MÁS DE UNO HABRÁ QUERIDO, COMO ANHELO DE UNA VIDA MEJOR, NO SENTIR MÁS EL DOLOR. Desde los chichones de la infancia, una de las ilusiones que nos acompañan es la de sentirnos invulnerables. El saber científico ha desarrollado a lo largo de los siglos diversos analgésicos para aliviar el dolor. Sin embargo, el dolor forma parte de la esencia del hombre. Tanto que es la primera señal de alarma que emana de nuestro cuerpo ante cualquier daño del organismo. Y, sin embargo, ha empezado a detectarse en el mundo un nuevo grupo de pacientes que no siente dolor. Sí, como lo lee, no han perdido el sentido del tacto, pero no sienten dolor, ni el calor ni el frío extremos, tampoco sudan. En el mundo se han documentado 100 casos de esta nueva enfermedad. Su nombre es: insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis. Es una anomalía genética cuyo drama lleva a reflexionar sobre el real sentido del dolor.
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Un centenar de personas en el mundo no sienten el dolor