Por Francisco Miró Quesada Cantuarias. Filósofo
Desde que el hombre llegó a ser Homo Sapiens-Sapiens (hombre de Cromañon, el primer homínido que se levantó por completo) comenzó su peregrinaje sobre la tierra, siempre quiso avanzar más allá de donde estaba. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Pero el hecho es indiscutible. Cuando comenzaron a existir las ciudades, hubo viajeros que partían para ir a otras tierras. Cuando encontró un cerro, se propuso escalarlo. Y al llegar a la cumbre, vio otro que era más alto, e incontenible en su afán de avanzar, decidió llegar al más inmenso de todos. Y así, sin descanso, llegó a la cordillera del Himalaya, donde encontró las montañas más altas del planeta. Pronto empezó a ascender, hasta que por fin llegó a contemplar el más alto de todos, y naturalmente, decidió escalarlo. Tenía una altura de 8.848 metros sobre el nivel del mar. Edmond Hilary guiado por el sherpa Tensing Norgay, fue el primero en llegar a la cima del Everest, en 1953. Pero ya no había nada más alto que escalar, de manera que el hombre tuvo que seguir adelante, buscando algo que fuera mayor. Y dando un salto prodigioso, llegó a la Luna.
Maurice Mathey Rodríguez, es peruano, tiene 30 años, Administrador de profesión, decidió dejar todo para cumplir un sueño, viajar por el mundo que le permitiera conocer otras realidades y realizar deportes extremos, ahora desea volcar sus experiencias en un 'reality show' en Internet. Ha recorrido muchos países, entre ellos Brasil, Estados Unidos, Costa Rica, Alemania, Francia, Suiza, Nepal, Tíbet, Pakistán, Camboya donde visitó el misterioso templo de Angkor Wat y gran parte de África. Se ha empeñado en emprender una nueva aventura, viajar en motocicleta, hasta Costa Rica y de allí llegar a Estados Unidos, si sus auspiciadores lo permiten.
Goza volando en ala delta, paramotor, moto delta y globo aerostático. Además es paracaidista y corre motos acuáticas. Ha volado en parapente, en casi todos los lugares visitados, como Nepal. Pero en Indonesia, no pudo utilizarlo y se transformó en corredor de olas. Sus incontables viajes lo convirtieron en un lingüista de primera clase, domina el inglés, francés, portugués y ha aprendido a hablar el hindi, el nepalés y el bahasa indonésico.
El momento en que tuvo la peor experiencia durante sus viajes por el mundo fue en el reino de Nepal, pero logró sobrevivir y llegar al lugar que buscaba a más de 4.000 metros de altura. Otra de sus cualidades es la de ser un excelente fotógrafo. Ha tomado miles de fotos para exhibirlas en una exposición permanente, pues su mayor deseo es que todos puedan ver y disfrutar lo que ha contemplado.
Así es la vida de este incansable viajero, un entusiasta del deporte en condiciones extremas, que más allá del espíritu de aventura que lo anima, revela a un personaje que vive su vida desde diversos planos, voces y procedimientos. Y así continuará siendo pues, como homo sapiens, nunca dejará de seguir adelante, de avanzar más y más.