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Informe OLIMPIADAS Y POLÍTICA La comunidad internacional empieza a tomar partido. No está de acuerdo con el boicot, pero pide a China que dialogue con el Dalai Lama sobre el espinoso asunto del Tíbet

El fuego sagrado está de viaje

Por Patricia Castro Obando. Corresponsal

BEIJING. La antorcha olímpica ha iniciado la semana pasada su viaje alrededor del mundo aunque el boicot de los juegos amenaza con apagar su flama. La crisis del Tíbet prendió el debate sobre el boicot político de los Juegos Olímpicos en Beijing.

El debate actual gira en torno a la presencia de líderes políticos en la ceremonia de apertura. Cada país asume una posición diferente frente al boicot total de los juegos. Sin embargo, una puerta podría abrirle paso a la otra.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, fue el primero en insinuar un boicot diplomático, aunque después matizó sus palabras haciendo notar que, como presidente de turno de la UE en las fechas que se celebrarán los juegos, deberá consultar con sus socios. Poco antes se había ofrecido como mediador entre el Gobierno Chino y el Dalai Lama, lo cual fue rechazado por Beijing.

La puerta abierta por Sarkozy al declarar que "todas las opciones están encima de la mesa" no ha tenido el respaldo de la mayoría de los dirigentes internacionales. Muchos países de la Unión Europea y Estados Unidos han cerrado la entrada a cualquier tipo de boicot. Las 27 naciones de la UE continúan divididas sobre el posible boicot a la ceremonia de inauguración.

Sarkozy insiste en que no lo descarta, la canciller alemana Angela Merkel ya tiene claro que no asistirá aunque por otros motivos, mientras que el primer ministro polaco Donald Tusk anunció claramente que boicoteará la apertura en protesta por la crisis en Tíbet.

En contraste, el primer ministro británico Gordon Brown se ha opuesto a este boicot y el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos declaró que su país enviará una representación oficial a la ceremonia de apertura del 8 de agosto.

Estados Unidos tampoco quiere oír hablar de boicot. El presidente George W. Bush mantiene su intención de asistir a los juegos en China, pese a los acontecimientos en el Tíbet y las declaraciones de Sarkozy, según afirmó la vocera de la Casa Blanca Dana Perino. Sin embargo, el representante republicano Thaddeus McCotter ha presentado un proyecto de ley para impedir que funcionarios de su país asistan a la ceremonia de inauguración.

COMPITIENDO EN ESTRATEGIAS
El presidente de Alemania, Horst Köhler, y la canciller federal, Angela Merkel, ambos democristianos, insisten en que la ausencia de miembros del Gobierno Alemán en la inauguración de los juegos no responde a un boicot de protesta por la represión en Tíbet.

El vocero alemán Thomas Steg explicó que, como no estaba planeada ninguna visita, no se debe hablar de cancelación. Según Steg, no es costumbre que un canciller alemán asista a la inauguración de unos Juegos Olímpicos, a no ser que tengan lugar en su país. Sin embargo, el presidente federal Köhler sí asistió a los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004.

Otras podrían ser las razones de fondo para la premeditada ausencia. El ministro chino de Relaciones Exteriores, Yang Jiechi, invitó a su homólogo alemán, Frank-Walter Steinmeier, a los juegos durante su visita a Berlín en enero. Aquel viaje puso fin a una crisis diplomática entre China y Alemania que comenzó en setiembre por la reunión de Merkel con el Dalai.

Tras conocerse la invitación, el Ministerio de Exteriores alemán dejó abierta la posibilidad de que Steinmeier asistiera a la ceremonia. En un movimiento estratégico de la diplomacia germana, Host Köhler esperará los Juegos Paralímpicos en setiembre para viajar a Beijing.

La posición de Sarkozy también supone una vuelta de tuerca en la estrategia de la diplomacia francesa. Su ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, había condenado la represión china pero nunca mencionó la eventualidad de un boicot. Ahora, en cambio, es el presidente francés quien abre la posibilidad de adoptar medidas extremas.

La aparición tardía y expeditiva del presidente también responde a voces internas. Por un lado, las críticas que le había lanzado la oposición de su país y por otro, el respaldo mayoritario de la población al boicot.

Según las encuestas de los diarios locales "Liberation" y "L'Equipe", un 53-54% de los franceses aprobaría un boicot en la ceremonia inaugural de los juegos.

