MUNDO
Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
BEIJING. El fuego olímpico llega hoy a Londres, mañana visitará París y el miércoles recorrerá San Francisco, tres escalas de una gira mundial, donde se ha anunciado protestas de gran magnitud.
El 17 de abril la antorcha aterrizará en Nueva Delhi y, a pesar de las estrictas medidas de seguridad y el recorte del recorrido, podría ser objeto de grandes manifestaciones.
El Dalai Lama ha declarado su apoyo a la celebración de los Juegos Olímpicos en Beijing, pero también ha pedido la intervención de los gobiernos extranjeros para solucionar la crisis del Tíbet.
Hasta el momento, Alemania, Polonia y República Checa han anunciado que sus líderes políticos no asistirán a la inauguración de los juegos, el 8 de agosto. Estados Unidos, Reino Unido y España confirmaron que enviarán delegaciones de alto nivel. Francia ha preferido dejar en el aire su decisión.
Los deportistas olímpicos también toman partido. Antes de la crisis tibetana, el etíope Haile Gebreselassie, plusmarquista mundial de maratón, ya había decidido no acudir a los juegos debido a la polución de la capital china.
Como protesta por la actuación de China sobre el Tíbet, el capitán de la selección india de fútbol, que además practica budismo, Bhaichung Bhutia, ha rechazado portar la antorcha olímpica.
En el otro campo, el laureado deportista esloveno, Miroslav Cerar, gimnasta con 30 medallas ganadas en distintos Juegos Olímpicos, mundiales y europeos, se ha opuesto al boicot.
"El deporte es uno de los pocos campos donde los posibles rivales o enemigos se reúnen y tienen la posibilidad de hablar entre ellos. Realmente deseo que el deporte siga permitiendo un diálogo entre culturas", dijo.
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El fuego sagrado está de viaje.