BRYAN ADAMS. Cautivó a más de 23 mil personas
Por José Puga / Renzo Guerrero de Luna
Fue una noche en la que el infinito carisma de Adams y la nostalgia por los años 80 y 90 definieron lo que muchos pensaron que sería un concierto más sin ninguna trascendencia para nuestro país. La verdad es que su repertorio reunió lo mejor del rockero canadiense en un comprimido espectáculo de casi dos horas, y el público cantó sus letras como quien dicta la dirección de su casa.
El primer gesto de humildad y gracia del músico se dio a conocer cuando alrededor de las 9 p.m. un pequeño escenario de no más de 30 metros cuadrados, ubicado en el centro de la explanada del estadio Monumental, sirvió para arrancar el show con "There Will Never Be Another Tonight" a pesar de algunos problemas con el audio.
Los afortunados que pudieron ubicarse cerca de esta área (que no necesariamente fueron los que más pagaron por sus entradas) corearon frenéticamente temas como "Please Forgive Me" y "Can't Stop This Thing We Started" bajo una atmósfera íntima debido a sus sonidos electroacústicos y a la cercanía con Adams y sus músicos.
Con "Best of Me" el rockero se dirigió al escenario principal resguardado por miembros de seguridad para luego disparar al público los acordes de "Somebody" y "18 Till I Die".
"Hola, mi nombre es Bryan. Estoy muy contento de estar aquí con todos ustedes. Esta es mi primera vez en el Perú como saben. Tomó algo de tiempo llegar aquí, pero esta noche les aseguro que será memorable", afirmó Adams como preludio a la canción "Let's Make a Night to Remember", sucedida por "Back to You" y "Summer of '69". Las potentes luces del escenario enceguecieron de alegría a las miles de almas que corearon estos temas al unísono.
El canadiense agradeció al público peruano, mientras que el guitarrista Keith Scott (viejo amigo y colaborador de Adams desde sus inicios, además de artistas como Cher y Tina Turner) se colocó un típico chullo peruano mientras tocó "Have You Ever Really Loved a Woman", "Cuts Like a Knife" y el clásico "(Everything I do) I do it For You", canción que entre 1991 y 1992 se colocó en primer lugar durante 16 semanas en la lista de los mejores singles de Gran Bretaña y como mejor canción en decenas de países alrededor del orbe.
Uno de los momentos más graciosos del show fue cuando Adams eligió a Joselyn, una joven colegiala de entre el público, con quien cantó "When You Are Gone", canción que originalmente fue grabada con la ex Spice Girl Mel-C. La nerviosa chica agitó la bandera peruana (que tenía escrito el número "11", título del más reciente disco de Adams), mientras bailó pegadamente con el canadiense.
Luego tocó distintos temas, entre los que destacaron "Heaven", "It's Only Love" y "The Only Thing That Looks Good on Me is You", y, tras un breve receso de un par de minutos, interpretó además el single de su nuevo proyecto discográfico "11", "I Thought I'd Seen Everything", y "Run To You" del disco "Reckless" (1984).
"Mi trabajo es escribir canciones y luego nunca sé hasta dónde llegarán una vez sueltas en el mundo. Me parece increíble que sepan las letras de mis canciones, ¡es imposible!", dijo emocionado Bryan Adams a los presentes.
Para las 10:45 p.m. el resto de la banda dejó el escenario y el músico apaciguó el clamor del público con una guitarra acústica con la cual finalizó la velada a las 11 p.m. con las románticas "Straight from The Heart" y "All for Love", tema que originalmente cantó en 1993 con Rod Stewart y Sting. Sin duda, una noche que marcó la historia de nuestra vida cultural.
QUEDÓ MARAVILLADO
Una estrella que iluminó el cielo de la ciudadela inca
Luego de un breve descanso después del concierto, Bryan Adams partió de Lima ayer por la mañana para arribar a Machu Picchu pasado el mediodía. Siete personas (entre amigos y su novia) lo acompañaban. Sin embargo, por lo apretado de su agenda, fue trasladado por helicóptero hasta la zona conocida como El Rocotal, a dos kilómetros del poblado de Machu Picchu. Dejaron sus cosas en el hotel Sanctuary Lodge.
El cantante canadiense se mostró atento con todos aquellos que le expresaban admiración, y más con las no tan juveniles fanáticas que le pedían un beso o una foto. Acompañados por un guía recorrieron y posaron para la eternidad en cada rincón de la majestuosa ciudadela inca.
Al salir, el músico no dudó en expresar su felicidad: "Esto es espectacular y hermoso. Valió la pena llegar hasta aquí. Ha sido una visita increíble", sostuvo más que emocionado, y luego partió rápidamente rumbo al Cusco, ya que tenía que partir a Lima, primero, e, inmediatamente, hacia la ciudad de Quito (Ecuador), donde se presentará hoy.