MUNDO JOVEN. Semanas atrás, tres peruanos recibieron su más anhelado premio: viajaron a Alemania para el Talent Campus de la Berlinale, uno de los encuentros de cine más importantes del mundo. Durante 7 días convivieron con directores, actores y críticos de 90 países.
Por Gonzalo Galarza Cerf
Ser elegido entre más de tres mil postulantes de todo el mundo. Ser premiado para viajar a Alemania y poder ver y hacer lo que más anhelas en la vida. Ser considerado uno de los jóvenes talentos y futuras promesas del cine. Ser privilegiado de escuchar a directores, actores y críticos en intensos debates en un evento visto y deseado por millones de televidentes. En resumen, ser parte de la sexta edición del Talent Campus de la Berlinale: uno de los encuentros de cine más importantes del mundo. Ellos, que viven desesperanzados por las dificultades del oficio en el Perú, fueron los afortunados: tres peruanos entre los 349 elegidos.
EL CINEASTA
A sus 26 años, Jonatan Relayze Chiang nunca había ganado absolutamente nada. Su suerte parecía haberse fundido a negro, pero sus esperanzas estaban alojadas en la ficción de sus historias. Preparó un video donde mostraba escenas de sus cortometrajes y documentales para postular al Talent Campus de la Berlinale. Era la segunda vez que lo hacía. Antes había sido rechazado porque su trabajo era muy abstracto, pero esta vez fue seleccionado tras retratar la violencia y la degradación de la sociedad y sus instituciones de forma visceral. Como en "Una pequeña sorpresita", donde un mendigo es asesinado por una niña que luego de balearlo sigue jugando. O en "Paranoium", donde una adolescente acuchilla a su hermano antes de que él la mate. "Es el nivel de violencia que vemos y sentimos a diario. Somos un país con muchas diferencias", señala.
Sus experiencias le sirven para alimentar su mundo ficcional. Ha dirigido seis cortometrajes y editado junto a Gianfranco Annichini "El acuarelista", una película por estrenarse. Según asegura, haber vivido en distintas zonas de Lima y en provincias le ha permitido conocer las entrañas de la realidad: en más de una ocasión se sintió rechazado. El cine que ha creado muestra su mirada más oscura.
Los mismos contrastes los encontró cuando viajó a Alemania en febrero pasado. En las calles de Berlín vio a las estrellas desfilar por la alfombra roja mientras en la acera del frente una niña buscaba comida en la basura. Pese a esa y a otras experiencias, sigue convencido de que en Europa la gente no tiene la misma preocupación que tienen los cineastas peruanos. Su conclusión nace tras haber debatido con un grupo de hispanohablantes durante la semana del Talent Campus. En esta edición el tema fue "Proyección de emociones". Intercambiar sus inquietudes y formas de ver el mundo en 24 cuadros por segundo lo ha enriquecido. "Estar entre productores y directores te sirve para ver cómo funciona la industria, qué perfil tienes y si te animas a continuar por este camino", dice Relayze .
Su próximo paso es rodar el largometraje "Etransrosa". El proyecto ha sido presentado al Conacine y, aunque no gane, igual lo grabará con su productora Yin Zhang Films en octubre. En él, retratará la historia de una policía alcohólica cuya hija sale a prostituirse. Una noche, al quedarse al cuidado de su nieto, termina asfixiándolo con su cuerpo tras quedarse dormida. La idea, asegura, surgió tras ver a una agente ebria en una combi. El resto de la trama fue alimentándose de los periódicos chicha y la creatividad pura y dura. La película cerrará su ciclo lacerante. Después, quiere filmar una historia de amor a color.
Jonatan dice haberse quedado sorprendido por la técnica exhibida en los cortometrajes de los otros 'talents'. También dice que aún se mantiene en contacto con ellos y que por primera vez le llegan invitaciones para participar en festivales internacionales. "Desde que llegamos a un festival en Europa figuramos en una base de datos gigante", exclama. Jonatan no lo dice, pero lo que realmente ha ganado es un lugar en el mundo del cine.
LA ARTISTA VISUAL
Paola Vela llegó al cine en un momento de su vida en que no sabía hacia dónde ir. Había estudiado Arte en la Universidad Católica y participado en varias exposiciones colectivas, pero se sentía perdida. Extraviada entre grabados figurativos que ya no le generaban mayor pasión. Fue en esa etapa cuando descubrió el trabajo de dos artistas que la llevaron a coger la cámara y a querer experimentar. A grabar y a sumergirse en la computadora para editar.