A diferencia de Washington o Berlín, París no ha recibido oficialmente al Dalai Lama. Incluso, el ex embajador francés en EE.UU. y actual consejero de Sarkozy para Asuntos Exteriores, Jean David Lévitte, ha servido de mediador entre la diplomacia china y el emisario del líder espiritual tibetano en la capital estadounidense.

Está previsto que el Dalai Lama visite Francia del 15 al 20 de agosto, durante los Juegos Olímpicos, para ofrecer una conferencia en Nantes. Es una visita que fue programada antes de que estallara la crisis tibetana. La secretaria de Estado francesa para los Derechos Humanos Rama Yade se declaró dispuesta a recibir al líder espiritual tibetano y agregó que el presidente Nicolas Sarkozy tomaría una decisión llegado el momento.

Los representantes de EE.UU. y la Unión Europea coinciden en pedir a China que abra el diálogo con el Dalai Lama para resolver la crisis tibetana. Además de Francia, el Reino Unido recibirá al líder tibetano. El primer ministro británico Gordon Brown anunció que se reunirá con él en mayo. La Unión Europea también ha abierto la posibilidad de invitar próximamente al Dalai Lama a Bruselas.

POLÍTICA VERSUS DEPORTE
El presidente de la Comisión de Coordinación del Comité Olímpico Internacional (COI), Hein Verbruggen, criticó a los gobiernos que han pedido el boicot de los juegos por la situación del Tíbet. "Algunos políticos hacen un uso injusto del deporte y firman al mismo tiempo todo tipo de contratos económicos", denunció.

"Si miro a las ciudades candidatas a los juegos del 2016, ¿debería el COI estar obligado a hablar, porque Madrid es candidata, de las pretensiones del País Vasco de ser independiente de España? O el COI, debido a que Chicago es candidata, ¿tiene que pronunciarse sobre Guantánamo o Iraq?", se preguntó el holandés.

Según dijo, es como "ir a Australia y decirle al gobierno: primero tienes que arreglar tu problema con los aborígenes; si no, no vendremos. Ese no es el asunto. Hay una línea muy gruesa entre ambas cosas".

El presidente honorífico del COI, Juan Antonio Samaranch, destacó que el organismo que presidió durante 21 años "es una entidad deportiva que no puede arreglarlo todo", en referencia a las protestas mundiales contra China por la crisis del Tíbet.

Samaranch aclaró que el conflicto tibetano "es un asunto político que no tiene nada que ver con el deporte", por lo que considera que deberían ser las organizaciones políticas internacionales, como, por ejemplo, la ONU, las que se encarguen de resolverlo. "A nosotros que nos dejen tranquilos", pidió a la comunidad internacional.

Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), asegura que los Juegos Olímpicos "son un catalizador para el cambio, no un remedio para todas las enfermedades". Para Rogge el boicot significará simplemente cerrar las puertas a una China que está en proceso y necesita tiempo.

SEPA MÁS
4Hasta el momento, todos los gobiernos se han pronunciado a favor de la participación de sus delegaciones deportivas en los próximos Juegos Olímpicos de Beijing, aunque algunos mandatarios ya anunciaron que no estarán presentes en la ceremonia de inauguración el 8 de agosto en la capital china, lo que se ha considerado un boicot político.

Activistas opositores en carrera para pedir boicot
La organización Reporteros Sin Fronteras pidió a los jefes de Estado y Gobierno de todo el mundo que boicoteen la ceremonia inaugural de los juegos en protesta por la violación de los derechos humanos en China. Según esta organización, que ya protagonizó una protesta durante el encendido de la antorcha olímpica en Atenas, no es recomendable un boicot total porque privaría a los atletas de una gran competición deportiva y a los espectadores de un espectáculo.

La organización Human Rights denunció, en un comunicado, que "el espíritu y la letra de la carta olímpica son escarnecidos por el Comité Olímpico Internacional, que se niega a examinar la situación de los derechos humanos en China". Según esta ONG, "la cuestión no consiste en saber si el COI es una organización de derechos humanos, sino si el movimiento olímpico respeta los derechos humanos", insistió.

La organización Amnistía Internacional publicó un nuevo informe titulado "La cuenta regresiva olímpica: la represión de los activistas amenaza el balance de los Juegos Olímpicos". En este trabajo, la ONG considera que cada vez es menos probable que la situación de los derechos humanos mejore.

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