemos adoptado la economía de mercado. No creo que estemos condenados a transportar petróleo y gas, a hacer funcionar los oleoductos y a exportar acero y madera. Creo que somos capaces de producir bienes más sofisticados", sostiene.

Una economía demasiado dependiente de la extracción de materias primas representa una amenaza para el crecimiento de Rusia. El mismo Putin criticó recientemente "la extrema ineficacia" de la economía rusa, en particular su débil productividad y su dependencia de los hidrocarburos. "Si no se hace nada, no podremos garantizar la seguridad del país ni su desarrollo normal. Estamos poniendo en peligro su propia existencia", declaró.

Con todo, pese a los desafíos inminentes y a las falencias de la política económica, han quedado como amargo recuerdo en la mente de los rusos los tiempos en que se retardaba el pago de las pensiones y los años durante los cuales las amas de casa debían formar interminables colas para abastecerse de productos básicos. La mayoría de rusos mira con optimismo el futuro y están convencidos de que es gracias a Putin que este luce promisorio.

EL 'SALVADOR'
Además de una economía en quiebra, Putin recibió de su antecesor Boris Yeltsin un país herido en su amor propio. Los años transcurridos entre la desaparición de la Unión Soviética y la llegada de Putin al Kremlin, los rusos los recuerdan como un período de caos y degradación en todos los planos, en el que la transformación de una economía socialista a una economía de mercado resultó en un descalabro que empobreció a las mayorías y enriqueció a unas élites corruptas que saquearon el Estado.

"Para colmo de males, los rusos vivían como una auténtica humillación a su orgullo las apariciones del presidente Yeltsin pasado de copas frente a sus homólogos de otros países", señala Thomas Gomart. "La actitud de Putin en cambio les da gusto. Ven en su gobernante a un hombre respetado por sus pares, que ha sido capaz de desarrollar una política externa muy activa y que ha conducido a que Rusia sea mucho más influyente en la escena mundial en la actualidad". Este es el segundo elemento determinante que explica, al lado del crecimiento económico, la tremenda popularidad de Putin a ojos del experto del IFRI.

Mientras que en el plano interno el ex agente de la KGB volvió a poner orden en casa reconstruyendo un Estado fuerte y centralizado y arrebatando los sectores económicos estratégicos de las manos de oligarcas corruptos y todopoderosos, en el ámbito externo Putin empezó a contradecir paulatinamente los dictados de Occidente hasta afianzarse en una política propia y de confrontación con EE.UU. y la Unión Europea (UE).

El inquilino del Kremlin, consciente del poder que le confiere poseer colosales reservas de petróleo y gas, se atrevió sucesivamente a cortar el suministro de gas a Europa occidental durante un pleito con la vecina Ucrania, a amenazar con dirigir sus misiles contra los países del este de Europa que accedan a alojar misiles estadounidenses en su territorio, a declarar una moratoria sobre la limitación de armas convencionales en Europa y a bloquear las ansias independentistas de Kósovo en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU.

Manipulación de los medios
Los críticos más feroces del régimen ruso consideran que la popularidad de Putin se sustenta en la manipulación de las masas dirigida desde el Kremlin a través de los medios de comunicación.

"Casi la totalidad de canales de televisión y periódicos privados creados después de la desa-parición de la Unión Soviética se hallan hoy bajo el control del Estado, la mayor parte de ellos como propiedad de grandes grupos públicos como Gazprom", sostuvo recientemente Alexei Venediktov, redactor en jefe de la radio independiente Echo.

Según él, existen dos cifras que ilustran muy bien la degradación de la situación de la prensa rusa. La primera: "Desde el 2000, 16 periodistas fueron asesinados sin que el Estado haya reaccionado con vigor ante estas muertes". Esto coloca a Rusia en el tercer puesto del ránking de países con más hombres de prensa asesinados, después de Iraq y México.

La otra cifra es la cantidad de enmiendas, 43 en total, que se han introducido a la ley para restringir la libertad de expresión desde que Putin asumió el poder. Por ejemplo, se ha decidido que los medios de comunicación deberán asumir la responsabilidad sobre las declaraciones que propalan. Si las opiniones de un político son juzgadas 'extremistas', el medio que las difunde deberá asumir las consecuencias legales, explica Venediktov.

MÁS DATOS
A Rusia es el segundo productor mundial de petróleo y el primer productor de gas natural.
B El país ostenta un PBI por habitante de 11.041 dólares, que lo coloca por encima de otras naciones emergentes como Brasil (8.500 dólares) y China (7.200 dólares).
C Rusia campea con un grave problema demográfico. Se estima que desde la caída de la URSS ha perdido unos cinco millones de habitantes. Si las tendencias se mantienen se calcula que la población, hoy de 143 millones, se reducirá a 104 millones en el 2050.

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