"Leí sobre Bruce Nauman, un artista que había acabado su carrera y no sabía qué hacer. Tras cuestionarse, llegó a la conclusión que si él era artista, todas las cosas que hacía eran arte", cuenta. Luego Nauman empezó a elaborar videos sobre su vida cotidiana: comer, caminar. Esa primera obra y más tarde un documental sobre Rembrandt le marcaron a Paola la senda a seguir: "Me hicieron pensar sobre los efectos que puedes lograr con la cámara y la imagen en movimiento".
Su primer corto, "La lección de dibujo", fue exhibido en el Festival de Cine de Lima y seleccionado para participar en otro encuentro en Chile. Es una serie de autorretratos mezclados con sonidos y monólogos inquietantes. Verlo en pantalla grande y escuchar críticas positivas en torno a su obra la impulsaron a seguir en esa búsqueda de sensaciones. Después vino "Torvus", una animación que gira en torno a la tortura. Paola dice que nació por las historias que le contaron unos amigos que trabajaron en la Comisión de la Verdad. En este filme pueden verse figuras simbólicas, como un foco que pierde su luz al ser cubierto por moscas. O imágenes de cuerpos mutilados por un hacha.
Este cine punzante la llevó a convertirse en la primera peruana elegida en la categoría de Artistas Visuales del Talent Campus. Paola cuenta que cuando llegó a Berlín, ningún 'talent' sabía por qué había sido seleccionado. "La directora del Talent Campus, Dorothee Wenner, nos dijo que lo que más pesó fue nuestro trabajo visual", comenta. Con ellos descubrió un patrón común: estaban en la misma búsqueda de sensaciones y expresiones. En el encuentro recibió conferencias de la actriz Julie Delpy y del director Andrzej Wajda. Y se maravilló con el documental de Heinz Emigholz sobre las obras del arquitecto Adolf Loos: "Loos Ornamental". Hoy, la joven cineasta combina su trabajo de asistente de cátedra en la Universidad Católica con un nuevo proyecto sobre su origen chino. Y está segura de que dirigirá un largometraje. Paola no lo dice, pero ya encontró su camino en el cine.
LA CRÍTICA
La primera vez que Natalia Ames se puso detrás de una cámara se sintió desubicada. Había decidido estudiar Comunicaciones con la esperanza de convertirse en directora de cine, pero su sueño se desvaneció de inmediato. La única certeza en su mente era que su vida tenía que estar ligada al celuloide, a la pantalla grande en la que tantas películas vio con su madre cuando era adolescente. "Entonces empecé a ver el programa de Ricardo Bedoya, a leer muchas revistas de crítica y me acerqué a los críticos cuando me sentí más confiada. De pronto, estaba escribiendo artículos", relata.
Su primer artículo apareció en el último número de la revista "La Gran Ilusión". Luego colaboró con el periódico de su universidad, con la revista "Tren de Sombras" y la del Festival de Cine de Lima. A sus 25 años, y con más claridad y precisión para argumentar sus impresiones sobre las películas, decidió postular por segunda vez al Talent Press: el encuentro de críticos de la Berlinale. Presentó tres de sus publicaciones y dejó en claro su orientación: "Quiero conversar con críticos y cineastas de países en vías de desarrollo como Perú y ver la política en el cine". Natalia está convencida de que a la hora de la selección primó la personalidad. La suya abrirá las puertas a otros compatriotas: "Si eligen a un 'talent' de un país, en los años siguientes escogen a otro del mismo lugar. Hace cuatro años van un polaco y un turco".
Durante una semana, Natalia trabajó en lo que más desea hacer en la vida: veía 3 películas diarias, escribía una crítica en inglés, la editaba con un profesor del taller y salía publicada en la web de la Berlinale. La rigurosidad en la corrección y debatir con sus ídolos, Peter Cowie y Nick James, han reforzado sus argumentos y pulido su lenguaje. "Se me han abierto tantas puertas en la Berlinale. Ahora no sé dónde haré mi maestría. Veo mi email y leo el correo de Peter Cowie recomendándome universidades o el de un compañero de Australia contándome sobre el festival de Hong Kong", dice emocionada.
Esas son las experiencias y los contactos que ha traído de la Berlinale. Quería ver al actor Daniel Day-Lewis pero vio a Madonna. Quería ver la mayoría de películas independientes, pero tuvo que cubrir la conferencia del ídolo de Bollywood: Shah Ruj Khan. También conoció a uno de los cineastas que admira, Michel Gondry, y constató que Polvos Azules es una leyenda en el mundo. Un día, cuando estaba escribiendo en su oficina, se paró en la ventana y apreció la envergadura del festival retratada en la Potsdamer Platz. Natalia, a diferencia de sus compañeros, sí lo dijo: "Ahora estoy ubicada, esto es lo que quiero hacer con mi vida".