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"LA CREACIÓN" DE GINO CECCARELLI

La creación del mundo

LORETANO DE LARGA RESIDENCIA EUROPEA, EL ARTISTA RECREA LOS MITOS FUNDADORES DE LA CREACIÓN DEL UNIVERSO AMAZÓNICO SON 16 OBRAS DE GRAN FORMATO EN EL MUSEO DE OSMA

La luna masculina, la serpiente celeste que divide el cielo de la tierra, la madre selva, las almas convertidas en mariposas azules y la mujer como inicio de todo. "La creación", muestra del artista Gino Ceccarelli (Iquitos, 1960), recrea con una notable imaginación visual el génesis amazónico, el origen del universo desde sus etnias primigenias.

Investigando en las texturas, el color, la forma y la figura humana, Ceccarelli cuelga 16 óleos de gran formato en la sala de exposiciones temporales del Museo de Osma, en Barranco, y nos invita a acercarnos en un viaje mágico hacia la cosmogonía amazónica, aún bastante desconocida en el Perú.

¿A quién escuchaba contar estos mitos cuando era niño?
¡Ah, a mi abuela Toribia! Ella me encandilaba con cuentos espantosos, terribles. Era su manera de arrullarme. Eso me quedó grabado, quizá por ello prevaleció más el lado amazónico de mi familia que el italiano. A partir de allí empecé a rebuscar e interpretar personajes míticos como el Chullachaqui o la Runamula. Ya cuando ingresé a Bellas Artes en Lima, utilicé eso como mi punto de partida al pintar o dibujar. ¡Hace 25 años que estoy atrapado por los duendes charapas!

¿Cuáles son los orígenes de los mitos que proyecta en su trabajo?
Dirigí cuatro años el INC de Loreto y tuve la oportunidad no solo de viajar, sino también de investigar muchísimo, además de conversar con la gente de pueblos y caseríos. Realmente, creo que tomo mitos de todas las etnias. Esta exposición recrea interpretaciones del origen del mundo de diversas etnias, la huitoto, la chayahuita, entre muchas otras. A diferencia de los mitos occidentales, en los que los personajes tienen muy claras estructuras psicológicas, en la Amazonía los mitos son muy dispersos y abiertos. Un duende, que puede ser bueno en el río Ucayali, en el Marañón resulta malévolo. Imagínate: hay 42 etnias en la Amazonía, 42 cosmogonías de la creación del universo. ¡Tendría que pintar millones de cuadros para interpretarlas! Son culturas enormes, riquísimas. Lástima que mucho de ello se esté perdiendo.

¿Y cómo aflora en las mitologías de la selva la sensualidad típica de sus pobladores?
Es enorme. La Amazonía es sensual. Desde la ventanilla del avión ya ves cómo la forma de los ríos te invita a la sensualidad. La exuberancia y sencillez de la mujer amazónica es signo de sensualidad. Hay una manera de vivir muy sensual que trato de reflejar en mi trabajo. En los Andes, por ejemplo, hay muchas cosas con alto nivel de sacralidad, los apus, el sol, la pachamama, los lagos. En la Amazonía eso no se da tanto, predomina más la magia. Hay una armonía con la naturaleza, claro, pero sin sacralizarla. Hay un magma mágico que se mueve tanto en las ciudades como en la selva, y que basta un poquito de sensibilidad para descubrirlo.

En los últimos años, es visible cómo pintores de origen amazónico han entrado al circuito limeño reflejando la sensibilidad e iconografía popular de la selva. ¿Se siente parte de ese movimiento?
Sí y no. Yo también he trabajado mitos urbanos y, por ejemplo, soy muy amigo de Christian Bendayán, quien me ha apoyado mucho en esta muestra. Pero yo trabajo más el tema ancestral, la cosmogonía amazónica.

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