Por Fernando Vivas
Tiene su lado bueno el que Laura haya regresado a nuestra televisión. Primero, no oscurece el horizonte, pues tiene los días contados y, segundo, nos está permitiendo desmontar el andamiaje de su infamia, analizar sus perversiones agregadas, revelar que su violencia es ensayada y por lo tanto alevosa.
Su vuelta, además, ha provocado que Jaime Bayly, quien solo la invitaba para divertirnos, ahora le dedique dos programas enteros para escandalizarnos.
Compartamos el escándalo. Laura no solo falsea con libreto y ensayo la gran mayoría de sus testimonios. Eso se sabe desde las denuncias de Elsa Úrsula y Carlos Paredes hechas en 1999 que, además, salpicaron a todos los 'talk shows'. La Bozzo agrega a esta perversión genérica una perversión mayúscula: paga por la violencia física, respecto a la cual, cuando llega a su clímax, finge estar preocupada y manda separar a los peleones. En ese instante, la matonería y la hipocresía copulan en su mirada.
Esto, por supuesto, también lo sabíamos por testimonios de panelistas, pero lo confirmó a Bayly con pelos, patadas y señales Juan Gallardo, ex seguridad del programa. El hombre narró cómo Laura obliga a sus colegas a estar atentos a su orden para detener la pelea. Si se adelantan e interpretan mal su rictus morboso, ¡zas!, les cae soberana requintada.
Recuerdo que la denuncia de Carlos en el "Panorama" de 1999 incluía una imagen de Laura, cuando su programa se emitía en vivo, regañando a un guardia que se adelantó a separar a unos peleones. Esa distracción del switcher la había desenmascarado una década atrás.
Critico a la Bozzo desde entonces, cuando su show servía al fujimontesinismo y contaba con su protección. Todos los canales le temían y los anunciantes decidieron boicotearla, como hoy se proponen hacer, pero su canal, entonces la América de los Crousillat, hoy el ATV de Ángel González, le forzaba pautas comerciales.
Hasta que se reveló que la corrupción de Laura estaba íntimamente vinculada con la de la emisora que la aireaba. Señores de ATV, ¿qué harán para evitar que lleguemos a similar conclusión?