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AL DÍA

Sobre tipos y cambios 2

Por David Rivera del Águila. Economista [Editor]

Me contaban hace un tiempo que un profesor universitario comenzó una de sus clases planteando a sus alumnos algunos ejercicios de esos que juegan con la idea de los paradigmas o las ilusiones ópticas. En uno de ellos les preguntó cuál de las dos líneas que tenían al frente era más larga. Hubo casi consenso entre los estudiantes sobre la respuesta. Salvo uno, que dijo que no, que era la otra. Esta voz discrepante era uno de esos líderes de la promoción, con capacidad para influir sustantivamente en la opinión y decisión de un grupo. De hecho, comenzó convenciendo de su posición a los que estaban a su alrededor y terminó haciéndolo con la mayoría del salón. Pero no tenía razón. En realidad, el profesor, lejos de un ejercicio de ilusión, estaba haciendo uno de liderazgo. Se había puesto de acuerdo con dicho alumno para que asumiese ese rol y demostrarle a la clase lo que podía conseguir un líder, para bien o para mal.

Definitivamente este no parece ser el caso del ministro de Economía, Luis Carranza, quien a pesar de verse bastante convencido en su posición sobre el poco impacto que estaría generando la caída del tipo de cambio en el sector exportador, cada vez está más solo en su defensa. Y lo que no sabemos es si su aislada posición es para bien o para mal.

Porque el hecho de que un cada vez mayor número de economistas --reconocidos por su independencia y por una posición para nada heterodoxa-- se haya sumado al llamado de atención de los empresarios respecto al perjuicio que está generando la baja del dólar en las empresas, debería ser por lo menos un indicador de que algo debe estar pasando.

Pero para el ministro Carranza no. La verdad es que cuando uno lo escucha responder con el mismo sustento de los últimos meses sobre las razones macroeconómicas por las cuales considera que es un tema que no merece la atención del Gobierno, uno puede terminar tentado a creerle. Pero cuando se escuchan las razones que dan sus "opositores", se conversa con algunas empresas y se ve lo que están haciendo otros gobiernos de la región, uno concluye en que la cosa de repente no es tan dramática como los exportadores la pintan, pero tampoco como el MEF quiere verla.

Porque si bien es cierto que en alguna medida las empresas tienen la responsabilidad de estar en capacidad de reaccionar ante variables como la baja del dólar, también lo es que no todas lo están, que el país está en los inicios de un proceso de modernización y que buena parte de la responsabilidad del retraso en el que estamos también es del Estado. En este sentido, resulta inadmisible que el ministro Carranza señale que el Gobierno ha estado haciendo lo que le corresponde para mejorar la competitividad del país y que, como ejemplo, mencione los avances en la inversión pública y en las obras de infraestructura, cuando todos saben que, si bien se han incrementado los recursos destinados, los avances en la mejora del puerto del Callao han ido como la tortuga, que el proceso de concesión de los puertos no anda a la velocidad que debería y que en otros aspectos vinculados a la competitividad vamos mal.

En este sentido, dado que existe una discrepancia entre la visión macroeconómica del ministro Carranza y la más práctica y micro de los empresarios y otros economistas, la pregunta es por qué simplemente el Ministerio de Economía y Finanzas no encarga un estudio a una consultora independiente para que evalúe el impacto de la caída del tipo de cambio y qué podría pasar con el sector exportador si continúa bajando. Si el MEF mantiene su posición sin ningún estudio que sustente sus razones más allá que las explicaciones conceptuales y macroeconómicas de su titular (que es lo más probable que sucede, salvo que el presidente García le ordene lo contrario, algo bastante difícil considerando el poder de Carranza en el Gabinete), entonces el sector empresarial debería asumir la responsabilidad de encargar una evaluación que vaya más allá de la aplicación de encuestas entre sus agremiados, para así demostrarle con mayor sustento al Gobierno que este es un tema que efectivamente merece ser atendido.

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