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Rincón del autor

¿Bendita Sunat?

Según una encuesta sobre confianza en las entidades públicas, el 56% declara confiar en la Sunat, mientras el 56% desconfía de las municipalidades

Por Beatriz Boza

¿En un país de tantas carencias, cuál es la clave para la reforma del Estado? ¿Por dónde empezar a construir una sociedad próspera en el marco de una democracia efectiva que también le dé participación a los excluidos? Claramente, invertir en programas sociales eficaces, aumentar la infraestructura básica del país, modernizar el sistema de justicia, mejorar la calidad de la educación y salud públicas y la seguridad ciudadana son reformas vitales para nuestro desarrollo.

¿Pero, por dónde empezar? ¿Cuál es la reforma sin la cual las otras carecerían de sustento? La respuesta tiene que ver con un tema de valores y prioridades, pero también de viabilidad práctica. Desde esa óptica, el contar con un sistema de recaudación justo, creíble y eficaz, que genere los ingresos necesarios para que el Estado pueda cumplir con su rol en la sociedad, constituye el eslabón básico en la cadena de reformas. Ello supone, por cierto, creer en la iniciativa privada y en su rol en la generación de riqueza, a la par de crear las condiciones necesarias para tener una actividad económica pujante que atraiga y facilite la inversión privada porque, en última instancia, somos empresas y ciudadanos quienes financiamos al fisco.

A nadie le hace feliz pagar impuestos y en esta época del año es poco grato pensar en la Sunat. Aun así, los peruanos hemos aprendido a honrar nuestras obligaciones tributarias y en ello, la Sunat ha cumplido un rol estelar, habiendo logrado hoy ser una institución respetada.

Según la última encuesta de la Universidad de Lima sobre confianza en las entidades públicas, el 56% declara confiar en la Sunat, mientras el 56% desconfía de las municipalidades y el 64% de los gobiernos regionales. Tomando en cuenta que la Sunat solo nos cobra mientras esas otras entidades prestan servicios, hay que reconocer la labor del equipo de la Sunat.

Definitivamente, la Sunat puede ser más eficiente y facilitarnos la vida con formularios y procedimientos menos engorrosos, y podría agilizar los procesos de auditoría de las empresas sin demorarse años en cerrar un expediente, considerando el costo que ello significa para todos. Sin duda, hay campo para mejorar nuestro sistema de aduanas y la Sunat haría bien en transferir parte de su 'know how' a otras instancias del Estado, especialmente a las SAT, para que los municipios no tengan que recurrir a amnistías y condonaciones que tanto dañan nuestra cultura tributaria, pues si sé que al final me van a amnistiar, por qué entonces pagar a tiempo.

Ciertamente, debemos exigirle más a la Sunat por ser una entidad líder, con un equipo profesional competente y capacitado que puede aportar aún más. Pero también nos toca a todos nosotros cuidar que no se retroceda en lo que tanto nos ha costado como sociedad: forjar la cultura de pago y la eficacia lograda en la recaudación.

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