Por: Juan Paredes Castro |
La falta de recursos ya no es la única razón de fondo para no poder construir una estrategia integral en el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) contra el terrorismo y el narcotráfico.
Sabemos que las FF.AA. y la PNP no van a mover un dedo por una estrategia integral, sumados sus componentes sociales, si la voluntad política de Estado, más que de Gobierno, no es capaz de responder a algunas prioridades de efectivo control territorial, que es lo que se busca.
Y para que estas prioridades funcionen, donde tengan que funcionar, tendrán que partir de la concepción de un núcleo básico de acción militar hacia adentro, como se tiene el núcleo básico de defensa de cara al exterior, heredado del ex ministro Allan Wagner.
Lo que están haciendo las FF.AA. y la PNP en el VRAE no pasa de explorar el terreno y de dar algunos fuertes golpes aislados, como los que han provocado vendettas criminales de las mafias contra efectivos policiales. El siguiente paso es una cuestión de decisión política.
Si se coloca en un plato de la balanza lo que pierde el país en seguridad y estabilidad a causa de la escalada delictiva en esa zona y en el otro plato lo que habría que gastar para revertir la situación, el Gobierno no tendría que demorarse un día más en adoptar las decisiones económicas y financieras más drásticas, no importa cuánto frunza el ceño el ministro Luis Carranza, para proveer a las FF.AA. y a la PNP de los recursos militares y de logística necesarios.
Ya no podemos seguir viviendo de la manía de quejarnos del VRAE todo el tiempo. Hace mucho tiempo sabemos lo que tenemos que hacer en esa zona del país. ¿No es que ya los ex ministros de Defensa Aurelio Loret de Mola y del Interior Fernando Rospigliosi dejaron en el gobierno de Alejandro Toledo toda una estrategia de acción combinada militar policial para el VRAE?
Algunas semanas atrás asistí a un seminario organizado por las Fuerzas Armadas sobre el VRAE. Comprendí entonces que el Comando Conjunto y muchos de los expertos ahí presentes dominaban el tema a tal punto que la percepción generalizada era que la amenaza del terrorismo y el narcotráfico podría estar con sus días contados.
Sin embargo, de entonces a la fecha, la amenaza sigue latente y preocupante. Y a las limitaciones militares y policiales se suma la viejísima ausencia del Estado en sus servicios y responsabilidades mínimos.
Ahí está, pues, el VRAE, esperando, como Pisco, siquiera algo que se le parezca a las decisiones del Forsur de los primeros días. Lástima que en este caso Julio Favre no podría alistarse de voluntario.