EE.UU. SEGURIDAD ESQUIVÓ A MANIFESTANTES
SAN FRANCISCO [EL COMERCIO/AGENCIAS]. La llama olímpica que representa los Juegos de Beijing 2008 terminó ayer su recorrido por San Francisco con una discreta ceremonia en el aeropuerto, luego del caos y protestas en la ciudad que obligaron a los organizadores a cambiar la ruta varias veces para evitar que la antorcha se apagara, como ocurrió en París.
En una operación que se mantuvo en completo secreto, los organizadores cambiaron el trayecto de la antorcha para despistar a los miles de manifestantes que salieron a las calles a protestar contra la política exterior en el Tíbet.
La jornada recordó al juego del gato y el ratón, y durante parte del trayecto los corredores y el fuego olímpico recorrieron San Francisco en un convoy compuesto por ómnibus y carros policiales.
En un momento parecía que la llama cruzaría el Golden Gate, símbolo de la ciudad, una ruta que había sido considerada en un principio, pero que fue descartada a última hora.
En otro cambio repentino, las autoridades anunciaron que la ceremonia de clausura del relevo, programada frente a la bahía de San Francisco, sería cancelada y decidieron organizar otra más discreta en el aeropuerto internacional de la ciudad. Varios miles de personas se habían congregado frente al mar para vitorear o abuchear el paso del fuego olímpico.
Al llegar al aeropuerto, la llama fue colocada directamente en un avión con destino a Buenos Aires (Argentina) y no fue mostrada al público.
El alcalde de la ciudad, Gavin Newsom, explicó a la agencia AP que los cambios se decidieron ante la magnitud y la conducta de la masa de gente que se congregó frente al estadio de béisbol AT&T Park, escenario del inicio del recorrido.