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Crónica PADRE Y AMIGO

La verdad de un humilde pastor

Hace año y medio, monseñor José Ríos Reynoso, arzobispo de Huancayo y luego de Arequipa, renunció a sus cargos para ser un simple cura de parroquia. ¿Por qué lo hizo?

Por Raúl Mayo

La nostalgia embarga la voz de monseñor José Ríos Reynoso, cuando pregunta ¿cómo está Huancayo? y seguidamente indaga con una evidente preocupación sobre el albergue para los niños con VIH, el primero que se instaló en el Valle del Mantaro y que funciona en modernas y cómodas instalaciones que se construyeron por su iniciativa al costado de un convento .

Como arzobispo de Huancayo y posteriormente de Arequipa, hizo grandes obras pastorales y sociales en apoyo de los más humildes. Pero cuando nadie lo esperaba renunció. Solo se dijo que era por salud.

La noticia corrió rápido, pero luego no se supo más de él, ni los pormenores de su renuncia, por lo que, al cumplirse un año y medio de haberse apartado del arzobispado, decidimos indagar por quien se ganó el cariño y la admiración de todo un pueblo.

Lo encontramos calzando sandalias en franco ascenso a la cumbre del cerro que circunda su parroquia Cristo Camino, en el distrito de San Martín de Porres, en uno de los sectores más humildes de Lima.

Encabezaba una peregrinación a la cruz que ilumina la urbanización Valdiviezo, sin importarle su quebrada salud.

Más tarde, ya de noche, celebraba una misa en la capilla Cristo Camino. Sus palabras retumbaban en las paredes mientras todos participaban cantando a fuertes voces y orando junto con el pastor.

Al igual que en Huancayo y Arequipa, rápidamente se había ganado la voluntad y el cariño de la población. Esperamos a que termine la misa y despida a la feligresía en la puerta del templo dándole la mano y la bendición a cada uno de los que lo saludaban.

Al fin, frente a monseñor Ríos, tenía que indagar sobre lo que todo el mundo se pregunta. Antes, el pastor nos llenó de interrogantes: Sobre Huancayo, las personas que conoce, sus niños y ancianos por quienes dio la vida.

"Huancayo es una ciudad que siempre está en mi corazón", dijo. "Es mi vida y será mi muerte. La salud no importa hoy, pero el día que me muera, a pesar de ser de la provincia de Yauyos, quiero que me entierren allí". Sus palabras eran de alegría y tristeza, mientras el cansancio marcaba su rostro por la entrega en su labor pastoral.

Al fin nos llegó la oportunidad de preguntarle.

¿Por qué renunció cuando era arzobispo de Arequipa, cuando se le veía trabajando muy bien?
Renuncié por razones de salud. Por la diabetes, estuve un año padeciendo el mal y cuando me operaron de la próstata, para recuperarme tuve que esperar dos meses, cuando debió ser una semana como máximo.

Pero si ahora está realizando un mayor esfuerzo como párroco.
La diabetes la tenía desde Huancayo, nunca he tenido cuidado. Allí me llamaban "padre" y así quiero ser, padre de una parroquia. Estoy feliz, como simple sacerdote estoy como pez en el agua.

Pero es como si un general renunciara para ser soldado raso
Yo he sido párroco antes. En San Lorenzo, Guadalupe, en Nuestra Señora de la Victoria.

¿Y cuáles son sus miras, sus aspiraciones?
Yo estoy esperando que llegue el momento de partir, viviendo intensamente como pastor, al lado de los feligreses, de los más pobres, de los que más me necesitan, de los enfermos y de los que más sufren.

Eso lo pudo hacer como arzobispo.
No he perdido mi condición de prelado. Soy arzobispo emérito de Arequipa y Huancayo, pero como párroco estoy más cerca de los que sufren.

¿Ahora qué es lo que le preocupa?
La juventud no cree, es indiferente, está lejos de la Iglesia. Estoy sorprendido por tanto abandono moral, por el alcohol, la droga, los suicidios. Hay una crisis de valores por lo que la Iglesia tiene que comprometer su fuerza a través de las parroquias para lograr un cambio que tiene que ser radical.

La palabra va unida a la acción. A monseñor Ríos lo vemos luego lidiando con jóvenes de barrio, en el intenso calor del verano, todos le quieren y comentan "es muy bueno el padrecito".

Una trayectoria de servicio total
Monseñor José Ríos Reynoso nació en Imperial, el 4 de octubre de 1944. Ingresó al Seminario Menor de Santo Toribio en Lima y luego al Seminario Mayor. Fue ordenado sacerdote el 5 de junio de 1971.

Como sacerdote fue inspector y profesor del Seminario Menor de Chaclacayo, párroco de San Lorenzo en el Rímac y de Nuestra Señora de Guadalupe.

Desde diciembre de 1991 hasta 1995 fue administrador apostólico de Huancayo. El 2 de diciembre de 1995 fue elegido arzobispo de Huancayo y luego de Arequipa. Actualmente es segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal, aun siendo párroco.

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